Fútbol inglés

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Nile ‘Power’ Ranger, estrella efímera que acabó entre rejas

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Parecía que Nile Ranger iba a comerse el mundo cuando el Newcastle le puso en el escaparate. Llamado a ser un jugador de importancia capital para los magpies, la vida delictiva se cruzó en su camino antes de comenzar su carrera deportiva y eso le ha acompañado hasta hoy. Estrella adolescente efímera de la selección inglesa sub19, su ficha policial es mucho más amplia que su currículum deportivo. Hoy, a sus 26 años, tras pasar por la cárcel, tras haber sido acusado y juzgado de inenarrables delitos, nadie espera ya nada de él. Juega en la tercera categoría del fútbol inglés, aunque siga soñando con vestir la camiseta del Arsenal.

El 31 de agosto de 2009, Nile Ranger jugaba su primer partido como titular con el Newcastle United. Los 84 minutos que disputó y la asistencia que le brindó a Danny Guthrie para anotar el único tanto del partido supusieron que el joven jugador, de apenas 18 años, se hiciera con el premio Man of the Match. Su actuación servía al Newcastle para elevarse a lo más alto de la clasificación en Championship, en su búsqueda para el retorno a la Premier League. Apenas meses después del nacimiento futbolístico de Andy Carroll, una estrella en ciernes parecía poder acomodarse a su lado sobre el campo.

Entonces, Nile Ranger era un jugador cuasidesconocido. Su nombre, que no había saltado al estrellato todavía, no se relacionaba en absoluto con el del chico delincuente que atormentaba las calles y que había cometido más de uno y de dos actos más allá de la ley. Porque de ese partido, hubo un antes y un después en la vida de Nile Ranger. Porque quizás fue ese, su primer partido como titular y apenas su cuarto como profesional, el momento en el que Nile Ranger tuvo una vida más asentada y su mejor situación como futbolista.

Con apenas 15 años, Nile Ranger, o ‘Power Ranger’, como se hace llamar, se enroló en las filas del Southampton tras pasar una exhaustiva prueba. Una de las mejores canteras de toda la historia de la Premier (Bale, Walcott, Shearer y un largo etc.,). El club ya había acordado su contratación, pero justo antes de firmar la vinculación, Ranger cometió un gran error, fue descubierto cometiendo un atraco a mano armada y fue enviado tres meses a una cárcel para menores de edad. A su salida del reformatorio, el Southampton rompió toda vinculación con el jugador y el Newcastle se cruzó en su carrera.

En su primera temporada, Nile Ranger cosechó actuaciones de gran mérito con el equipo reserva del Newcastle y hacía soñar a la afición con ser un gran complemento para otro delantero que, estando en la cantera, tenía un gran futuro: Andy Carroll. Mientras, el primer equipo, donde estaban jugadores de la talla de Martins, Viduka o Michael Owen, no cumplía las expectativas y perdía la categoría a final de temporada.

Ese descenso a Championship fue un balón de oxígeno para algunos chicos que, aprovechando la fuga de estrellas y el nivel menor de la segunda categoría, dieron un paso adelante. Fue el caso del propio Carroll. También de Ranger. Ante la plaga de bajas de los jugadores en punta, Chris Hugthon le quiso dar la alternativa.

Nile Ranger no era un jugador cualquiera. No era una solución de emergencia tirando de cantera porque no había nadie sano y nada más. Era el jugador que estaba asombrando en la Liga de Reservas, el chico que había llevado a Inglaterra Sub19 a la final de la Eurocopa (que luego perdieron con Ucrania) tres meses antes en un equipo en el que estaban jugadores de la talla de Drinkwater o Townsend y donde compartía delantera con Danny Welbeck, pese a tener año y medio menos que todos sus compañeros.

Ranger jugó mucho y bien esa temporada. Sumó apariciones saliendo casi siempre desde el banquillo, ganando peso y adquiriendo experiencia en un equipo que necesitaba el ascenso y contaba con delanteros como Carroll, Lovekrands, Leon Best, Shola Ameobi o Kevin Nolan, que entonces jugaba más adelantado. Al final de temporada, el nuevo niño maravilla había disputado 900 minutos, repartidos en 30 partidos, y había contribuido con dos goles y dos asistencias.

El final de temporada, eso sí, lo pasó más tiempo en la grada que en el campo pues Chris Hughton, quien le había dado la alternativa, había calado ya su comportamiento tras varias faltas de respeto en los entrenamientos y actitudes poco profesionales. Un castigo que se prolongó en el inicio de la 2010-2011, ya con el Newcastle en Premier League y haciendo un muy buen papel. A Ranger le sonrió la suerte cuando Mike Ashley, a mitad de temporada, decidió echar al entrenador de manera inexplicable y puso en su lugar a Alan Pardew. Con el nuevo técnico, Ranger volvió al césped con más asiduidad, teniendo el mismo rol del que había disfrutado la pasada campaña: Pocos minutos en muchos partidos.

Cerró la temporada con 27 partidos, un gol y tres asistencias (900 minutos). Jugó también cuatro partidos con el equipo reserva, en los que logró seis tantos y una asistencia. Era un hecho, la Liga de Reservas se le quedaba pequeña. Con la salida de Andy Carroll al Liverpool, Ranger estaba llamado a ser el nuevo canterano estrella del Newcastle. Jugando hasta la fecha con el dorsal 30, iba a heredar la camiseta número 9 que habían llevado Jackie Milburn o Alan Shearer. Pero fue entonces, con 20 años recién cumplidos, cuando se le volvió a cruzar su oscuro pasajero.

Dicen que uno acaba siendo de una manera o de otra en función de sus pares semejantes. Estos son su familia y el entorno en el que se mueve, y el porcentaje de no salir de tal manera es prácticamente nulo. Nile Ranger nunca disfrutó de una infancia cómoda y su círculo de confianza era más bien turbio. Y él se sumó.

Una semana después de terminar la Liga, Nile Ranger se desencadenó. Se fotografió con una pistola en actitud amenazante y posteó la imagen en sus redes sociales. Saltaron todas las alarmas. Más tarde, ese mismo verano, el jugador fue detenido tras una pelea callejera en la que un hombre quedó inconsciente (aunque en el juicio posterior Nile fue declarado inocente). El Newcastle le abrió un expediente por su actitud y de manera directa le bajó al segundo equipo por tres meses. En octubre volvió de su castigo y, cuando iba a entrar por primera vez en una convocatoria, volvió a tener problemas con la ley, solo unos días después de su indulto.

Fue arrestado por enésima vez por desorden público en medio de la calle, presentando síntomas de clara ebriedad. En el noreste de Inglaterra ya no sabían qué hacer con el chico, que en apenas medio año se había torcido de una manera incorregible. Por eso, sin haber jugado esa temporada un solo minuto para los magpies, Ranger salió cedido al Barnsley por un mes, aunque una lesión le impidió cumplir todo su préstamo y a su retorno a Newcastle, las urracas volvieron a cederle, esta vez al Sheffield Wednesday de League One.

Al término de esa temporada, Ranger siguió a lo suyo. La FA le sancionó por comentarios homófobos en su Twitter y poco después la policía volvió a arrestarle en su domicilio. Los vecinos, alarmados por los gritos y el revuelo, llamaron a las autoridades, que se encontraron con la puerta de la casa absolutamente destrozada. Ranger fue acusado de alteración del órden público, aunque posteriormente el juez le encontró inocente de los hechos, pues aseguró que había actuado de tal manera temiendo que su novia estuviera siendo secuestrada.

La 2012-2013 también la iba a empezar como jugador del Newcastle, en el que sería su último año con los magpies pese a haber firmado un jugoso contrato hasta 2016. Nada más arrancar la temporada, tres meses después del incidente de la puerta, Ranger volvió a pasar por comisaría, esta vez sospechoso de violación. Fue acusado de ello por el tribunal y se pidió pena de cárcel para él, pero la falta de pruebas para corroborar el hecho supuso que en 2014 fuera declarado inocente. Su cesión al Hull City, que estaba cerrada semanas antes, se frenó cuando se hizo pública la acusación y esta nueva detención supuso que el Newcastle tomara la decisión de rescindir su contrato.

Su lista de fechorías no terminó ahí. En marzo de ese 2013 fue detenido por un robo menor en la calle y justo antes de dejar el club del noreste de Inglaterra se deshizo en insultos a sus aficionados en las redes sociales. Ranger firmó con el Swindon Town de League One en verano de 2013 y como profesional, solo contando lo que hizo sobre el césped, jugó su mejor fútbol, logrando 10 tantos en algo más de 20 partidos.

Pero su actitud positiva duró poco. En marzo de 2014 fue detenido por un altercado con un taxista, en el que dañó de forma severa el automóvil y fue condenado a una multa de 1000 libras. En abril volvió a ser detenido tras provocar daños en su vivienda en una nueva pelea doméstica donde, más tarde, un vídeo mostró cómo golpeaba a su pareja hasta tres veces en la cara. En mayo fue detenido por la policía tras encontrarle durmiendo en su coche en mitad de la autopista.

Tras su buen hacer en League One, el Blackpool, en Championship, le quiso dar la alternativa. Ranger jugó un buen primer tramo de temporada pero poco antes de llegar la Navidad, el jugador pidió permiso para volver a su Londres natal por problemas familiares durante unos días. No volvió a aparecer y nunca nadie supo su paradero hasta semanas antes de terminar la temporada. Tras medio año en paradero desconocido, con el Blackpool perdiendo la categoría, el jugador pidió disculpas sentidas y prometió volver al club para realizar la pretemporada. El club, tras escuchar sus disculpas, quiso darle una oportunidad.

Y es que Ranger alegó que sus dos mejores amigos de la infancia habían sido asesinados a cuchilladas y necesitaba evadirse de todo y estar con los suyos. Se le citó a finales de junio. Se presentó en Blackpool acabando julio, con el equipo habiendo jugado ya cuatro amistosos de preparación y sin contrato, pues solo había firmado por un año, pero con la posibilidad de renovar por otro. Entre medias, volvió a ser parte de la polémica cuando encontró su coche completamente calcinado a la puerta de su casa (nadie supo quien lo hizo). El dos de febrero, el Blackpool, evaluando la situación de manera concienzuda, decidió no darle la alternativa y dejarle libre.

Ese verano, Nile Ranger se sinceró. La muerte de sus dos mejores amigos, dice, le “cambió la vida”. Fueron meses de recapacitar, de pensar, de saber dónde iba. “Un día me levanté y pensé ¿qué estoy haciendo?. Me miré al espejo, me vi con barriga, vi cómo ni siquiera podía jugar al fútbol en la calle al ritmo de mis amigos y pensé. He cambiado. He crecido”, señala.

Afirma que su sueño es jugar en el Arsenal y que a sus 26 años sabe que es muy difícil, pero no imposible. “Tuve un sueño. Marcaba para Inglaterra, marcaba para el Arsenal, que es mi equipo de la infancia. Me volví a dormir y cuando me desperté, había soñado que tenía un tatuaje con mi nombre en mi cara”, se sincera. Y como el primero no era fácil de cumplir, decidió hacerlo con el segundo. Se tatuó su apellido en un perfil de su rostro porque quiere hacer ambos realidad. Uno más de los más de 50 tatuajes que tiene. Pone como ejemplo a delanteros como Jamie Vardy o Andre Gray, jugadores que triunfaron tardíos y que poseen también un historial delictivo curioso y una vida oscura remarcable. Y quiere reflejarse en ellos.

“La muerte de mis amigos me enseñó que la vida es corta”, señala. “Ha habido gente como Michael Owen o Alan Shearer que ha perdido mucho tiempo hablando conmigo, intentando que me centrara, pero ciertamente, me entraba por un oído y me salía por el otro. Creo que eso ha cambiado”.

Su siguiente paso fue jugar para el Southend United de la League One, donde la temporada pasada fue el jugador estrella. Marcó 8 goles en 27 partidos y su equipo se quedó a un solo punto de jugar el playoff de ascenso a Championship. Su vida, aunque él admite haber cambiado y ser distinto, sigue escribiendo capítulos bochornosos con tinta oscura. En enero fue suspendido un mes por su club tras dar positivo por cocaína en test internos del equipo médico del conjunto.

En febrero, se declaró culpable de fraude tras desviar más de 2000 libras de una cuenta de una mujer con cuyos datos bancarios se hizo a la de un tercero. Futbolísticamente, parece que Phil Brown, técnico del Southend, había conseguido centrar al chico. Pero Nile Ranger es incorregible. En mayo entró en prisión por el delito de fraude y, de una condena de ocho meses acabó cumpliendo menos de tres. Su comportamiento “excelente” le permitió salir antes y ponerse a entrenar con el Southend, que le ha estado esperando todo este tiempo.

En su último paso por prisión fue investigado por el mismo alcaide de la prisión cuando una foto se subió a su cuenta de Instagram en el tiempo en el que el ariete estaba preso. Lo hizo para despedirse y homenajear a su ex compañero Cheik Tioté, que falleció el pasado verano de manera trágica mientras entrenaba a los 30 años. Según la Ley Británica, los individuos que están cumpliendo condena tienen prohibido el uso de las redes sociales y, mucho menos, el tener acceso a dispositivos móviles. Con todo, los informes de los funcionarios de prisión sobre su comportamiento fueron excelentes, contra todo pronóstico, lo que ayudó a su salida antes de lo previsto.

Aunque, eso sí, no puede jugar siempre. Nile Ranger tiene arresto domiciliario y ha de estar en casa siempre entre las 7 de la tarde y las 7 de la noche. Por eso, no pudo estar en el partido contra el Shrewsbury Town (se jugaba a las 19.30h). El matón formado en las categorías inferiores del Newcastle no ha cambiado ni un ápice. Y aunque predique querer hacerlo, probablemente solo sea de cara a la galería. El pasado octubre, Ranger marcó el que hasta ahora es su único gol de la temporada tras haber estado entre rejas. Lo hizo ante el Fleetwood Town y su celebración fue un poco bizarra. Se quitó la bota y simuló que esta era una metralleta con la que disparaba a la grada visitante.

Nile Power Ranger nunca jugará en el Arsenal. O sí, que en esto del fútbol nunca se sabe. Es un jugador con unas condiciones tremendas, pero con una fragilidad de quien ha elegido el mal camino de la vida. Por eso, a sus 26 años, es un delantero que suma 30 goles como profesional, apenas unos pocos más que las veces que ha sido detenido por las autoridades. Porque si existe una remota posibilidad de que alguna vez Nile Ranger juegue como local en el Emirates, es muy probable que el mal se vuelva a cruzar en su camino y se quede a las puertas de ello.

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