Fútbol Europeo

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¿Odio eterno al fútbol moderno?

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Viernes, 21 de julio de 2017. Tras bajarse de un Seat color rojo, dos jóvenes se encaminan cuesta abajo con una dirección fija. El primero, conductor del vehículo y aparentemente más risueño que el segundo, intenta apurar a su amigo porque llegan tarde. Su compañero, de unos 20 años de edad, pelo castaño y barba a medio nacer, apenas acaba de cerrar del coche. Camina lento, muy lento, porque su atención se encuentra en el móvil azul que mantiene a dos palmos de la cara. Entonces, sin hacer caso al primero, susurra para sí mismo: “Odio eterno al fútbol moderno…”.

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Diariamente leemos y escuchamos esta frase. No solo en twitter, donde desde luego se haya el foco de la frase. También en bares, revistas, periódicos, escuelas, parques… en todas partes. Estás comprando el pan y a tu lado se encuentran una mujer y un hombre diciendo y justificando el famoso “odio eterno al fútbol moderno”. A veces sin justificación, otras, con ella, y es que la frase que se ha convertido en logotipo para páginas webs, camisetas y más cosas, tiene un claro por qué. Pero mi pregunta es… ¿De verdad odiamos al fútbol moderno?

Cada vez que leo esa frase, reflexiono sobre ello, y llamo también a todos vosotros a reflexionar. Quizás sea por mis incontrolables ansias de ver fútbol internacional, de empaparme con la cultura británica o ver al tal Andrea Belotti arrasar en Italia. Quizás sea por querer ver a Andrey Arshavin con el Kairat, o a David Villa en el New York City. Pero yo, yo no odio al fútbol moderno. Con sus claros defectos y sus muchas virtudes, yo lo amo.

El gran especialista en fútbol internacional, Julio Maldonado “Maldini”, explica muchas veces sus inicios en el periodismo y el comienzo de su inmerso archivo futbolístico. Y siempre repite una de ellas: “El fútbol se ha globalizado tanto, que podemos ver el partido que queramos”. Antes era imposible ver, por ejemplo, la liga italiana. No lo digo yo, lo dicen el propio Maldini. Para enterarte de lo que sucedía en Alemania o la antigua URSS había que esperar una, dos o tres semanas. Y como mucho llegabas a ver imágenes bastante defectuosas del partido, o te limitabas a leer en el periódico la poca información que llegaba a ti. El fútbol ha cambiado, y nos permite, por ejemplo, seguir la Copa Libertadores en Bein Sports. Nos permite, con un poco de maña y paciencia, ver totalmente gratis por internet el partido que queramos. ¿Que mañana quieres ver un Eintracht Frankfurt St. Pauli de copa alemana? Pues lo buscas en internet y lo encuentras. El fútbol ha cambiado, sí. Ahora nos permite ver más allá de la liga española, conocer competiciones exóticas y jugadores jóvenes que despuntan en campeonatos Sub19.

Pero mi amor hacia el fútbol moderno no se queda en poder ver fútbol, a fin de cuentas, ¿qué es eso si no te puedes comprar una camiseta de un equipo? Vaya, también se puede, y no digo que antes estuviera prohibido, pero desde luego en los años sesenta o setenta era más complicado conseguir una camiseta, por ejemplo, del Spartak de Moscow (yo tengo dos). O del Manchester United, del Celtic, del Palmeiras, de Angola

Es verdad. A cambio se han llevado cierta identidad, los clubes han perdido su esencia, presas de un dinero capaz de corromper al más santo. ¿Pero a quién no le gusta ver al AC Milan fichar 10 futbolistas y preparar un proyecto capaz de volver a la élite europea? Se quejan del RB Leizpig, pero si eso pone fin al monopolio del Bayern, ¿Cuál es el problema? Protestamos que el P$G haya aparecido, cuando eso está ayudando a potenciar la liga francesa a largo plazo -ayudada también con el impulso que supuso organizar la Eurocopa de 2016, claro-.

Getty Images

Ahora, por un segundo, dejemos de pensar en grande. Dejemos a un lado los desorbitados precios del mercado, fruto de una inflación que, al igual que las burbujas, algún día estallará. Cuando habláis de odiar… ¿Realmente os referís a la potenciación de las canteras y del fútbol base? Es decir, las jóvenes promesas del fútbol cada vez tienen mejores recursos para potenciarse como futbolistas, pero no solo eso, los sistemas de juveniles evolucionan gracias a las mayores cantidades económicas invertidas, lo cual permite, por ejemplo, que un chico de 15 años en la cantera del Manchester City esté más vigilado para que se preocupe por jugar al fútbol, estudiar y divertirse, intentando así que se dejen de perder tantos jóvenes guiados por influencias nefastas, que se aprovechan de la inocencia de estos y, obviamente, del dinero que llevan en sus carteras repletas de verdes.

Hablando de infraestructuras, no solo los sistemas de canteras han mejorado, los estadios son mucho más seguros y cómodos para el aficionado. Con mayor accesibilidad para discapacitados y gente adulta. Las moles de personas aglutinadas y chocando unas con otras empiezan a quedar en el pasado. La FA inglesa trabaja en que los estadios vuelvan a tener una grada de pie, como las antiguas, pero seguras. No como las de antes, que tantas desgracias nos han dado. Eso también forma parte del fútbol moderno, y no solo la posibilidad de una grada de pie, sino la seguridad en general ha mejorado muchísimo. El otro día leía aquí mismo, en Sphera, que el Stoke City nuevamente pondrá buses gratuitos para que los aficionados se desplacen. El Deportivo, por ejemplo, tiene “Destino Riazor”, poniendo buses en los partidos de local para que la gente de Santiago, Vigo, Lugo, etc. Se desplacen hasta el estadio gratuitamente para ver a los suyos (muy útil en partidos entre semana o para evitar tener que coger el coche).

Hemos hablado de infraestructuras, disponibilidad para ver ligas internacionales, algunas de las muchas mejoras de los clubes a nivel del trato con el aficionado… podríamos también hablar de las mejoras en las condiciones de los campos de juego, tanto profesionales (que dejan de ser partidos en barro) como amateurs (que pasan a ser campos de tierra a césped artificial). Y probablemente se me olviden muchas cosas, porque es verdad que el fútbol moderno no es perfecto, y que todavía tiene mucho que mejorar. Pero, sinceramente, quien prefiere estar en 1970, pasando frío, viendo un fútbol donde el césped no permite la fluidez del juego, donde solo puedes ver al equipo de tu ciudad, tras haber llegado tarde por los difíciles accesos… pudiendo disfrutar del fútbol moderno.

Si queréis mejorar el fútbol moderno, quizás habría que hacer otra reflexión. ¿La culpa la tienen los directivos, o los aficionados que están más pendientes de grabar un lanzamiento de falta con el móvil que del partido? A fin de cuentas, un presidente, sea de la época que sea, siempre ha querido lucrarse a costa del club, nunca han sido santos -lo cual no implica que eso esté bien, al contrario, es algo con lo que se debe acabar-. Pero, si vas a ver al Barcelona, por ejemplo, o al Manchester United, tanto me tiene, pasarte el partido sacándote selfies y grabando a los jugadores, no ayuda a crear un ambiente de fútbol total.
Otra manera es yendo al campo del equipo de tu pueblo, por baja que sea la categoría, si no apoyas al fútbol amateur, no esperes que, por ejemplo, la tercera división en España, tenga la capacidad económica como para pagar unos sueldos a los jugadores con los que poder vivir al menos mientras permanecen en esa posición.

Que no se malinterpreten mis palabras, el fútbol moderno no es perfecto, al contrario, tiene muchos defectos -y gordos- que hay que pulir. Así que, yo os pregunto, ¿de verdad odiáis el fútbol moderno?

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