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Osasuna, joven y prometedor en Primera

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La aventura de Osasuna en Segunda División ha sido tan efímera como irregular. En la temporada 2014/2015 se salvó en la última jugada del descuento del último partido y a día de hoy es uno de los 20 equipos que jugará en Primera, al menos, entre septiembre de 2016 y mayo de 2017. Un periodo duro de 24 meses –con sentencias judiciales incluidas– que en la mente rojilla terminó configurándose como algo positivo: limpiarse del veneno de los directivos que casi mata -literalmente- al club y recuperar los valores de la entidad.

Abandonar la máxima categoría del fútbol español suponía dejar de ingresar una importante cantidad de dinero y, además, olvidarse de jugadores con algo de renombre. Sin embargo, esto último, a la postre, se ha convetido en el primer escalón que ha dado impulso al club para volver a lo más alto. En Tajonar se seguían haciendo las cosas bien, aunque solo el técnico Enrique Martín Monreal confiase ciegamente en la cantera.

Tajonar, la llave

Las circunstancias deportivas y sobre todo económicas obligaron a los entrenadores a hacer uso de los de las casa -en el primer año en Segunda División, Osasuna destituyó a Jan Urban primero y José Manuel Mateo después antes de la llegada de Martín Monreal-. Lo que para muchos supondría un problema, para el actual entrenador todo lo contrario. Como director del fútbol base conocía a la perfección a los chavales y les manifestó su fe. No obstante, el camino no fue fácil. Cuando Martín se hizo cargo del primer equipo, a falta de seis jornada para finalizar la temporada 14/15, Osasuna deambulaba por los campos de Segunda, sin parecer un bloque unido y sin atisbo de una pronta recuperación. Pero tras dos victorias, tres empates y una derrota, logró el objetivo de la permanencia.

Un punto de inflexión profundo, que dio lugar a un cambio de mentalidad profundo y a una recuperación profunda: Osasuna ha ascendido a Primera División al quedar sexto en la clasificación y ganar los cuatro partidos del play-off. En la recién terminada temporada cualquier seguidor sonreía cuando miraba el once titular del equipo. Tajonar se convirtió en la base, en el principio de un proyecto que hasta ahora ha alcanzado las metas mucho más rápido de lo que se esperaba. Unai García, David García, Mikel Merino, Oier, Javi Flaño, Miguel Flaño, Roberto Torres, Kodro, Berenguer, Otegui, Buñuel y Olavide. Veteranos y, sobre todo, jóvenes inexpertos, que solo necesitaban la firme confianza de su técnico para explotar y exhibir el fútbol que llevan dentro.

¿Qué se espera de Osasuna en Primera?

Osasuna ha aprendido la lección y tras el ascenso la entidad mantiene un equipo formado en Tajonar. Se han ido Mikel Merino y José García, para ingresar jugadores venidos de fuera con una máxima clara: ellos se adaptan a Osasuna; Osasuna no tiene que adaptarse a lo que llega de fuera. La media de edad del equipo que está haciendo la pretemporada -con seis jugadores del filial- no llega a 25 años, y de los 27 jugadores que Martín tiene a su disposición 18 crecieron en las categorías inferiores del club. Osasuna ha recuperado el valor que posee la cantera y Martín está explotando rápido el potencial y con resultados positivos. Los jugadores cumplieron en una categoría exigente, dura y larga como es la Segunda División española; ahora, en una Primera de más calidad, deberán progresar y ofrecer una versión mejorada.

 

Desde que tomó las riendas del equipo el discurso de Martín ha variado notablemente. De una semana a otra, aseguraba las primeras posiciones a una salvación satisfactoria para todos. En el fondo y entre líneas, un mismo objetivo: con unión y una fuerte mentalidad, Osasuna puede conseguir lo que quiera. Y así vuelve el conjunto de Pamplona a Primera División. Con el objetivo principal de permanecer en la categoría, el entrenador no quiere que el equipo tenga la mente puesta solamente en ello: “¿Por qué no soñar con Europa?”, se pregunta en numerosas entrevistas.

Y es que uno de los problemas de Osasuna, que le dejó pendiente de un hilo, fue el conformismo. Conseguir la salvación matemática se asentó tanto en las cabezas de los futbolistas que salían a jugar a eso: un partido más para salvarse. Ahora, un técnico de la casa, rejuvenecido y con una ambición a la que no pone límites inculca a los suyos un propósito mayor: quererse a sí mismo, confiar en las posibilidades de cada uno y en el grupo en sí es el primer paso para tocar cotas más altas.

En cuanto al juego, la baja de Merino supone, en principio, un traspiés para el medio campo y el ataque de Osasuna. Merino fue nombrado por La Liga como el mejor jugador del mes de junio en Segunda División y sin sus goles a Osasuna se le hubiera complicado el ascenso. Se convirtió en el eje del juego -en salida de balón, creación, distribuición y llegada-. Las altas de Goran Causic, Jaime Romero, Fran Mérida y Fausto Tienza cubrirán, se espera, con solvencia el medio campo y la combinación con el ataque -sin olvidarse de los canteranos Otegui e Imanol García-. El renovado De Las Cuevas y Roberto Torres aportarán un plus en la creación.

En defensa, David García, Unai García y Miguel Flaño son intocables para Martín, unido a Tano, quien se ha acoplado a la perfección a la cultura del club. En el lateral, Javi Flaño cuenta para el técnico aunque desde la dirección deportiva se sigue buscando otro lateral izquierdo. Y en el ataque, Nino, Urko Vera y Kodro deberán pelear por hacerse con la titularidad, y también el club busca 9 de garantías.

La variedad de esquemas que ha utilizado Martín obliga a no pensar en solo esquema. El 3-5-2 ha sido tanto alabado como criticado, y es una idea que el de Campanas no descarta para jugar en Primera División. Aún así, habrá que estar atentos a la evolución del equipo para fijar una táctica adecuada a los jugadores y el rival. Pero sí hay conceptos que los rivales conocen de antemano. La fuerza, garra, capacidad de sacrificio y lucha constante definen a Osasuna, y con esta singularidad fijada en todos los jugadores y expuesta sobre el terreno de juego se antoja más complicado que los contrarios se lleven algo positivo de los encuentros, sobre todo de El Sadar.

De momento Osasuna ha jugado dos partidos, con un balance dispar: una derrota ante el Toulouse y una victoria ante el Sevilla Atlético. En esta época los resultados finales de poco valen. Importan más la actitud, predisposición, coger ritmo competitivo y analizar la mejor táctica para ganar en partidos oficiales. Martín asegura estar contento con el equipo y la afición queda expectante ante una situación ya conocida, pero nueva: Osasuna jugará en Primera, aunque ha regresado como un novato experimentado con ganas de superarse a sí mismo.

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