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Nomenclátor olímpico en español

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La realidad del idioma español es amplia y diversa, un abanico de variantes léxicas y fonéticas peculiares de cada territorio, eso que se conoce como las comunidades de habla. Esta supranacionalidad lingüística también se plasma en el mundo del deporte a la hora de denominar modalidades, que han desarrollado su propia terminología en función del arraigo adquirido en una zona u otra y también ha determinado la creación y difusión de regionalismos y localismos en este ámbito. Por ello, no todas las referencias que maneja el periodismo deportivo en lengua española son coincidentes y resulta interesante observar algunas de sus diferencias.

Pese a que es en el fútbol donde más se manifiestan las variables léxicas sobre demarcaciones (volante, extremo; arquero, golero, portero) o jugadas (penal, penalti; gambeta, regate) y, por su mayor difusión y calado entre la ciudadanía, donde esas diferencias más se han universalizado y por ello revisten menos problemas de comprensión para el gran público independientemente de su procedencia; es en el ámbito polideportivo donde existen mayores posibilidades y donde estas son más desconocidas, incluso en la misma manera de referirse a una disciplina determinada.

A unos meses vista del gran acontecimiento deportivo global que son los Juegos Olímpicos de Verano en Río, es pertinente identificar esas particularidades léxicas sobre los 28 deportes y 41 especialidades que conforman el programa de los Juegos en los medios de comunicación en lengua española de diferentes latitudes que ya están preparando especiales y van informando sobre los preparativos del evento.

Como en el resto de deportes, en el olimpismo los extranjerismos están muy extendidos y aceptados. De hecho, copan hoy el caudal terminológico de la mayor parte de las modalidades sin que, en muchos casos, se hayan encontrado equivalencias en español que perduren y convenzan a deportistas, entrenadores, periodistas y aficionados (welter en boxeo o trap en tiro olímpico). Aun así, existen determinadas voces de modalidades, disciplinas y pruebas que sí se han castellanizado o traducido (eslalon por slalom, balonmano en lugar de handball o lucha en vez de wrestling).

En otros casos, se mantiene la nomenclatura en su idioma original por tratarse de nombres muy extendidos en el ámbito del deporte en general y del olimpismo en particular a pesar de las recomendaciones de las obras de las Academias de la Lengua Española (hockey  y no jóquey judo mejor que yudo).

Muy especialmente, habrá de tenerse en cuenta que existen diferentes formas de referirse a un mismo deporte dentro de la diversidad de la lengua española. De esta forma, según el territorio, la primera referencia para un medio de comunicación será piragüismo o más bien canotajesaltos de trampolín, saltos ornamentales o clavados; baloncesto, basquetbol o básquetbol; fútbol o futbol; balonmano o handball; waterpolo, water polo o polo acuático; hípica o hipismo y, dentro de ella, adiestramiento ecuestre o domanado sincronizado o natación sincronizada;  halterofilia por levantamiento de pesas; o vela, que puede ser yachting.

La riqueza de la lengua española permite también aprovechar la existencia de esta sinonimia para evitar repeticiones y hacer uso de esas otras formas en segundas o terceras referencias dentro de un mismo texto. Esto también se aplica al conjunto de palabras deportivas, que también reciben diversos nombres. Así, por ejemplo, mientras en España es más común el empleo de piscina, en Argentina se emplea pileta y en México se prefiere alberca; en baloncesto al pívot también se le llama pivote o, como ocurre en Venezuela, centro; tierra batida en España es denominada en América del Sur polvo de ladrillo o en América del Norte y Central simplemente arcilla, traducción literal de clay en inglés; las plazas para los Juegos son también cupos (Colombia), algunas de las cuales se disputan en repescas o repechajes; existen maratonianos o maratonistas; el salto de pértiga también es salto de garrocha; los encuentros de fútbol son cotejos (México); en algunos partidos de tenis (o games) no hay dejadas sino drops, de la misma forma que en rugby se produce un ensayo o un try. Todo ello según la latitud del español.

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