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Nadal, y el arte de solucionarse sus problemas

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El español Rafael Nadal se encargó de solucionar a tiempo todos los problemas que él mismo se generó en las primeras tres rondas del Abierto de Estados Unidos de tenis.

Un comienzo excesivamente lento ante Dusan Lajovic, producto de no encontrar buenas sensaciones; unos nervios inexplicables ante Taro Daniel, incluso para el propio número uno del mundo; y la friolera de 13 break points desperdiciados ante Leonardo Mayer antes de lograr el primer quiebre forman parte de las complicaciones no habituales que se le presentaron al campeón de 15 Grand Slam en la primera semana del US Open.

Pero superados esos obstáculos, Nadal ya está donde él y sus entrenadores querían. “Como venimos diciendo, las tres primeras rondas eran fundamentales. Desde ahora comienza un torneo distinto para él”, explicó Carlos Moyá, uno de los entrenadores del español.

Y para ese “nuevo torneo”, Nadal siente que está con otra confianza, en parte por los triunfos, pero sobre todo por haber superado esas situaciones adversas que podrían haberle generado muchas más complicaciones si no hubiese corregido a tiempo.

“La diferencia entre hoy y el otro día es sustancial porque hoy he jugado mucho mejor”, sintetizó Nadal su sentimiento tras el triunfo ante Mayer por 6-7 (3-7), 6-3, 6-1 y 6-4. “Me he generado muchísimas más oportunidades ante un rival que saca bastante mejor que el del otro día y que es un rival de nivel”, destacó el doble campeón del US Open, que dejó en claro la frustración que le provocaba cada ocasión perdida. Sin embargo, no dejó de insistir para conseguir más.

“No aprovechar tantas oportunidades va unido a un estrés y a unos nervios que se van acumulando. Van pasando las oportunidades y cada vez estás más nervioso cuando llega esa situación”, reconoció Nadal, que no llegaba a los octavos de final de los cuatro grandes en una misma temporada desde 2011.

Y explicó lo que pasaba por su mente. “Pensaba ‘voy a estar nervioso en el siguiente break, pero voy a generarme más’. A ver si en alguna hace una doble falta, o la falla, o hago red y dentro, o la meto con el marco, porque llegó un momento que no era capaz de jugar un break point adecuadamente”, destacó con crudeza.

Pero a diferencia de cualquier otro tenista, que podría irse preocupado por haber aprovechado sólo un porcentaje mínimo de las oportunidades de quiebre que se procuró, Nadal supo encontrarle el lado positivo a la insólita estadística, que terminó maquillada en seis de 25 cuando el español se soltó y pasó a dominar por completo.

Por eso, su sentimiento de felicidad cuando la tarea quedó cumplida. “Estoy feliz por dos cosas: feliz por no haberme desesperado cuando había motivos más que de sobra para frustrarse y desesperarse, y feliz porque cuando he conseguido hacer el break, me he soltado y he jugado a un nivel alto”, aseguró Nadal, que siente que ha ido a más en el torneo y eso lo focaliza de la mejor manera para lo que viene.

“¿Puedo hacerlo mejor? Sí. ¿Creo que voy a hacerlo mejor? También lo creo. Y confío que este partido haya sido un punto de inflexión”.

Tras haber solucionado los problemas que él mismo se ha generado a lo largo del torneo, Nadal tiene por delante un reto llamado Alexandr Dolgopolov, un jugador de características tan particulares que podría sumarse al listado de complicaciones inesperadas. Tan talentoso como volátil, el ucraniano puede tornarse impredecible y ya lo demostró ganándolo dos de los ocho partidos que jugaron.

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“A nadie le gusta jugar ante un rival así”, admitió el número uno del mundo. “Es verdad que es un jugador inestable porque durante el año tiene muchas subidas y bajadas, pero cuando juega bien no es inestable, tiene un talento muy importante, y ahora viene jugando bien”, respondió Nadal sobre su rival de octavos.

Y como experto en corregir problemas, ya tiene un diagnóstico para el desafío: “Lo que pasa del otro lado de la pista lo puedo controlar menos, pero yo tengo que mentalizarme en jugar bien para tener mis opciones. Si lo hago bien, a cinco sets, el rival también lo tiene que hacer bien, y durante mucho tiempo”.

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