Deporte con estilo

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Palabras deportivas con nombre propio

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El lenguaje del deporte ha ido creciendo históricamente no solo a partir de la reglamentación de cada modalidad sino también gracias a sus protagonistas, que en muchos casos fueron pioneros y dieron nombre a algunas de las expresiones que hoy se manejan en el periodismo y entre los aficionados. Así nos encontramos con muchas palabras deportivas que hoy son comunes pero en su origen fueron nombres propios.

Una de las más conocidas es pichichi, que procede del apodo de Rafael Moreno Aranzadi, futbolista del Athletic de Bilbao célebre por hacer sido el primero en marcar un gol en San Mamés, en la inauguración del estadio en 1913. Pichichi, aún con mayúscula inicial, pasó ser el nombre de la distinción honorífica que concedería años más tarde el diario Marca al máximo goleador de la Liga española y, por extensión, llegó a ser nombre común (y, por tanto, ya en minúscula), a emplearse como sinónimo de goleador, no solo en fútbol sino también en otros deportes de equipo.

Al margen de apodos también hay apellidos. Los Houlihan fueron, según cuenta Ernest Weekley en su obra Romance of Words (1922), una familia irlandesa de carácter pendenciero que vivió en el barrio londinense de Southwark a finales del siglo XIX y que pasaría a la historia como la creadora de la voz inglesa hooligan. Este término, que literalmente en su lengua significa ‘gamberro’, no obstante se utiliza en ocasiones de forma errónea para referirse a los aficionados de un equipo británico en general, sean estos violentos o no (supporters).

También en el orbe balompédico se conoce la zona Cesarini como los minutos finales de un partido, cuando el tiempo está a punto de expirar. La expresión, acuñada por el periodismo italiano, toma el apellido del jugador argentino Renato Cesarini que en la década de los treinta del siglo pasado marcó para la Juventus varios tantos en las postrimerías de sucesivos encuentros.

Aparte de la maquinaria constante de creación léxica que es el periodismo deportivo, nuevas palabras han ido naciendo como consecuencia directa de la irrupción de deportistas que fueron innovadores en sus respectivas modalidades e inventaron algo diferente. Así aconteció en 1968 con el saltador de altura estadounidense Dick Fosbury, que fue campeón en los Juegos Olímpicos de México mostrando al mundo una técnica nunca vista antes para rebasar el listón (de espaldas en lugar del rodillo ventral), que posteriormente han aplicado todos los saltadores y que se conoce como Fosbury flop o estilo Fosbury.

También creó un estilo propio el gentleman británico John Arthur Trudgen que popularizó una nueva forma de nadar a finales del siglo XIX. Así hoy Trudgen es un estilo de natación en el que se combinan una brazada de crol y una de braza con la cabeza fuera del agua, y que está muy extendido entre los jugadores de waterpolo.

Pero si hay dos modalidades donde los deportistas más innovadores han sido sin proponérselo los principales creadores de términos y expresiones, son el patinaje artístico sobre hielo y la gimnasia artística. En ambos casos la mayor parte de los elementos que suelen componer los ejercicios llevan el nombre del deportista que, por primera vez, ejecutó esa figura en una gran competición.

Así ocurrió en patinaje primero con el noruego Axel Paulsen a finales del siglo XIX, dando nombre al axel (salto en el que el patinador gira sobre su eje y puede ser simple (si da una vuelta y media en el aire), doble (dos y media) o triple (tres y media)) o con el sueco Ulrich Salchow a principios de siglo XX (el salchow es un tipo de salto que se inicia en el filo interno del patín del pie contrario al aterrizaje). Estos nombres se lexicalizaron y se usan en minúscula con un sentido genérico para referirse a cada tipo de ejercicio.

Por su parte, entre los vocablos gimnásticos más extendidos se encuentran, en asimétricas, adler, egervari, elevación Kessler, gienger kórbut; en caballo de arcos, sobresalen elementos como círculo Thomas, tongfei o desplazamiento Sivado; en barra fija al movimiento de elevación se le conoce como dominación, que puede ser checa o steinemann, y también se introducen elementos de máxima dificultad como el deltchev, winkler o kovacs; en la barra de equilibrio a los saltos se les denomina flic-flac, que, según el giro, pueden ser flic-flac auerbach, flic-flac kórbut o flic-flac rulfova; en paralelas se habla de diamidov, gushiken, martschenko o doble straumann (doble mortal); en anillas un gaylord es un doble mortal hacia adelante sin soltar anillas; o en salto un tsukahara es un tipo de doble mortal que puede ser agrupado, carpado o estirado.

El lenguaje deportivo, en su evolución diaria a través de los medios de comunicación, continuará ensanchándose, aglutinando nuevas voces de fuera y de dentro de las competiciones y permaneciendo muy atento a la aparición de deportistas talentosos y creativos que sean capaces de marcar una época en sus respectivas modalidades.

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