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NFL: en el país de los ciegos

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Después de la Final de Conferencia de la AFC (el partido del famoso “Deflategate”), donde los Colts fueron arrollados por los Patriots por 45-7, en Indianápolis se pusieron manos a la obra para mejorar el equipo. La idea fue dar más armas a Luck para montar un ataque demoledor y, sobre todo, contratar veteranos que aportasen experiencia y competitividad al equipo en momentos importantes.

En la agencia libre llegaron a Indianápolis jugadores muy experimentados como Andre Johnson, Frank Gore, Trent Cole, Kendall Langford y Todd Herremans.

Para muchos, fueron unos movimientos inteligentes que los hacían claros aspirantes al título, ya que estos veteranos podían ser la guinda del pastel. Mientras que para otros, era una forma de convertir un proyecto a medio plazo con jugadores jóvenes de calidad en uno que debía ganar ya y se saltaba varias etapas en el desarrollo del equipo.

Lo que parece que no gustó demasiado a nadie fue su draft. El hecho de seleccionar un receptor en primera ronda en vez de reforzar la defensa fue una decisión un tanto extraña, principalmente porque tenían un grupo de receptores bastante amplio. Para muchos, un lujo innecesario. Cierto es que sus elecciones en 3ª, 4ª y 5ª ronda fueron de jugadores defensivos, pero necesitaban gente que pudiese tener un impacto inmediato en esa unidad.

En una AFC con un nivel medio bastante bajo, los Colts parecían ser junto a Patriots, Broncos y Ravens los candidatos al título. Era la hora de tomar la alternativa y comenzar a dominar una conferencia que Brady y Manning parecían tener secuestrada durante los últimos quince años.

La realidad es que pasado el ecuador de la temporada regular, los Colts están con récord negativo.  Los de Pagano sólo han conseguido cuatro victorias, tres de ellas contra sus rivales divisionales. Algo que, viendo sus partidos, tampoco puede extrañar a nadie. Y es que da la sensación de que lo nuevo no funciona, y lo que funcionaba ha dejado de hacerlo. Como consecuencia ya ha habido la primera víctima. Pep Hamilton ha sido sustituido como coordinador ofensivo por Rob Chudzinski, quien deberá de reconducir un ataque que parecía imparable hace un año y que ahora no está ni entre los 15 mejores.

Andre Johnson se ha convertido en una de las últimas opciones de pase, por detrás de Hilton, Moncrief y Fleener. La nueva arma del juego de pase de los Colts ha pasado de posible refuerzo de lujo a receptor casi residual. Nadie esperaba que volviese a ser el que maravillaba hace unos años en los Texans, pero sí que tuviese más peso en el ataque.

Frank Gore ha estado siendo algo infrautilizado, ya sea por querer reservarlo para partidos clave y playoffs, o por el hecho de ir por detrás en el marcador en muchos partidos. En las últimas jornadas parece que empieza a tener más relevancia, con más carreras y más recepciones. Es clave que llegue bien a final de temporada si quieren tener opciones en playoffs.

Tampoco ha mejorado la defensa, que está siendo de las peores del campeonato, sobre todo contra el pase. La presión al Qb rival es casi inexistente, algo que queda reflejado en los pocos sacks que han conseguido. Si le añadimos que es, de largo, la que más penalizaciones comete, hace que el balance de 4-5 que tienen ahora mismo parezca incluso bueno.

Pero si alguien está siendo señalado este año, ese es Andrew Luck. El Qb franquicia de los Colts está haciendo su peor temporada desde que llegó a la NFL. Lo más llamativo es la cantidad de intercepciones que está lanzando, casi dos por partido. Hay que decir que, aunque está bien rodeado en cuanto a receptores, las actuaciones de la línea ofensiva tampoco le están ayudando.  Con él a los mandos, su equipo tan sólo ha conseguido ganar dos de siete encuentros. Y, para más inri, todo hace indicar que estará de baja de 2 a 6 semanas.

El veterano Matt Hasselbeck, a sus 40 años, será el encargado de guiar a los de Chuck Pagano durante los próximos encuentros.

Su única opción de entrar en los playoffs es ganar la AFC Sur, algo que no parece demasiado complicado pese a no haber conseguido ni el 50% de las victorias. Y es que, si los Colts están mal, a Texans, Jaguars y Titans es para echarles de comer aparte. Como dice el refrán, en el país de los ciegos

 

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