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Parma, cuando un club se vende por un euro

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El Parma sigue hundido y tratando de agarrarse a cualquier rama para salir del pozo, mientras otras se le escapan. En el ámbito deportivo el equipo sigue anclado en el último puesto con apenas nueve puntos y a diez de la salvación. Económicamente, el club continúa pataleando para evitar la quiebra.

Por el momento, en el movimiento más visible para el aficionado sobre el campo, el Parma ha aprovechado el mercado de fichajes invernal para deshacerse de varios de sus jugadores. Antonio Cassano, jugador mejor pagado, rescindió su contrato en enero, mientras el central internacional Gabriel Paletta fichó por el Milan.

No solo ellos: durante ese mes otros nueve futbolistas dejaron el club. Se trata de Felipe, Nicola Pozzi, Afriyie Acquah, Paolo De Ceglie, Andrea Rispoli, Sofiane Bidaoui, Alex Cordaz, Lucas Souza y Stefan Ristovski. Estos jugadores suman en total un sueldo anual de casi cuatro millones y medio, alrededor de una quinta parte del presupuesto anual del Parma para salarios.

Institucionalmente, el club ha vuelto a cambiar de dueños durante estos días. En diciembre, Tomasso Ghirardi había vendido el club a una sociedad ruso-chipriota, Dastraso Holding dirigida por el joyero Pietro Doca y controlada por el magnate albanés del petróleo Rezart Taci. El joven Ermir Kodra había sido situado como nuevo presidente del club. Con ellos detrás se trató de acortar tiempos para disminuir la deuda en el último mes.

Sin embargo, esta semana volvía a saltar la noticia, puesto que el Parma había sido de nuevo vendido y Taci no está más detrás del club. El nuevo propietario es Giampietro Manenti, un empresario lombardo, administrador de Mapi Group, una empresa eslovena ligada a Gazprom, el coloso ruso del gas. Junto a él, Fiorenzo Alborghetti controlará el club, con la ayuda de Pietro Leonardi, todavía director general del Parma.

“Hemos vendido nuestra participación en el club y hemos pensado que era la mejor elección. No hemos ganado nada de esta situación pero hemos permitido que el Parma ahorrase. Aquí nos encontramos con una situación financiera diferente a lo que nos habían presentado. Todos nuestros proyectos se habían apoyado en unas bases que no eran reales. Teníamos muy poco tiempo para resolver cualquier cuestión”.

Son las palabras de Ermir Kudra, presidente sobre el papel del Parma durante poco más de un mes y portavoz, por tanto, del sentir de Rezart Taci. Por su parte, Pietro Doca, comentaba tras la asamblea: “Hemos vendido el club por un euro. Lo mismo que hemos pagado”. Lógicamente el problema son las deudas.

Por lo pronto, Manenti y su equipo deberán afrontar el próximo deadline para pagar los salarios retrasados de personal, el IVA y el IRPF, el 15 de febrero. Ya en noviembre no cumplieron los plazos para saldar los impagos y fueron sancionados con un punto en la clasificación de Serie A. Se necesitarán alrededor de 15 millones de euros. Si no, el club puede ver todavía más cerca el riesgo de la desaparición.

 

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