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No todo brilla en la parte azul de Nueva York

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Pocas ciudades tienen tanto magnetismo como Nueva York o eso está demostrando el fútbol en los últimos meses. Hay un equipo que apenas lleva cuatro meses compitiendo y ya ha llenado medios de comunicación con rumores, fichajes y, en menor medida, noticias de sus partidos. Un proyecto que lleva poco a sus espaldas pero que ha pisado el acelerador: New York City FC. O lo que es lo mismo, el hijo del Manchester City y de los NY Yankees.

En esta breve historia, el New York City ya ha marcado un registro que demuestra su ambición, son el equipo que más dinero gasta en salarios de jugadores en toda la historia de la Major League Soccer, es decir, que David Villa, Frank Lampard, Mix Diskerud y Andoni Iraola llegarán a fin de mes. Bueno, y Andrea Pirlo. No soy muy aficionado de dar por cerrado fichajes sin confirmación oficial, pero tras verle firmar autógrafos en el Yankee Stadium al lado del que decide donde invertir, haremos una excepción.

Además de buenos sueldos y una bonita ciudad donde residir, aunque algunos están en su derecho de preferir Dubai pues el plan A era Xavi, el proyecto futbolístico del New York City empieza a carburar. Tras una racha de once jornadas seguidas sin ganar, los skyblue han encontrado el camino, dejando escapar la copa por el camino. Pero julio marca una nueva pauta, llegan los refuerzos y el entrenador debe encajarlos en un sistema que ha dejado recientemente en la victoria en Toronto una de sus actuaciones más convincentes. Oiga, bendito problema tener que encajar a Frank Lampard, Andoni Iraola y Andrea Pirlo en tu equipo.

Con Iraola no hay dudas, el lateral derecho estaba siendo la posición más floja de toda la plantilla y el defensa vasco cuenta ya con plenos poderes sin ni siquiera haberse enfundado su nueva camiseta. Total se jugaría el puesto con RJ Allen, cuyo juego deja más dudas que su nombre.

Lo curioso llega en la medular. Tenemos a Mix Diskerud jugando a gran nivel, una de las grandes inversiones llegadas en enero; Andrew Jacobson, como una de las sorpresas más gratas de la plantilla; Ned Grabavoy, la prolongación de Jason Kreis que le ha seguido de Utah a Nueva York; más Lampard y Pirlo, que no necesitan presentación. Todo eso para jugar en la parcela interior del centro del campo. Sin olvidarnos de jóvenes centrocampistas que están solventando con creces muchos problemas y necesitan minutos para seguir creciendo, como Thomas McNamaraKwadwo Poku. Muchos jugadores bastante superiores al nivel medio de la plantilla sólo para un esquema que da cabida a 2 ó 3 de ellos en el once, salvo sorpresa ubicando forzosamente a uno de ellos a banda.

En ese contexto, ¿gastar 6 millones de dólares anuales en Pirlo es lo más conveniente? No creo. Aún así nadie tiene dudas de que marcará la diferencia, el italiano es magia y más a estos niveles. No se puede dudar de un jugador que viene de ser trascendental para que su equipo se quedara a un paso del triplete este año. Pero sí parece lícito y lógico dudar de la planificación del equipo. Aquí viene lo interesante. El City Group, los que sueltan los billetes, decidieron que las peticiones del cuerpo técnico y del director deportivo de New York City que reclamaban un jugador franquicia más joven y con capacidad para otras demarcaciones no eran prioritarias. Es decir, desde Manchester le han dicho a los que están día a día trabajando en Nueva York lo que ‘de verdad’ necesitaban. Bien. Los mismos que hace un año presentaban a Lampard en Nueva York mientras su contrato se firmaba con el Manchester City.

El City Group demuestra un compromiso importante gastando tanto en una franquicia nueva que no tendría porqué marcarse objetivos tan altos, futbolísticamente está lejos de optar al título, pero la cadena de mando queda algo difusa. En cierto modo parece lógica la postura del entrenador que buscaba otro perfil de jugador franquicia distinto a Pirlo, 36 años. Más aún cuando otro de tus salarios estrella es para Lampard, 37 años. Una hipoteca muy cara en la que cuanto antes se adapten mejor para todos, que el tiempo no sobra.

Una vez expuesto el ‘problema’ que tienen en el lado azul de Nueva York, se queda una plantilla bastante atractiva en la que no se descuida el talento joven de Patrick Mullins, Kwadwo Poku, Shay Facey y Khiry Shelton. Mimbres más que interesantes para crear un proyecto ganador. La duda es si el equilibrio entre las oficinas de Nueva York y Manchester es posible. De momento el enorme talento que tienen sobre el campo y dirigiendo desde el banquillo puede tapar los vaivenes de una relación que no reluce tanto como sus fichajes.

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