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NBA, entrenadores en el disparadero

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Derek Fisher ha sido destituido como técnico de los New York Knicks. El que manda ahora mismo en el Madison, Phil Jackson, ha declarado que ha sido una decisión totalmente suya, y que la racha de 9 derrotas en los últimos 10 partidos ha sido determinante para que el que fuera base de los Lakers termine su época en el banquillo neoyorkino. Muchos se preguntan en Nueva York por qué se aguantó a Fisher en el cargo tras la desastrosa temporada del año pasado, y si se le dio un voto de confianza para esta campaña, por qué no se ha mantenido hasta el final de la presente campaña, en la que los Knicks aún tienen opciones de meterse en playoffs.

Hace un par de semanas, vimos cómo el entrenador del mejor equipo de la conferencia este, David Blatt, era destituido no se sabe muy bien porqué. David Griffin, General Manager de los Cavaliers, afirmó que el equipo no estaba cumpliendo las expectativas (¡!) y que no estaba dispuesto a dejar al azar nada en este equipo, el mejor pagado de la historia. Los Cavaliers eran en ese momento el tercer mejor récord de la liga con 30-11, solo superados por el histórico nivel de Warriors y Spurs. Tras el despido de Blatt, la prensa americana ha publicado lo mucho que ha tenido que ver en su despido la relación del ex entrenador de Maccabi con LeBron James. Blatt no tenía ningún tipo de autoridad sobre James, y eso estaba empezando a crear recelos en otros compañeros. Además, el nuevo entrenador del equipo, Tyronn Lue (asistente principal de Blatt), está representado por la compañía de LeBron James y su agente Rich Paul, lo que añade otro matiz bastante turbio al despido de Blatt.

En el mes de noviembre, Kevin McHale fue despedido de los Houston Rockets tras un mal inicio de temporada. McHale venía de clasificar a los de Houston para la final de conferencia oeste, superando todas las expectativas. A McHale lo sustituyo J.B Bickerstaff, y aunque los Rockets se han recuperado un poco de ese mal arranque, no parece que puedan aspirar a más que a ser eliminados en primera ronda esta temporada. Los sustitutos de Fisher y Blatt tampoco son grandes nombres de los banquillos, sino interinos como Kurt Rambis o Lue. En Sacramento, ya se da por hecho que George Karl saldrá del equipo antes del All-Star. Ya desde pretemporada se veía venir que lo de Karl en Sacramento podría a acabar mal, ya entonces se hablaba de una supuesta mala relación del ex entrenador de los Nuggets con DeMarcus Cousins y Rajon Rondo. Los Kings son décimos del oeste y aún están en la pelea por los playoffs.

Kevin McHale, el primero de la lista | Getty Images

Kevin McHale, el primero de la lista | Getty Images

Son tiempos difíciles para ser entrenador jefe en la NBA. Durante los últimos años, hemos sido testigos de despidos totalmente inimaginables. Especialmente extraño fue el del propio George Karl de los Denver Nuggets en 2013. Karl había sido nombrado entrenador del año tras ganar 57 partidos con los Nuggets, y acabar como terceros del oeste. Pero tras una inesperada derrota en playoffs, Karl tuvo que hacer las maletas y salir de Denver. El año siguiente, los Nuggets pasaron de terceros a quedarse fuera de playoff. Ese mismo verano, Memphis decidió no renovar al que ha sido el mejor entrenador de su historia, Lionel Hollins. Esa misma temporada, Memphis había jugado las finales de conferencia, lo más cerca que han estado los de Tennessee del anillo nunca. En Memphis las cosas no han ido tan mal como en Denver, pero parece difícil que vuelvan a repetir el éxito que tuvieron con Hollins.

Tras el despido de Blatt, el más sonado de los que han tenido lugar esta temporada, una voz autorizada quiso sacar la cara por los entrenadores de la NBA. Rick Carlisle, actual técnico de los Dallas Mavericks y presidente de la asociación de entrenadores de la liga, declaró que “estaba avergonzado de que estas cosas pudieran seguir ocurriendo en nuestra liga. Los equipos tienen derecho a hacer cambios, pero esta manera de hacer las cosas es simplemente muy extraña”. Carlisle llegó a Dallas tras ser despedido de los Detroit Pistons, donde había ganado más de 50 partidos en las 2 temporadas que estuvo. Curiosamente, Carlisle llegó para sustituir en Dallas a Avery Johnson. Johnson fue destituido tras llegar a la final de la NBA con los Mavericks, y conseguir un récord de 194-70 durante el tiempo que dirigió a los de Dallas, un 73,5% de victorias, porcentaje que cuando Johnson fue despedido era el mejor de la historia de la liga.

Sam Mitchell, ¿el próximo en caer? | Getty Images

Sam Mitchell, ¿el próximo en caer? | Getty Images

En la NBA, además, se dan estas situaciones tan chocantes a causa de los objetivos que tenga cada propietario. Entrenadores que están haciendo un fantástico trabajo, como pudiera ser Blatt, George Karl en Denver o Johnson en Dallas, son despedidos por no cumplir las expectativas que había en sus equipos, por muy irreales que estas fueran.

Sin embargo, durante años hemos visto malos entrenadores en malos equipos seguir en sus cargos por aquello de que el equipo está “en reconstrucción”, intentando perder partidos para conseguir buenas elecciones de Draft. Byron Scott, que está haciendo un trabajo horrible esta temporada en los Lakers, o Sam Mitchell en Minnesota, son buenos ejemplos de entrenadores que seguramente merezcan ser despedidos más que muchos que están perdiendo sus trabajos, pero que por tener un equipo “joven y en desarrollo” consiguen mantenerse en sus puestos.

En el deporte moderno, y más en la NBA, hay que llevarse bien con todo el mundo si se quiere mantener un puesto de entrenador. Se exige buena relación con el propietario y general manager, son los que ponen el dinero y toman las decisiones, y sin su apoyo, el proyecto de un técnico no llegará muy lejos. Luego hay que llevarse bien con la prensa, capaz de manejar la opinión de los aficionados sobre un entrenador a su antojo. Pero sobre todo, en estos tiempos hay que llevarse bien con los jugadores. Antes, el entrenador mandaba y todos obedecían. Hoy, los jugadores (las estrellas sobre todo) han alcanzado una posición en la que tienen más poder que muchos entrenadores y general manager (véase LeBron James), y si por el motivo que sea un entrenador no es del gusto de la estrella de turno, ese entrenador lo tiene muy complicado para permanecer en el equipo. Que le pregunten si no a Rafa Benítez.

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