Se habla de:

La Liga

article title

Parejo y la meritocracia

Tweet about this on TwitterShare on FacebookShare on Google+Share on LinkedIn

La meritocracia es, seguramente, la palabra clave en las horas previas a que el seleccionador ofrezca la lista de jugadores. También se trata de un concepto que adquiere mayor peso cuando se conoce de manera oficial quiénes son los elegidos. Y con el nuevo seleccionador, Julen Lopetegui, los méritos de un futbolista en su club se respaldan con la convocatoria para la Selección Española.

Sin embargo, durante estos días de partidos clasificatorios para el Mundial de Rusia me he acordado de aquellos que se quedan fuera. Porque así lo ha decidido el míster, aunque la crítica no esté de acuerdo, o porque verdaderamente no han demostrado sobre el campo que están capacitados para jugar con los mejores de su país.

El segundo grupo lo forman muchos jugadores, lo cual no quiere decir que no sean buenos futbolistas, sino que la Selección Española está destinada para unos pocos. Y cada aficionado, entrenador desde casa, valora si entre ese bloque grande – aquellos que no entran- y pequeño -el que decide el seleccionador- el mérito ha sido el principal elemento de elección.

“Es el mejor talento de la Fábrica”

Me he acordado de Daniel Parejo Muñoz (Coslada, Madrid, 16 de abril de 1989). Para Alfredo di Stefano, Parejo era “el mejor talento de La Fábrica“. La Saeta nunca tuvo dudas de la calidad del canterano del Real Madrid. El centrocampista llegó a hacer, en 2008, la pretemporada con el primer equipo blanco e incluso debutó en partido oficial y marcó algún tanto.

Como suele pasar en los equipos grandes, el jugador salió cedido. Queens Park Rangers le tuvo durante una temporada, pero en realidad fue en su vuelta a España cuando el español empezó a despuntar en un equipo de Primera División. El Getafe compró a Parejo en el verano de 2009 y allí el canterano de Madrid, durante dos temporadas, disfrutó de minutos, de marcar y celebrarlos y de avisar a los seleccionados españoles que él demostraba que podía estar entre los mejores.

Parejo se hizo valer para la Selección Española y cuenta con tres títulos en las categorías inferiores. En 2007, un gol suyo en la final le dio a España el Europeo sub-19 en Austria. En 2009, participó en los Juegos Mediterráneos y se colgó el oro; y en 2011, con la sub-21, también se proclamó campeón de Europa en Dinamarca.

Sin continuidad en el juego

En 2011 recaló en el Valencia y, poco a poco, el centrocampista se ganó un hueco en el once y llegó a ser el mejor jugador del equipo. Cada vez con más presencia en el equipo y, sobre todo, en el juego del Valencia, en la temporada 2013/2014 terminó de mostrar todas sus virtudes.

El baile de técnicos en el banquillo ché apenas influyó en la presencia del ya hasta capitán del Valencia. Jugador con visión de juego, buen toque de pelota y capacidad asociativa, una de las características de Parejo es su llegada al área rival y su “facilidad” para marcar goles.

Sin embargo, pese a que se trata de un futbolista con calidad suficiente para jugar con los mejores, nunca ha debutado con la selección absoluta. Y puede ser un hecho un tanto extraño porque sobre el terreno de juego sí demostraba sus virtudes.

Pero a Parejo siempre se le ha achacado su comodidad en Primera División y en un equipo de máximas aspiraciones como es el Valencia. Su carácter frío sobre el campo, que contrasta con sus salidas de tono fuera de los terrenos de juego –fiestas, palabras de más...-, y el vaivén institucional tampoco han ayudado a los jugadores.

Sus características como jugador y el tipo de juego que él puede aportar no se distancia de los ‘locos bajitos’ del primer equipo de la selección absoluta. A Parejo le gusta tener la pelota, cuanto más mejor, distribuir el juego y ser el dueño del partido. Pero nunca ha encontrado continuidad en el juego en una posición muy demandada para estar entre los mejores.

Sus picos de forma han condenado a que nadie piense en Parejo cuando se nombra al primer equipo de la selección española. Un jugador capaz de lo mejor y de lo peor, de deleitar y desesperar en un mismo partido. Ver jugar a Parejo significa frustración. Por lo que has llegado a ver de él, tan bueno y tan malo, y porque pocas veces, desde nuestras casas, un jugador nos ofreció tantos méritos y deméritos como para que pesen más los segundos.

 

Tweet about this on TwitterShare on FacebookShare on Google+Share on LinkedIn

Artículos relacionados

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.

ACEPTAR
Aviso de cookies