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Paco Alcácer, el patito feo

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El once del Barcelona presentó a Paco Alcácer por sorpresa. Una alternativa que resultó ser totalmente efectiva. En un filme en el que, aparentemente, le ofrecía un papel secundario, Paco Alcácer terminó erigiéndose como protagonista y dejando detalles a tomar en cuenta.

El Barcelona disputó en el primer tiempo, en cuestión de juego, los mejores minutos de temporada. Algo que, de algún modo, se le exigía. Aunque ha igualado su mejor inicio de Liga tras once jornadas, como haría en la temporada 12-13 y 13-14, parece no ser suficiente el resultado. El reclamo por ver su brillante juego sigue vigente. Si en algunos tramos del segundo tiempo perdió el absoluto control, los primeros 45 minutos complacieron al espectador.

Alcácer, por su parte, cumplió perfectamente. Ejecutó con nota su doble función. Y además fue el héroe de la noche, con un doblete que significó tres puntos y otra victoria para seguir con un sólido liderato, sin ceder lo más mínimo. Si bien el Sevilla descuidó muchos espacios, Paco Alcácer estuvo donde debía. Abrió el marcador con asistencia de Suárez y, en el segundo, remató el fantástico centro de Rakitic, como un puro nueve. Confirmando que ese es su hábitat natural. Deteniendo la reacción del rival, privándole de crecerse tras haber logrado el empate unos minutos antes.

La lluvia decoró el escenario de una noche perfecta. Y Paco Alcácer la merecía tan bonita como la hubiera soñado tras tantos reproches. Del mismo modo que se ganó que en el 66’ el Camp Nou le ovacionara y pudiera alejarse del césped con la satisfacción de haber demostrado qué jugador alcanza ser y lo que puede aportar. De hecho, el técnico azulgrana fue preguntado por el cambio. Ernesto Valverde acusó al cansancio: “Alcácer estaba haciendo un buen partido, pero le veía cansado por la exigencia. Luis estaba peleando bien y sabía que iba a seguir teniendo ocasiones. Como así ha sido”.

(Getty)

Existe esa desacertada costumbre de adjudicar el patito feo. El estatus y el marketing suelen jugar un papel relevante. Como cuando escoges equipo a dedo en el patio. Los ‘buenos’ ocupan plaza rápidamente, mientras el resto esperan ser elegidos.

Seguramente muchos no apostaron un duro por ver a Paco Alcácer rescatando el marcador del FC Barcelona. Quizás ni él mismo ni su ansiedad por encontrar el gol no le auguraban un final tan dichoso a esa noche. Sin embargo, el destino le tuvo guardado ese momento. Una oportunidad para reivindicar su trabajo y escribir estadísticas que, con sus minutos disputados, definen su ratio goleador, entre otros datos. Paco Alcácer ha marcado nueve goles en sus últimos nueve partidos como titular.

La noche de Alcácer es la recompensa a un futbolista que supo acceder al vestuario azulgrana con un rol secundario y aceptarlo con naturalidad. Alejado del ego, de la queja. Aferrado al esfuerzo, al compromiso y la constancia.
El de Torrent no se rindió y el fútbol, como suele decirse, le debía una.

Por ello, noches como la del sábado, con la lluvia de fondo, son la viva imagen de una película para disfrutar desde el sofá. Aquella que te conecta con su protagonista y arranca una sonrisa a cualquiera. Tal vez esta oportunidad dé paso a otras. A que el nombre propio de Paco Alcácer no tenga que ser escrito en minúsculas.

Quizás deberíamos tener en cuenta que el patito feo que soñaba ser un cisne, siempre lo fue.

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