Real Madrid

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Objetivo cumplido

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No era el ambiente de las grandes noches en el Bernabéu. En los alrededores del estadio no había ese característico olor a nervio de semifinales de Copa de Europa, una mezcla de sudor y bengala quemada al paso del autobús del Real Madrid. En el aire había más bien una impresión, con cierto deje de superioridad, de trámite a superar, que de manera justa pero sin ningún tipo de alarde, el Madrid cumplió.

El Real Madrid dominó completamente el partido sin necesidad nunca de correr más de lo necesario ni de meterle una marcha más el partido. Cristiano Ronaldo estaba de vuelta, un extra de motivación para el resto del equipo y del público, Bale se mostraba participativo, Jesé ponía empeño para intentar disimular la ausencia de Benzema y Modric dirigía con claridad cualquier jugada blanca.

Las llegadas, eso sí, con cuentagotas. Como en la ida, al Madrid le faltó ser más incisivo, clavar el diente con maldad en la defensa, abrir camino hacia la portería de Hart con mayor determinación. El resultado: un solo gol, muy afortunado, de Gareth Bale, al que un centro hacia Jesé se convirtió, desvío de un defensa mediante, en un estético gol tras golpear el palo largo. Y fin.

 

La segunda parte fue para olvido. De manera temeraria el Real Madrid nunca quiso cerrar el partido y se aprovechó de la enfermiza timidez y las carencias técnicas del mediocampo del Manchester City, incapaz de crear juego y de salir decentemente al contragolpe, pese a contar con De Bruyne y Navas, infrautilizados. Keylor Navas nunca tuvo que preocuparse. Zidane sí, con un considerable cabreo justificado por la actitud dispersa de sus futbolistas.

Lejos del nivel que deberían precisar unas semifinales de Copa de Europa, el equipo de Pellegrini llegó con opciones al cuarto de hora final de partido gracias a la dejadez madridista. Un disparo lejano de Agüero, cerquísima del palo tras un efecto endemoniado, puso el miedo en el cuerpo al aficionado madridista. Pero allí acabó. La Piazza del Duomo de Milán se convertirá por un día en el kilómetro cero de la Puerta del Sol. San Siro será el Bernabéu o el Calderón. Habrá espacio para la revancha de Lisboa.

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