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Papá, me avergüenza que vengas a verme

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Hola papá. Día de partido. Estoy nervioso, y no especialmente por jugar. Estoy nervioso por ti.

Papá, aunque parezca mentira, no quiero que vengas a verme. Siento vergüenza cada vez que lo haces.

Parece mentira que no veas que el problema eres tú. Parece mentira que no veas que no quiero ni mirar a la grada cuando me cambian, cuando no lo hago bien. Parece mentira que antepongas mis éxitos al triunfo colectivo. Los demás te dan igual. Parece mentira que no veas que la vergüenza que siento cada vez que te levantas a gritar, cada vez que riñes al entrenador cuando me cambia o cuando te cabreas con el árbitro. Papá, tienes un problema.

Me sorprende que no sepas que mientras tú quieres convertirme en estrella, yo solo quiero disfrutar. Te lo digo de verdad. ¿Crees que disfruto viéndote como un loco en la grada? Hay veces que no quiero ni reconocer que eres mi padre.

Me motivaste a empezar a hacer deporte. Fuiste tú quien me enseñaste a jugar. Fue contigo con quien di mis primeros pasos y con quien descubrí la pasión por el deporte. Y es por ti que la he perdido.

¿Sabes qué, papá? Quizás tú no triunfaste. Quizás tú te veías ganando millones, y ahora quieres que sea yo quien los gane. Quizás ha sido tu fracaso que te ha llevado a comportarte así conmigo, a verme a mí como un espejo en el que lograr tus logros que no pudiste lograr. Papá, que tu no lo hicieras no quiere decir que yo lo tenga que hacer.

Te lo repito otra vez. Solo quiero disfrutar. No quiero que controles cada paso que doy, quiero que dejes que los dé yo. Déjame equivocarme, no busques mi perfección. Déjame aprender cometiendo errores. No seré el mejor, pero tampoco pretendo serlo.

Leer más: Gracias por hacerme amar el fútbol, papá

El día de mañana quiero convertirte en un ejemplo, en modelo a seguir. Quiero que mis hijos se inculquen de unos valores que tú me transmitiste en su día. Que aprendan que en la vida lo más importante es disfrutar, no tener éxito, porque el éxito no va siempre acompañado de la felicidad. El éxito es efímero, pero los instantes de felicidad, son eternos.

Papá, y una última cosa. Decirte que pese a todo, te quiero.

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