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Oriundi y la azzurra, una historia centenaria

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Franco Vázquez y Éder han sido dos de los jugadores más destacados del presente campeonato de Serie A, gracias a sus buenas actuaciones en Palermo y Sampdoria respectivamente. El premio, la convocatoria para los partidos del mes de marzo de la selección italiana, en la primera lista ofrecida por el ct Antonio Conte en el 2015.

Su presencia, sin embargo, ha suscitado desde su publicación una encendida polémica en Italia. La razón, que no son nacidos en Italia, pese a tener orígenes transalpinos. Es decir, son oriundi. Franco Vázquez, cuya madre es de Padova, nació en el pequeño pueblo argentino de Tanti, en la provincia de Córdoba; Éder, por su parte, creció en Brasil, en la provincia de Santa Caterina –donde un tercio de la población desciende de italianos-, lleva jugando una década en Italia y su bisabuelo era de Treviso.

“Los jugadores italianos merecen jugar con la selección. En cambio, quienes no han nacido en Italia, aunque tengan parientes, creo que no lo merecen”

Estas fueron las palabras de Roberto Mancini, entrenador del Inter e internacional italiano en los años ’90, tras conocerse la última convocatoria. Antonio Conte no se hizo esperar con la respuesta: “Siempre se pueden montar polémicas en torno a la selección o en torno a mí. Yo solo digo que no soy ni el primero ni el último en hacer estas convocatorias. Así son las normas y así es el fútbol”.

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A Conte no le falta razón. Hasta ahora, 42 futbolistas oriundi han vestido la camiseta azzurra de la selección italiana. De ellos, 11 jugaron más de diez partidos y 26 anotaron al menos un tanto. No están incluidos futbolistas nacidos fuera pero que crecieron en Italia, como el caso del temperamental Pino Wilson, capitán de la ‘Lazio de las pistolas’ que ganó el Scudetto 1974 e hijo de un soldado inglés y una napolitana tras la II Guerra Mundial nacido en Darlington; de Claudio Gentile, fiero defensor campeón del mundo en 1982 nacido en Libia; o actualmente Roberto Soriano, nacido en Alemania.

Es más, si se incluye a Gentile, las cuatro selecciones italianas campeonas del mundo contaban en sus filas con algún jugador nacido en el extranjero: en 2006 Camoranesi, argentino; en 1938 Andreolo, argentino, y Chizzo –austriaco nacido en Udine durante la guerra, no llegó a debutar-; y en 1934 jugadores clave como Orsi, Monti, Demaria y Guaita, todos argentinos, además del brasileño Afilogino Guarisi.

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Para encontrar al primer oriundo que jugó con Italia, hay que remontarse a hace más de 100 años. Eugenio Mosso, interior derecho que jugaba en el Torino, disputó un partido contra Suiza (1-1) en Marassi el 5 de abril de 1914. Antes de la ‘explosión’ de oriundi en los años ’30, hubo otro, Giovanni ‘Johnny’ Moscardini, de la Lucchese: Anotó 7 goles en 9 partidos entre 1921 y 1925, había nacido en Falkirk, Escocia, y fue herido durante el desastre de Caporetto cuatro años antes en la guerra.

Renato Cesarini (Juventus), Julio Libonatti (Torino), Luisito Monti (Juventus), Raimundo Orsi (Juventus), Enrique Guaita (Roma), Attilio Demaria (Inter), Alejandro Scopelli (Roma), Ernesto Mascheroni (Inter)… Menos este último, campeón del mundo con Uruguay, todos argentinos y todos fueron internacionales con Italia -tras haberlo sido con su país de origen- en la brillante década de los ’30 que concluyó con dos Mundiales bajo la batuta de Vittorio Pozzo y la tutela del régimen fascista de Mussolini.

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El siguiente auge de oriundi llegó en la década de los ’50 y ‘60 con el debut de los dos campeones del mundo en Maracaná, los uruguayos Alcides Ghiggia y Juan Alberto Schiaffino. Otras estrellas también jugarían con la camiseta, como el brasileño Jose Altafini, y los argentinos Antonio Angelillo y el Balón de Oro Omar Sivori, que llegaron a disputar un partido juntos: Italia 6-0 Israel en 1961, con póker del astro de la Juventus. Antes también jugaron con Italia el argentino Miguel Montuori, clave en la genial Fiorentina de finales de década antes de la grave lesión ocular que le retiró con 28 años; y Eddie Firmani, sudafricano de nacimiento, goleador en el Charlton, Sampdoria, Inter y Genoa.

En esa época, en parte se echó la culpa del mal momento de la selección italiana al excesivo número de oriundi que vestían la camiseta azzurra. De este modo, desde que el brasileño Angelo Sormani entonces delantero de la Roma, antes del Mantova y luego de Sampdoria, Milan, Napoli, Fiorentina y Vicenza, jugó en octubre de 1963, ningún oriundo volvió a jugar con Italia hasta el debut en febrero de 2003 de Mauro Camoranesi.

 

El bravo centrocampista juventino de Tandil es el oriundo con más internacionalidades con Italia, 55, entre 2003 y 2010, con dos Eurocopas y dos Mundiales de por medio, uno triunfal. Otros seis oriundi han jugado con Italia antes que Vázquez y Éder en el siglo XXI: Ledesma, Amauri y Ezequiel Schelotto, que solo jugaron un partido, Pablo Osvaldo, Thiago Motta y Gabriel Paletta, estos dos últimos presentes en el Mundial de Brasil.

Se podrá apelar a un tema de sentimientos o de identidad territorial. Pero en un país históricamente emigrante como Italia, lo normal ha sido que futbolistas foráneos con orígenes italianos hayan vestido la azzurra. Con más éxito, como en los años ’30, o menos, como a mediados de siglo, cuando incluso se tiraba de chequera para nacionalizar. Pero hoy por hoy, los casos de un jugador de madre italiana -Vázquez- y otro que ha vivido una década en el país -Éder-, no parecen los más adecuados para reflotar esta polémica.

*Gráfica: Elaboracion propia | Datos: Italia1910.com 

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