Fútbol alemán

article title

Nuri Sahin, el príncipe que se quedó en sapo

Tweet about this on TwitterShare on FacebookShare on Google+Share on LinkedIn

En este nuevo capítulo de nuestra sección de “Tú Eliges” el tema iba de edades. Les dimos a elegir entre el debutante más joven de la Bundesliga (Nuri Sahin), el jugador más veterano en debutar (Richard Kress), el jugador más veterano (Klaus Fichtel) y la persona más joven en un banquillo de la Bundesliga (Bernd Stöber). El elegido ha sido el actual centrocampista del Borussia Dortmund, Nuri Sahin, y sobre él y su historia irá este artículo.

Para entender la historia de Nuri Sahin hay que remontarse al año 2001. Aquel año comenzó su relación con el Borussia Dortmund, con unos 13 años de edad. De padres turcos, nació en Lüdenscheid, una ciudad a unos 45 kilómetros de Dortmund, comparte con gente como los hermanos Altintop, Özil y muchos más, el ser descendientes de turcos nacidos en tierras germanas. Algo extendido, ya que es muy amplia la colonia otomana en el país. Con los años, Sahin fue escalando posiciones hasta que en 2005 llegó el salto. En mayo de 2005 había sido convocado por Turquía para disputar el Europeo sub-17 en Italia. La selección otomana acabó conquistando el título y Nuri Sahin siendo nombrado, además, mejor jugador del torneo.

Comenzaba la 2005/2006 en Alemania y Bert Van Marwijk decidió convocar al joven Sahin para el primer partido de Bundesliga, que disputarían en Wolfsburg ante ‘Los Lobos’. El entrenador sorprendió colocando a Nuri en el once titular, al lado de gente como Rosicky, Koller, Weidenfeller o Metzelder. Aquella decisión convirtió a Nuri Sahin en un hombre récord, ya que pasó a ser el jugador más joven en debutar en la Bundesliga (16 años y 334 días).

Campeón de Europa de su categoría, debutante más joven de la máxima categoría del fútbol alemán… El nombre del joven alemán de padres turcos ocupaba muchos flashes y daba que hablar. Al poco de ese debut, Abdullah Avci volvió a contar con él para la disputa del Mundial sub-17, que se disputaría en Perú, entre los meses de septiembre y octubre. En dicho torneo estaba también un compañero de Sahin, el serbio Neven Subotic que, en aquella ocasión, disputó el torneo con Estados Unidos, puesto que tras finalizar el permiso de sus padres (residentes en Alemania tras abandonar Yugoslavia por la guerra), marcharon a tierras norteamericanas y allí continuó su carrera de formación hasta llegar al Mainz 05.

En Perú no quedó campeón como meses atrás en Italia, pero Sahin volvería a estar entre los mejores del torneo, ya que recibió el premio al tercer mejor jugador del torneo y Bota de Plata al segundo máximo goleador del Mundial. Turquía quedó tercera y Nuri marcó en cuatro de los seis partidos que su selección disputó en aquella competición. No era mayor de edad aún y seguía acumulando trofeos, con la añadidura de que el entrenador del primer equipo del BVB, Van Marwijk, contaba con él. Al volver, siguió en el primer equipo, siendo uno más. Su paso por el segundo equipo del BVB llegó a la temporada siguiente y fue algo ocasional.

Se fue Van Marwijk y en 2007 pidió al club de Dortmund la cesión de Nuri Sahin para el Feyenoord. Allí, el turco comenzaría a coger galones e, incluso, a marcar más goles. Aquella cesión a la Eredivisie sirvió de mucho al centrocampista. Regresó y de la mano de Jürgen Klopp, se convirtió en una pieza clave del equipo, culminando su crecimiento con el título de liga de la 2010/2011. Tras nueve años sin conquistar el campeonato, los del Signal Iduna Park volvían a ser campeones y a Nuri Sahin se le abrieron varias puertas. A una no pudo resistirse. Fichó por el Real Madrid de Mourinho, en el que se encontraría con conocidos como Özil, Khedira o Hamit Altintop. Tuvo mala suerte y una lesión le impidió poder debutar con el club blanco hasta noviembre de ese año, teniéndose que perder los primeros cuatro meses de competición. Jugó algunos partidos en Liga, Copa y Champions, pero nunca llegó a entrar del todo en el club blanco.

A sus 23 años, se le empezaba a hacer todo cuesta arriba. Nuri Sahin había levantado tantas expectativas desde tan joven, que el problema con sus lesiones no sabía si iba a condenarle a un futuro algo oscuro, lejos de los terrenos de juego. Tras un año más que discreto, el Real Madrid decidió cederle en la 2012/2013 al Liverpool de Brendan Rodgers. Allí acabaría por seguir hundiéndose, ya que su participación con los reds fue testimonial y acabó con el final del año, puesto que en enero regresó al club de su vida, el Borussia Dortmund, el único equipo en el que Nuri Sahin se ha sentido feliz.

A partir de ahí, todo cambió. Volvía a reencontrarse más de una vez con el gol y entraba en el equipo, jugando casi todos los minutos. La segunda mitad de aquella temporada 2012/2013 había resultado balsámica. Fue a más la temporada siguiente, en la que Sahin jugó todos los partidos de liga, siendo titular en 31 de los 34. Estaba cerca el resurgir de aquel chaval que hizo historia con 16 años y poco más de 300 días. Era el momento del regreso de Nuri Sahin.

Nada más lejos de la realidad. Esta temporada aún no ha debutado en Bundesliga ni en Liga de Campeones. Sí lo hizo en DFB Pokal, en segunda ronda, ante el Union Berlin, siendo sustituido por Julian Weigl a los 68 minutos. Los dos años anteriores no llegó a disputar más de diez partidos por año. Le estaban mimando. Por edad, 28 años, a Sahin aún le queda mucho fútbol que dar al gran público, pero las sensaciones no son buenas, pasando de ser una realidad a la edad en la que la gran mayoría aún es promesa a un jugador estancado. Los años pasan y será complicado volver a ver al Nuri Sahin de los primeros años de nuevo a gran nivel, sobre todo, porque las lesiones continuas no se lo permiten.

Leer más: Thomas Christiansen, entre contrastes y azares

Nuri Sahin pudo conquistar el planeta fútbol y se quedó en uno más de los habitantes. Pasó de ser príncipe a sapo en unos años. Un sapo muy castigado por algo ajeno a él. Todos esperamos ver pronto al jugador que deslumbró a Van Marwijk y los ojeadores de categorías inferiores allá por 2005. Ha pasado una década y el príncipe queda muy lejos. El Sahin de ahora está a años luz de aquel que deslumbró a todos en los torneos sub-17 de 2005. Es una pena. Porque su único mal no es su juego, sino sus lesiones. Los hay que están toda su carrera sin pasar por la enfermería. Algunos sufren pequeños problemas o molestias que no les dejan jugar en fechas concretas. Lo de Sahin, sin embargo, es un ensañamiento. Lesiones de larga duración y recaídas al volver. Lo bueno es que, al haber debutado tan joven, le quedan años para poder regresar. Pero el tiempo se le agota y no se ve solución. Ahora entrará poco a poco, tras jugar en la DFB Pokal y, quién sabe, si será un hombre importante para Tuchel esta temporada. Eso lo deseamos todos.

De momento, aunque nos pese, el beso no ha llegado y el sapo sigue saltando de nenúfar en nenúfar, esperando la oportunidad. Porque, como él mismo dijo en su día: “las cosas hubieran sido diferentes en el Real Madrid si no me hubiera lesionado”. Tal vez si aquello no hubiera pasado, el sapo no hubiera existido jamás, pero el destino le debe una al turco. Ese príncipe debe volver desde dónde esté.

Tweet about this on TwitterShare on FacebookShare on Google+Share on LinkedIn

Artículos relacionados