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Fútbol inglés

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¿Nos pasa algo, Aitor?

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Mientras en La Liga el protagonismo patrio corre serios riesgos de desaparecer, un modesto equipo del este de Inglaterra protagoniza el desembarco español en la Premier League. Hace no mucho tiempo pudimos presenciar como un equipo, el Sevilla de Sampaoli, alineaba once jugadores extranjeros por primera vez en la historia de la liga española. Mientras en Inglaterra sucedía todo lo contrario.

Aquel mismo día, 17 de septiembre, aquella tarde sábado mientas el Sevilla, sin saberlo, hacía historia en nuestra liga alineando seis nacionalidades diferentes sin ninguna de ellas ser la española, el Middlesbrough ponía en liza un once con 5 futbolistas españoles para enfrentar al Everton. Con un entrenador también español, Aitor Karanka.

El equipo del vitoriano en Goodison Park fue el siguiente: Victor Valdés; Barragán, Ayala, Gibson, Friend; De Roon, Forshaw, Nsue, Ramírez, Downing; Negredo. Cinco españoles en el XI titular más Adama Traoré esperando su oportunidad desde el banquillo. Una alineación con claro sabor español, sensación que los británicos ya vivieron otrora con el ‘spanish Liverpool’ de Rafa Benítez. Una situación que paradójicamente coincidió en tiempo con la primera alineación sin españoles en la historia de la liga. Un contexto con doble lectura.

Por un lado, el producto nacional español -futbolísticamente hablando- es un producto envidiado y demandado en todo el mundo. Cada vez son más los futbolistas españoles que buscan su oportunidad fuera de nuestras fronteras e incluso se atreven con exóticas aventuras en países donde el fútbol no es una preferencia. El modelo impuesto por la selección española, único país que ha encadenado tres grandes torneos y con un fútbol a un nivel superlativo, ha desquiciado al resto de Europa a la par que la imagen de los futbolistas españoles han adquirido una reputación que les permite encontrar oportunidades donde varios años atrás era impensable.

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Pero todo aspecto positivo tiene su parte negativa. La mejor generación de la historia del fútbol español se está marchitando. Todo tiene un final. Y los equipos llamados a grandes hazañas en Europa cimentan sus equipos en estrellas foráneas. El Barça de la delantera formada por Messi, Villa y Pedro -delanteros titulares en la final del Mundial, por ejemplo- ha sido sucedida por un tridente sudamericano. Los delanteros del Real Madrid bicampeón de Europa defienden la elástica francesa, galesa y portuguesa mientras que la dupla del aspirante, el Atlético de Madrid, es puramente francesa con Gameiro y Griezmann. Dos equipos integrantes del TOP 5 de Europa, dirigidos por un francés y un argentino. Las alineaciones de estos tres monstruos del Lago Ness futbolístico han visto reducido considerablemente su número de integrantes locales.

La calidad no ha desaparecido. El talento de los entrenadores tampoco. Isco, Thiago, Morata, De Gea, Asensio, Sergi Roberto, Lopetegui… Iker Casillas solo habrá uno, Xavi Hernández solo habrá uno, Andrés Iniesta solo habrá uno, al igual que los Torres, Villa, Puyol, Xabi Alonso. Porque son únicos, especiales. Pero lo cual no debe decir que el nivel haya descendido. ¿O tal vez sí? El debate está en la calle y el doble síntoma de hipersaturación de españoles en un equipo de Middlesbrough e hiposaturación en el vigente campeón de la Europa League ha alimentado las preocupaciones.

¿Acaso los equipos locales no confían en lo que hay en casa y por ello miran hacia fuera? ¿Es un problema de calidad o de confianza? ¿Simplemente las generaciones venideras en todos los países del mundo son igual -o mejores- que las nuestras? ¿Tal vez sea un problema económico al cual no podemos alcanzar? ¿O el problema directamente no existe y es un delirio de este humilde escritor? El fútbol tiene la última palabra.

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