Europa League

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Pesadilla en Villarreal

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El Villarreal encajó ante la Roma una de las peores derrotas de toda su historia. La primera por cuatro goles en su estadio desde 2010. La primera vez que un equipo asaltaba sus terrenos de forma tan exagerada desde que el Submarino habitúa competiciones europeas. No hay excusas. Los de Fran Escribá jugaron un partido horrible, de los que se pagan caro ante rivales de envergadura.

Se encuentra el equipo en un momento muy difícil de la temporada. Eliminados a las primeras de cambio en Copa del Rey y en Europa League, al Villarreal le queda la Liga. La sexta plaza es su obligación, aunque cada vez se antoja más difícil retenerla. Al acecho están equipos como Éibar, Athletic y Espanyol. Pero es que los amarillos solo han firmado un triunfo en todo 2017. Una victoria ante el Granada en casa. Los otros ocho partidos se cuentan como cinco empates y tres derrotas.

 

 

En esta dinámica, el Submarino solo ha anotado seis goles y se ha quedado sin marcar en cuatro de los últimos seis encuentros. No es solo cuestión de falta de puntería. El Villarreal apenas crea ocasiones de gol. Inicia los partidos con tanta especulación que termina por olvidarse de la portería contraria. Ni con algunos de los mejores pasadores de Europa (Bruno y Trigueros) se consigue el desequilibrio necesario en tres cuartos de campo. Los números de los delanteros son paupérrimos. Entre Sansone, Bakambu, Pato, Adrián y Santos Borré acumulan 18 goles. Parece imposible que se acerquen siquiera a la cifra conseguida la temporada pasada por Bakambu, Soldado, Leo Baptistao y Adrián (48).

Para colmo, si lo que caracterizaba al Villarreal este curso era la solvencia defensiva, ésta brilló por su ausencia ante la Roma. El error imperdonable de Castillejo, perdiendo un balón tan cerca del área, fue el detonante. Le siguieron contraataques rápidos o balones largos que siempre cazó Dzeko y nunca la defensa amarilla. Víctor Ruiz, líder de la zaga en los últimos años, naufragó frente al poderío del bosnio, tanto en aire como en tierra. Una fragilidad parecida se vio ante el Valencia (0-2) o ante el Málaga, partido en el que el Submarino mereció perder.

 

 

Escribá debe encontrar soluciones ya. Sabe que se enfrenta a un ambiente enrarecido, muy diferente a cualquiera que se haya vivido desde el ascenso. Sabe que la ilusión que suponía la Champions, la Copa o la Europa League ya es imposible de recuperar. Le toca mantener a su plantilla concentrada con el único objetivo de volver a Europa la próxima temporada y enmendar lo sucedido. Que esto solo haya sido una terrible pesadilla.

 

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