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Ni bielorrusos ni georgianos hicieron historia en la Liga

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REDACCIÓN – Ni bielorrusos ni georgianos, los dos próximos rivales de España en partido oficial rumbo al Mundial de Brasil, dejaron huella en su paso por la Liga: de hecho, entre ambas nacionalidades apenas seis futbolistas (cuatro de Bielorrusia y dos de Georgia) tuvieron la oportunidad de pasar por alguna de las categorías de nuestro fútbol.

Quizá el más recordado de los bielorrusos fuera el racinguista Andrei Zygmantovich, el bielorruso con más partidos (89) en el fútbol español. Zygmantovich jugó en el Racing de Santander entre 1992 y 1996, siendo parte de la plantilla que ascendió a Primera en el 93. Esa temporada, que fue la primera suya en España, marcó además su único gol, ante el Sabadell, en Segunda. Se hizo célebre, además de por su desempeño, por su look.

Algo peor suerte que él tuvieron sus compatriotas, Sergey Gurenko, Igor Gurinovich y sobre todo, Aleksander Hleb. Este último, fichado por el Barcelona del triplete de la 08-09, apenas disputó 36 partidos (sólo tres completos) con los de Guardiola, que enseguida le perdió la fe. No les fue mejor a Gurenko (15 partidos con el Zaragoza en la 00-01, campeón de la Copa del Rey de ese año) y a Gurinovich, que sólo jugó 11 partidos con el Castellón en la 93-94, sufriendo además el descenso del club a 2ªB.

Arveladze se rompió haciendo sentadillas

No les fue mejor a los georgianos que pasaron por la Liga, Georgi Demetradze y Shota Arveladze. Demetradze fue el primero, ya que fichó por la Real Sociedad en 2000 y entre ese año y 2002 acumuló 14 partidos con los txuri-urdin (452 minutos), en los que le dio tiempo incluso a marcar un tanto en un empate a tres con el Sevilla. Demetradze, eso sí, volvería a sonar en 2011 tras ser condenado a seis años de prisión en Tbilisi por extorsionar junto a otros hombre con vínculos con grupos criminales a un desconocido para que le pagara dinero perdido en una casa de apuestas ilegal.

 

El ‘caso’ Arveladze fue menos turbio, pero igualmente inusual: el futbolista llegó ya talludito (con 34 años) al ambicioso Levante de la 07-08, donde compartió vestuario con Storari, Tommasi, Savio o Pedro León, y que pese a todo acabaría descendiendo esa misma temporada –y al borde de la desaparición por las deudas-. Arveladze, que había sido clave en todos sus equipos anteriores (un gol cada dos partidos de media entre 1993 y 2007), se destrozó la rodilla haciendo sentadillas en un entrenamiento, sólo jugó 41 minutos repartidos entre cuatro partidos y terminó retirándose al fin de la campaña.

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