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Otamendi tendrá que enfrentarse al peor rival

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Tendrá que regresar y dar la cara. Aunque le apetezca entre muy poco y nada. Tras el incendio montado por su representante, Eugenio López, dos días después de acabar la Liga y el descaro público del jugador en la Copa América, no le quedará otra. Nicolás Otamendi tiene cita con el Valencia en las próximas horas. Su deseo de abandonar la disciplina de Mestalla sigue firme e inmóvil pero los euros no llegan en forma de oferta. Y no son, precisamente, calderilla. Lay Hoon ya dejó claro en la rueda de prensa de despedida de Amadeo Salvo que quien quiera llevarse al central argentino tendrá que desembolsar su cláusula de rescisión: 50 millones de euros. Y hasta el momento muchos han sido los cantos de sirena (Manchester United, Manchester City, Chelsea, Real Madrid…) pero las notas siguen chirriando en el pentagrama. El regreso con sus compañeros no será sinónimo de permanencia definitiva en el Valencia pero tampoco de fuga categórica. Nuno quiere hablar con su pieza más importante para convencerle del proyecto. Y lo hará con el mejor de los discursos, ofreciéndole una mejora salarial que lo sitúe entre los mejores pagados de la plantilla.

Este domingo 26 de julio tiene orden de entrenar con sus compañeros y, si no hay una tormenta de billetes de última hora, estará en Paterna para comenzar la pretemporada con los blanquinegros. Hizo mucho daño entre la afición la grafía de su estrategia. Después del cariño mostrado durante toda la temporada, siendo el ojito derecho de la grada, su gente no esperaba que 48 horas después de cumplir el objetivo de estar entre los cuatro primeros, diera luz verde a un seísmo innecesario. Se puede desear salir para seguir creciendo al unísono con su cartera, pero no de esa forma tan espantosa. El romanticismo es parte del mundo del fútbol y cuando el sentimiento es atacado cuesta volver al punto de partida.

OTA

Pero fíjense que las aureolas hace tiempo que las dejé para los santos. Otamendi es uno de los mejores centrales del mundo y si acaba quedándose con convencimiento, seré el primero en celebrarlo. Que ha de ser el mejor pagado de la plantilla no es la consecuencia de las pataletas. Se tenía claro antes de acabar la pasada temporada. Los de Nuno son un equipo con el Coronel en el campo y otro bien distinto sin él. Doce años le ha costado al Valencia encontrar la misma moneda con la que pagaba Fabián Ayala. Más de una década, que se dice pronto. En el fútbol manda el presente y se tiene poca memoria -que se lo pregunten a Iker Casillas- y con dos tarascadas de las suyas desmontando a rivales como piezas de dominó y dos saludos de general, la grada volverá a estar en el bolsillo. Porque de lo que no ha dejado ni un ápice de dudas es de su tremenda profesionalidad. Estoy seguro que si acaba quedándose no dejará pasar a los delanteros contrarios ni se meterá goles en  propia puerta. Otamendi es un animal competitivo y defiende lo suyo como un león a sus cachorros.

El juicio sigue vivo. Con la fiscalía acusando y el abogado defensor buscando lo mejor para su cliente. Y por el momento de la pretemporada en el que se encuentra el Valencia, donde se tiene el pensamiento en la previa de la Champions, no parece que vaya a extenderse en el tiempo la solución definitiva. Llegó el momento Otamendi. El que quiso sortear a toda costa provocando un tifón en los primeros días de verano para tener más tiempo de encontrar una solución. Pero ya no hay vuelta atrás. Tendrá que pronunciarse interna y públicamente para bajar la irritación de sus devotos. Si lo hace y acaba vistiendo ‘la 23’, dos copas y un cigarro del tamaño de un nórdico de invierno me esperan encima de la barra.

Foto: Superdeporte

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