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Otro Scudetto para la historia

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Ayer, por fin, la Juventus se hizo con su 33º Scudetto, el cuarto consecutivo, a cuatro jornadas del final de la Serie A. Un campeonato dominado de principio a fin y que, salvo en algunos tramos, no ha presentado gran oposición para los bianconeri.

Ciao Conte, benvenuto Allegri

Ya a finales de la temporada 2013/14 se rumoreaba que Antonio Conte no tenía intención de continuar al mando de la Juventus. Sin embargo, tras algunas reuniones, la directiva bianconera consiguió convencerlo de que continuara y cumpliera, al menos, el año de contrato que le quedaba. Así se presentó el 14 de julio de 2014, primer día de pretemporada de la Juventus. Sin embargo, todas las alarmas saltaban cuando al día siguiente el míster bianconero decidía rescindir su contrato por desacuerdos con el club, entre otras cosas, dejando así tirada a su Signora en plena pretemporada.

Ante este panorama, la Juventus tuvo que recurrir de urgencia a buscar un sustituto. Sin muchas alternativas sobre las que elegir, fue Massimiliano Allegri el preferido. Llegó entre un mar de dudas y el escepticismo generalizado de la tifoseria bianconera, que veía como su gran líder y artífice de los éxitos de las últimas tres temporadas se marchaba y llegaba un hombre que había dirigido a uno de los rivales históricos de la Juve y que, en su época al mando del Milan, no es que hubiera escatimado en elogios hacia los bianconeri precisamente.

Un mercado de fichajes acertado

Bien es cierto que la Juventus no necesitaba grandes retoques después de tres años ganando sin problemas en Italia. Una de las tareas más complicadas era la de retener a sus estrellas, en especial a Vidal y Pogba, dos de los más deseados. Tras conseguirlo, los bianconeri reforzaron el ataque con la llegada de Morata (fichaje más caro de los últimos años), el movimiento de mercado más destacado. Sin embargo, fichajes como el de Evra por 1,5 millones de euros, Pereyra cedido por el mismo precio, el joven y prometedor Coman gratis o Rômulo cedido por un millón de euros (aunque después haya estado la mayor parte de la temporada lesionado) completaban una plantilla ya de por sí muy competitiva en los puntos más débiles del equipo.

En invierno, las llegadas de Sturaro, Matri y De Ceglie reforzaron la plantilla de cara al tramo final de la temporada, donde todos serían importantes y así se ha revelado, en especial en el caso de los dos primeros, uno como recambio fiable en medio campo y el otro como alternativa en ciertos partidos o en otras competiciones, como la Coppa Italia (gol fundamental en el partido de vuelta contra la Fiorentina en Semifinales).

El debut en Chievo, una declaración de intenciones

La temporada comenzaba con un Chievo-Juventus, partido al que la Juve llegaba con las bajas de Morata, Pirlo y Barzagli por lesión, además de Chiellini por una sanción de la temporada anterior. Allegri mantuvo el conocido 3-5-2 para este debut con la grata sorpresa de Coman en el once inicial, quien cuajó un gran partido. Más allá del resultado, 0-1, los bianconeri dominaron con tanta claridad a los locales que muchas de las críticas injustificadas de principio de temporada comenzaron a disiparse. Fútbol directo, velocidad, inteligencia táctica y pegada, ingredientes todos ellos de esta Juventus de Allegri.

Allegri vuelve a San Siro…

Y triunfa. Primera salida complicada de la temporada para los de Allegri y solventada con éxito ante un Milan que, una temporada más, intentaba volver a su nivel habitual. Los bianconeri disipan toda duda que pudiera quedar para poner tierra de por medio y dar un golpe en la mesa. Victoria sin paliativos, donde conducida por un gran Tévez la Juventus se hace con los tres puntos que le mantienen en cabeza de la Serie A codo con codo con la Roma, que tampoco cede.

 

El punto de inflexión contra la Roma

Tres jornadas más tarde, en su particular duelo en cabeza donde Juventus y Roma se mantenían empatados a puntos con 5 victorias por cabeza en otros tantos partidos, llegaba uno de los principales puntos de inflexión de la temporada. La Roma llegaba al Stadium con ganas de demostrar que este año sí podía ponérselo realmente difícil a la Juve. Lo cierto es que fue un partido vibrante y no exento de polémicas. Tévez adelantaba a los bianconeri de penalti por mano de Maicon, después Totti (también de penalti) empataba el encuentro e Iturbe le daba la vuelta al marcador. Cuando todo parecía indicar que se iría con 1-2 al descanso, llegaba otro penalti para la Signora que transformaba el Apache. Tras una segunda parte igualada y con ocasiones para los dos, a cinco minutos del final un golazo de Bonucci desde la frontal decidió el encuentro con un 3-2 para los bianconeri. De por medio, expulsiones de Rudi García, Morata y Manolas en un partido en el que la tensión estaba por las nubes. Una victoria fundamental para poner unos puntos de distancia con el principal rival en este primer tramo de temporada.

La derrota contra el Genoa

Tras ocho jornadas en las que acumuló siete victorias y un empate, llegaba la primera derrota del año para los de Allegri. En el Luigi Ferraris contra el Genoa, tras cuajar un buen partido pese a todo, los locales se llevaban los tres puntos en pleno descuento y en una jugada que, a priori, parecía no acarrear gran peligro. Y así, con lo que en Italia llaman beffa, la Juve se volvía de vacío sin merecerlo. Una derrota que sirvió como llamada de atención para los bianconeri; tanto es así que en las tres siguientes jornadas la Juve superó al Empoli (0-2), Parma (7-0) y Lazio (0-3) demostrando todo su potencial.

 

La victoria in extremis en el Derby

Si un derby, de por sí, ya tiene todos los alicientes para ser un partido vibrante y lleno de emoción, el del pasado noviembre lo tuvo en dosis altísimas. La Juve, que continuaba su particular lucha con la Roma en cabeza, buscaba seguir ganando para mantener o ampliar distancias con los giallorossi, mientras el Torino, que por aquel entonces ocupaba una posición comprometida en la tabla, buscaba puntos para alejarse de la zona baja. Un partido con ciertas analogías al de la Roma: por la importancia que tenía, porque la Juve se adelantó de penalti, porque Bruno Peres igualó el partido con un verdadero golazo y porque Pirlo (contra la Roma fue Bonucci) en pleno descuento marcó uno de esos goles que quedarán para siempre en la retina de todos los tifosi bianconeri.

La revancha contra el Napoli

Un par de semanas después de haber perdido la Supercoppa Italiana a los penaltis contra el Napoli, la Juventus se tomaba su particular revancha en campeonato y en un campo que, en especial en los últimos años, se le había atragantado. Un 1-3 con el que los bianconeri, además, ampliaron distancias con la Roma, que empataba con la Lazio en el derby capitalino, y se proclamaban así Campeones de Invierno cerrando una primera vuelta prácticamente perfecta.

La mala segunda vuelta de la Roma

Mientras la Juventus mantenía su ritmo, la Roma no empezó el año con buen pie, algo que aprovecharon los bianconeri para interponer entre los dos una distancia que finalmente sería insalvable para los giallorossi. Y es que, entre las jornadas 20 y 27, la Juventus consiguió ampliar hasta en 9 puntos la distancia con la Roma (encuentro directo incluido, 1-1 en Roma), que a posteriori se vería superada en la clasificación incluso por la Lazio.

Y tras varios intentos, llegó el match ball definitivo

La espera se alargó más de lo esperado tras los tropiezos contra el Parma y el Torino, pero finalmente y gracias a las victorias contra Lazio (2-o) y Fiorentina (3-2), los bianconeri llegaban a Marassi sabedores de que les bastaba un punto para proclamarse Campeones de Italia por cuarta vez consecutiva. Pese a tener el partido de ida de Semifinales de Champions cerca, Allegri y los suyos sabían que era importante cerrar el tema Scudetto, y así Vidal firmaba ayer el gol que daría por fin el esperado título a la Juventus.

Un Scudetto para la historia

Un Scudetto merecido, adornado con unos números increíbles (a 4 jornadas del final): récord de imbatibilidad en casa de 17 partidos (15 victorias y 2 empates), mejor ataque (64 goles a favor hasta ahora), mejor defensa (19 goles en contra hasta ahora), 19 partidos con la portería a cero, Tévez capocannoniere momentáneo con 20 goles…

Mérito de Allegri y su staff, capaz de hacer olvidar a Antonio Conte e imponer su impronta en un equipo consolidado. Mérito de los jugadores, que han sabido remar en la misma dirección pese al cambio de capitán y han demostrado que los éxitos de años anteriores también eran suyos. Mérito de los aficionados, que no han dejado ni un día de animar al equipo, hasta en los momentos más delicados. Y mérito, por supuesto, de la directiva, desde Andrea Agnelli hasta Fabio Paratici, pasando por Giuseppe Marotta y compañía, con una gestión impecable en los despachos.

Y es que, un año más, la Juventus sigue siendo el mejor equipo de Italia. De eso no hay duda.

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