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O. J. Simpson: Correr como un negro para vivir como un blanco

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La tensión racial en Estados Unidos es algo que ha existido en toda su historia, pero parece que en los últimos años está convirtiéndose en un tema candente, especialmente en las producciones cinematográficas. Esta temporada películas como Get Out o series como Dear White People han tratado este tema desde el humor, pero en la última edición de los Oscars, la categoría de documental era dominada por documentales serios que trataban este tema, alzándose con la victoria O. J. Simpson: Made in America. Esta miniserie de siete horas y media de duración nos retrata la vida de uno de los más grandes y más polémicos deportistas de todos los tiempos, O. J. Simpson.

O. J. Simpson fue un jugador de fútbol americano que empezó rompiendo récords en la universidad. Se convirtió en el número 1 del draft y acabó jugando en los Buffalo Bills, un modesto equipo donde se convertiría en el mejor jugador de la NFL en 1973. O. J. Simspon lo tenía todo, protagonizaba numerosos anuncios, era el jugador más querido e incluso empezaba a hacer sus pinitos en la actuación, trabajando en películas como el Coloso en llamas o Agárralo como puedes. Además, cuando se retiró, empezó también una exitosa carrera como comentarista.

La fama de Simpson le hacía estar rodeado siempre de multitud de gente, entre ellos Robert Kardashian, patriarca de la famosa familia. Era curioso que O. J. siempre se encontraba rodeado de blancos, parecía que renunciaba a su identidad ya que nunca se involucraba en la lucha por los derechos de su raza, ya que siendo tan influyente podría haber cambiado las cosas. Ahora bien, entendemos que es lícito que una persona tenga sus convicciones y haga lo que considere preciso, el problema en este tema vino con uno de los incidentes que más ha sacudido la sociedad americana: el asesinato de la ex-mujer de O. J. y su amigo Ron Goldman.

Nichole Brown fue la segunda mujer de O. J. Ambos tuvieron una relación tormentosa en la que ella denunció en varias ocasiones los maltratos sufridos a manos de su marido. Esto no pasó a mayores, hasta que un 12 de junio de 1994, Nicole y Ron aparecieron brutalmente asesinados en las inmediaciones de la casa de esta. Este suceso sacudió al país y O.J se convirtió en el principal sospechoso. Unos días después se produjo una imagen histórica: O. J. huía en su coche de la policia, tal repercusión tuvo que llegaron a interrumpir la emisión de las finales de la NBA, pero imaginémonos lo que pasaría en España si se produjese esa imagen con Messi o Cristiano.

El juicio de O. J. fue considerado el juicio del siglo. O. J. contrató a los mejores abogados, una especie de dream team, pero el que sobresalió en todo esto fue Johnnie Cochran. El abogado decidió llevar el juicio al tema racial, buscando que esto se convirtiera en una guerra entre negros y blancos. O. J. , el hombre que corrió como un negro para vivir como un blanco, el hombre que nunca luchó por los derechos de su raza, se acogía ahora a ella para librarse de un asesinato que apuntaba sin la menor duda hacia su persona. La manipulación de Cochran y las múltiples jugarretas llevadas a cabo durante el juicio consiguieron la libertad de O. J. , que fue celebrada por la gente negra como si de una victoria deportiva se tratara. Mientras los blancos expresaban su frustación, Cochran había conseguido su objetivo.

Todo parecía haberse solucionado para O. J. , pero nada más lejos de la realidad. Desde el momento que fue puesto libertad empezó un calvario que dura hasta hoy. Aunque un jurado popular lo declaró inocente, nadie creyó en este veredicto y la gente le empezó a dar la espalda incluyendo a sus amigos más cercanos. O.J. se quedó solo y empezó a buscar formas de volver a la fama como un programa de sketches donde llegó a bromear sobre el asesinato de su esposa o un libro donde contaba cómo la habría matado. Una auténtica locura.

Aunque O.J vivía una vida sin rumbo, la cosa aún podía empeorar. En 2007 fue arrestado por un robo y en 2008 fue acusado de 12 delitos, entre ellos secuestro, cayéndole una pena de 9 a 33 años de prisión. Curiosamente esta vez O. J. fue juzgado injustamente y parecía que la jueza intentaba compensar lo sucedido años atrás. Este jueves O. J. conseguía la libertad condicional tras 9 años en prisión, veremos lo que le depara el futuro a un hombre que tuvo en su mano ayudar a cambiar el mundo, pero al final lo único que consiguió fue hacerlo un poco peor.

 

Nota* Si queréis saber más sobre esta historia son recomendables la miniserie O. J.: Made in America disponible en Yomvi y la serie American Crime Story: The People vs O. J. Simpson disponible en Netflix.

 

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