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Osasuna-Valencia, el partido de la inestabilidad

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En el mundo del fútbol, siendo el cambio lo más estable, este lunes se va a jugar uno de los partidos más movedizos en los últimos tiempos. Osasuna y Valencia, dos equipos que han ido perdiendo la identidad poco a poco, se enfrentan para dar un vuelco a su situación liguera y comenzar a escalar con firmeza una pared con más obstáculos que llanuras.

En Pamplona, los banquillos de ambos conjuntos los ocuparán Petar Vasiljevic (hasta ahora el director deportivo rojillo) y Voro (delegado ché). Un hecho que explica cuál es la salud de ambos conjuntos. El nuevo técnico de Osasuna apenas cuenta con dos años de experiencia como entrenador en el juvenil de Osasuna y Voro continúa solo como comodín a la espera de alguien que ocupe el cargo. Los rojillos suman 7 puntos y son el farolillo rojo de Primera División, mientras que los chés marcan la zona de descenso con solo 12 puntos. 

La situación es crítica para ambos conjuntos. Osasuna, con un ascenso inesperado, sabe de qué va esto. Al Valencia, en cambio, se le sigue considerando un equipo grande de LaLiga y aunque parece que se han acostumbrado a vivir en el precipicio, desde las gradas les recuerdan que el cambio debe ser radical. Ambos clubes necesitan un impulso para empezar a creer, porque al final es lo que más echan en falta: ni Osasuna ni Valencia parecen confiar en sí mismos. 

Era 2013 cuando Soldado y Arribas pugnaban por un balón, eran otros tiempos, algo mejores | Getty

Desde 2012, en la capital del Turia han cambiado de entrenador ocho veces (Pellegrino, Valverde, Djukic, Pizzi, Nuno, Gary Neville, Pako Ayestarán y Prandelli), mientras que en Pamplona se han abonado al mismo camino, con seis técnicos en menos de cuatro años (Mendilibar, Javi Gracia, Urban, Mateo, Martín y Caparrós). Esta coyuntura consigue que los jugadores, quienes al final son los que deben sacar las circunstancias adelante, no capten las ideas de sus jefes ni se acoplen a ellas con suficiente solidez como para que se aprecie un equipo en continuidad.

El once más caro del Valencia, según Transfermark, está valorado en más de 160 millones de euros, y en Osasuna su plantilla al completo no supera los 28 millones. Por esta cuestión -que agrava todavía más la situación-, los visitantes pueden ser superiores en El Sadar. Sin embargo, que la cuerda se haya tensado tanto en Osasuna y Valencia va más allá de números y estadísticas.

Salvador González ‘Voro’, el salvavidas del Valencia | Getty

El aspecto psicológico es lo primero que deben recuperar ambos conjuntos. Más allá de esquemas y fases de juego, ya da igual cómo se gane, sino conseguirlo. La profunda vorágine de derrotas, cambios y negativismo se ha convertido en el primer gran obstáculo para los futbolistas. Los dos entrenadores harán uso de jugadores que por nombre, números y características merecen jugar en Primera División. A partir de este lunes, Osasuna y Valencia tienen por delante cinco meses de trabajo y esfuerzo para recobrar una confianza perdida y, sobre todo, alcanzar una estabilidad que devuelva a ambos clubes al lugar que merecen. Una victoria ante un rival directo y en el mismo difícil contexto puede suponer el primer impulso para escalar la empinada pared con consistencia, con ilusión y, más que nada, con corazón. No hay que olvidar que el fútbol sigue siendo un estado de ánimo.

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