EURO 2016

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Nunca dejes de creer: los milagros de Turquía 2008

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Un entrenador, 23 hombres y una Eurocopa para el recuerdo a base de épica. La historia de Turquía en la Eurocopa de Austria-Suiza 2008 es, como diría el profesor y escritor Juan E. Rodríguez, “una de las historias de mayor pasión jamás contadas”. De su participación, se extraen dos conclusiones: a veces los milagros existen y nunca hay que dejar de creer, al menos, no hasta que el árbitro pite el final.

Pocas cosas unen tanto a un país como las competiciones de selecciones. Los grandes ansían ser los campeones y poder fardar durante cuatro años; los pequeños, dar la sorpresa e inundar de alegría las calles de su país. La historia de Turquía está relacionada con este segundo grupo. Sin ser una selección ‘pequeña’, sí que es cierto que ni su irregularidad le ayuda ni, evidentemente, está a la altura de combinados como Francia, Alemania o Italia, entre otros. Aunque esto último en competiciones como la Eurocopa o el Mundial importa bastante poco; lo importante es creer en tus posibilidades, tapar al máximo tus carencias e intentar potenciar tus virtudes.

Dirigidos por Fatih Terim en el banquillo y comandados por Arda Turan sobre el terreno de juego, Turquía quedo encuadrada en el grupo A con la anfitriona Suiza, la Portugal de Cristiano Ronaldo y la siempre peligrosa República Checa de Petr Cech.

 

Pasar a cuartos, en efecto, no iba a ser nada sencillo y el primer encuentro solo hizo que complicarlo todo. Para sorpresa de todos, Arda fue suplente y Turquía lo pagó: aguantó el envite de Portugal durante los primeros 45 minutos, pero nada pudo hacer en la segunda parte y término cayendo por 2-0. No Arda, no party. Así pues, cosas del destino, los hombres de Terim iban a jugársela contra la anfitriona Suiza bajó una lluvia torrencial. Por si ello fuera poco, el campeonato empezó a tomar forma de pesadilla cuando en el minuto 37 Hakan Yakin, de ascendencia turca, adelantó a los locales. Turquía estaba fuera y Terim, consciente de la gravedad de la situación, decidió jugársela y movió el banquillo: en el descanso, Semih Senturk, delantero, sustituyó a Mehmet Topal, mediocentro defensivo. El movimiento dio efecto y en el minuto 57 Senturk empató el encuentro. Turquía había salvado los muebles, pero Arda no tenía suficiente. El jugador del Barça, titular indiscutible desde ese segundo encuentro, cogió la pelota en el 92 para darle la vuelta al marcador y enloquecer a todo su país.

Turquía dependía de sí misma contra la República Checa, pero le gustaba la épica. Dicho y hecho. Los de Fatih Terim empezaron 2-0 abajo y el sueño de clasificarse para cuartos parecía poco menos que una utopía. Pese a ello, ese grupo de jugadores estaba dispuesto a hacer historia y nunca dejo de creer: Arda redujo distancias en el 75, Nihat aprovechó un error de Cech en el 87 para empatar y el propio delantero del Villarreal aprovechó otro fallo de la defensa en el 89 para certificar la remontada.

Turquía estaba eufórica, pero el cansancio era notorio y el calor en el partido de cuartos contra Croacia no ayudó. Las ocasiones fueron escasas y el encuentro se fue a la prórroga. El partido parecía abocado a la tanda de penaltis, pero un centro de Modric en el 118 lo cazó Klasnic para adelantar a los suyos. Hacía falta un milagro, otro, y llegó aun no se sabe cómo: en el último instante, en el minuto 122, Semih Senturk recibió un balón, se giró y empató. La tanda de penaltis se la llevó cómodamente una Turquía que ya había hecho historia.

Con 10 bajas, 11 jugadores de campo y dos porteros, el combinado turco salió a hacerle pasar un mal rato a Alemania en las semifinales. Y vaya si lo hizo. Primero se adelantó gracias a un gol de Boral en el 22 y luego empató, mediante Senturk, en el 86. El partido parecía que se iría, otra vez, a la prórroga, pero Lahm finiquitó el encuentro en el 89. Turquía quedó eliminada, pero cuajó una Eurocopa memorable para la historia.

Tercera en el Mundial 2002 y semifinalista en la Eurocopa 2008 hacen creer al pueblo turco de que otro milagro es posible. Turquía es irregular, es capaz de lo mejor y de lo peor, pero la historia reciente demuestra que no hay que menospreciarla. Al contrario, cuando se clasifica compite. La duda es: ¿qué Turquía veremos esta vez?

 

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