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Perdónalos, Iniesta, porque no saben lo que hacen

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Todos hemos visto alguna vez algo que nos ha dejado pensando un rato en ello. Con la necesidad de acercarnos a la televisión o el ordenador, pasando una y otra vez las imágenes, reposando malamente el culo en nuestros asientos, para intentar verlo de nuevo. Una vez y otra hasta que volvamos a sentirlo, a verlo. A intentar saber de dónde salió. Cómo se hizo. A mi me pasa bastante. Es un sentimiento curioso, porque da una sensación de inestabilidad total, nerviosismo y, a la vez, de paz y de placer. A veces no encuentras el hueco y a veces… es que no existe. Todos asistimos a la cita. O las citas, porque Iniesta no se conforma solo con dejarlo claro una sola vez.

Andrés dio una vez más el pasado lunes la muestra inequívoca de que su calidad no tiene límites ni parangón. Que es un ídolo en eso de dejarnos con la boca abierta, buscando cerca de la pantalla, ese hueco que le sugirió hacer lo que hizo… y me da que seguiremos buscando.

Iniesta como concepto

Y es que su habilidad no está sujeta ya a debate. Es un genio. Incomprendido, quizá, irregular a veces, sensato, con apenas pelo que peinar, sin “rastas” ni coletas, sin tatuajes exuberantes ni botas fosforescentes. Sin palabras atroces ni conclusiones altisonantes. Sin titulares en sus labios. Porque Andrés Iniesta los titulares los lleva en los pies y en la cabeza. Ese órgano futbolístico que es su cerebro maneja el “tempo” con una capacidad insultante, que no deja a nadie indiferente… salvo a los máximos organismos del fútbol europeo y mundial.

Resulta curioso que, hablando de estilo, de habilidad y de calidad, los dos organismos que deberían cuidar al jugador cauto, habilidoso y admirado, no solo en la cancha sino fuera de ella, no lo hagan en absoluto. Y es que todos los fines de semana Iniesta deja algo. Lo suelta sin ruido, como dejando un regalo al pie de un árbol, esperando que quien lo necesite, lo desee o pueda apreciarlo lo coja y lo ame con todas sus fuerzas. Si un día suelta un regalo de los grandes. De esos de ruido, de gritos y de llantos.

Andrés Iniesta los titulares los lleva en los pies y en la cabeza

Ese descapotable a la puerta de casa (con lazo y todo) lo dejará allí porque se lo exigió el guion. Como ese día con el Barcelona, ante el Spartak de Moscú en Champions League. Seguid el enlace y disfrutad del vídeo… Luego pensad: ¿qué se le pasaba por la cabeza? ¿Qué pasó para recurrir a esa acción?

Solo la búsqueda de espacios. Nada más. Ni florituras ni una frivolidad de más. Solo lo útil. Ni más ni menos. Esa efectividad a través de la calidad de la que hemos visto muestras en la Brasil más antigua, la de Garrincha, Pelé, Zico, Ronaldinho (todos muy premiados)… esa que nos pone el vello de punta. Esa que emociona. Esa que es propiamente fútbol. Esa que, a pesar de darse en ese muchacho manchego, apenas se valora en las altas esferas.

En un lugar de La Mancha…

Iniesta es de Albacete. Quizá eso le pese. Pero qué bonita tierra la manchega, que nos regala a los ojos esta capacidad de asombrarnos. Y es que parece que los muros de la UEFA y de la FIFA superan los pies de Iniesta y apenas llegan a poder ver su habilidad. Su merecimiento de más premios individuales parece hacer perder los nervios a quien carece de muros ni vendajes y tiene la capacidad de ver cada movimiento artístico de Andrés. Títulos que siempre le han pasado rozando y que parecen obviarle.

Nominado en 2010 junto a Messi y Xavi, Iniesta estuvo por primera vez cerca de lograrlo, pero de nuevo se le escapó. Lógica aparte, por batirse con semejante “bicho” argentino en una temporada de locos para Iniesta (varias lesiones seguidas, momentos de altibajos y apenas ese gol de sentencia en Sudáfrica como revolución), los premios vuelven a ser esquivos con el mediocentro de Fuentealbilla.

La justicia (no) es ciega

Tras un partido en el que su calidad quedó bien clara, comparando su buen hacer con el de Modric, Pogba o Kroos en este inicio de la EURO 2016 de Francia, Andrés estaba en boca de todos. Críticos, entrenadores, futbolistas, comentaristas, periodistas, aficionados… todos estaban asombrados por la capacidad de Andrés Iniesta para aumentar las opciones de su equipo. A pesar de eso, la UEFA no lo ha incluido en el ‘XI ideal’ de la primera jornada del europeo. Pero todos saben la verdad. Por un solo partido.

Un solo partido. Y ya se supo que España sin él no era ni la mitad del equipo que es. Su templanza, su calidad y sus decisiones le dieron el triunfo. El cabezazo de Gerard Piqué solo fue el dedo en el gatillo del arma, dirección y puntería de Iniesta. Nadie tenía duda de que ese partido lo ganó el ‘6’ español. Y es que España volvió a girar en torno a un jugador, decidiendo que ‘los pequeñitos’ volverían a seguir a un ídolo. Como fuera con Xavi en 2008 y 2010. Hoy, el ídolo es Andrés. Hoy la manija es Andrés. Hoy, quien nos acerca a los televisores, para sentir de nuevo ese escalofrío… es Andrés Iniesta.

 

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