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No es un Mundial menor

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Llevo dos días pensando en esto. Sí, es un drama. Italia no va a estar en el Mundial de Rusia y Buffon no va a poder despedirse en una gran competición de la azzurra. Es triste que los Chiellini, De Rossi o Barzagli se vayan a oscuras y en silencio. Por supuesto, está claro que la mayoría de los aficionados al deporte rey van a extrañar a la escuadra transalpina cuando las grandes ligas echen el cierre y arranque un acontecimiento para el que hay que esperar cuatro años. Ellos eran fijos; desde 1958 participando en el evento más importante del planeta fútbol. Nada menos que cuatro estrellas en su camiseta. La leyenda de un combinado indómito. La ausencia que más ruido hace.

Y es precisamente por ello que llevo dos días leyendo a gente, escuchando a gente, viendo a gente, que afirma que el Mundial va a ser menor. Justo porque no estará Italia. Y porque no estará Chile. Y porque no estará Holanda… Mundial menor. ¿En serio? ¿Por qué? ¿Por el hecho de ser históricas? Supongo que esto de la añoranza es extensible a Camerún, representante habitual de África, o incluso a Estados Unidos.

Pero claro, es que para participar hay que superar una fase previa. Y esto no es nuevo. Las reglas son iguales para todos y se saben de antemano. Así que si los norteamericanos quedan quintos del Hexagonal, pues es lo que hay. Si Camerún hace siete puntos en seis partidos, pues es lo que hay. Si Chile acaba sexta de su grupo porque mete menos goles que Perú (¡que Perú!) en las Eliminatorias Sudamericanas (empataron a puntos), pues es lo que hay. Si Holanda acaba tercera de su grupo, pues es lo que hay. Y si Italia no es capaz de marcarle un gol a Suecia en 180 minutos… Pues también es lo que hay.

Luego se pueden poner mil excusas. En el caso de Italia, todos los dedos apuntan al seleccionador; a sus esquemas y a sus decisiones. Seguramente Insigne debía estar sobre el verde o El Shaarawy haber sido de la partida. Pero oye, seamos serios; cuando ves a los centrales abusar del juego en largo te cuestionas muchas cosas. Sí, faltaba Marco Verratti (que dicho sea de paso, a mí siempre me ha parecido un jugador un tanto sobrevalorado y que en el partido de ida no hizo ninguna diferencia). Aunque, justo pensando en ello, yo me pregunto si en un país con semejante tradición no hay fondo de armario alguno que minimice las ausencias de los habituales. ¿En Verratti acaba todo? ¿O en Insigne (que a ver si resulta que ahora es Messi)? Al Mundial van 23 tipos. ¿Diez iban a ser de relleno? ¿Su misión era la de animar? Pues yo creo que si a pesar de todo (míster, bajas o sistemas), no consigues de superar a Suecia, es que no mereces estar. Si no has sido capaz de en dos partidos de anotar un tanto, no tienes sitio. Tan simple como eso.

Podríamos hacer valoraciones sobre el resto de selecciones ausentes. Para mí la conclusión va a ser siempre la misma: a día de hoy, no pertenecen a la élite. Suena duro, pero no pasa nada por admitirlo. De hecho, creo que es el primer paso. La selección española vivió su época más brillante no hace tanto; sin embargo, un día se terminó todo y hubo que reiniciar. Los ciclos se acaban. Y no perdamos perspectiva, algunos son bastante más largos de lo normal. Así que yo, a todos los que lloraban con Buffon porque no podrá disputar su sexto Mundial, les recordaría que ha estado presente en cinco. ¡En cinco! Los ciclos se acaban y las carreras también. Gigi ha sido un mito, icono no de una sino dos generaciones, adorado por todos (me incluyo) y posiblemente el mejor de siempre en su puesto, pero todo tiene un final, igual que tuvo un comienzo. ¿Qué es una lástima que deje de vestir la elástica nacional así? Por descontado. Pero ya. Ha disfrutado de una gran trayectoria. Una con la que soñaría cualquiera. Y cuando cuelgue los guantes esto no va a eclipsar su grandeza. Las carreras se acaban…

Y los ciclos. ¿Mundial menor? No, no lo veo así. No comparto. El mérito del que gane este Mundial va a ser el mismo que el de cualquier otro. Porque en Rusia van a estar las mejores selecciones. Las que lo han merecido. Las mejores del momento, que es lo que cuenta. Las 32 que han superado la fase previa. Y no hay más vuelta de hoja. Da igual los nombres de futbolistas o la historia de sus países. Que Italia sea tetracampeona, que Chile ganase dos Copas Américas recientes, o que Holanda haya sido históricamente una exponente del buen juego, no les otorga una wildcard. Estos tres combinados, como el resto de los que faltarán a la cita, han sido incapaces de ganarse su sitio. Y nos puede doler más o menos, que la realidad va a seguir siendo la misma. Para renacer hay que morir, dijo Gurdjíeff. Por tanto, que mueran ya estas selecciones, porque hay más vida tras 2018.

Es evidente que existirá cierta tristeza, nostalgia. A mí también se me va a hacer raro no escuchar el himno italiano. No sé, miradlo por el lado positivo: ahora los expertos podrán hacer otra más de esas alineaciones que tanto les gusta, la clásica de cada cuatro años, con todos aquellos jugadores que en verano estarán de vacaciones.

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