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Nadal y Djokovic se reparten los flashes del 2013

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Christian DÍEZ – El año 2013 ha tenido en el mundo del tenis a dos grandes protagonistas, Nadal y Djokovic. El español y el serbio se han repartido la gloria en un año en el que el manacorí terminará liderando el ranking ATP y al que el serbio espera aún poner el broche final con la disputa este próximo fin de semana de la final de la Copa Davis entre su país y la República Checa, final que se disputará en Belgrado, sobre pista dura, donde el número dos del mundo llegará bastante aclimatado tras vencer (6-3 6-4) este lunes en unas condiciones similares al español en el Torneo de Maestros de Londres.

Pese a cerrar el año con una derrota, Nadal fue claro al término del encuentro en el O2 Arena frente a Djokovic, este había sido su mejor año. Superada su lesión de rodilla, el 2013 se presentaba para el manacorí como una auténtica reválida. Muchos habían dejado de confiar en su estrella. Le daban por acabado, situación a la que el español le ha dado la vuelta. Comenzó el año como número cuatro del ranking ATP y lo ha acabado en lo más alto. El 6 de febrero comenzó su temporada, siete meses después de decir adiós a las pistas sobre la hierba de Wimbledon. Volvió en Chile, en Viña del Mar, entre las dudas que ofreció su tenis en su primer duelo contra Delbonis, al que acabó superando con sudor y lágrimas. Una primera prueba de fuego que acabó en su primera final, perdida ante el argentino Horacio Zeballos. Sólo era una prueba, todo estaba por llegar.

De ahí, pasó a Sao Paulo, un torneo ATP 250, poco habituales en su calendario, pero especial para probarse tras su lesión. Allí comenzó a brillar su estrella. Batió a Nalbandian en la final, presentándose así en Acapulco con su primer título de la temporada. En territorio mexicano volvió a ganar. Sudor y sacrificio para disfrutar como un enano. La sonrisa volvía a dibujarse en la cara de un Nadal que parecía recuperado. Dos títulos en febrero iluminaron su camino. Tras ellos Indian Wells, su primer Masters 1000 del año, el prelució de los cuatro que vendrían después (Madrid, Roma, Montreal y Cincinnati).

Pero no todo fueron flores en su vuelta, su primera final perdida llegó en Mónaco, territorio Nadal, donde defendía un hegemonía que duraba ocho años. Djokovic apareció en su camino para marcar territorio. El serbio, que llegaba a la cita monegasca con el primer Gran Slam del año en el bolsillo, el Abierto de Australia, y el ATP 500 de Dubai, quiso frenar en seco el triunfalismo que arrastraba en su vuelta, pero aquella derrota no desanimó a Rafa, todo lo contrario, le dio impulso. Ganó en Barcelona, sumó dos Masters 1000 consecutivos (Madrid y Roma) y levantó su octavo Roland Garros.

La lesión parecía olvidada por completo, pero apareció Wimbledon en su camino y los fantasmas revivieron. Su derrota en primera ronda ante Steve Darcis, por aquel entonces número 135 del mundo (cierra el año en el puesto 167), le dejaba en el disparadero. Su cuerpo pedía un descanso. Un mes de parón y vuelta al triunfalismo. Dos Masters 1000 (Montreal y Cincinnati) como preludio del triunfo en su segundo Grand Slam de la temporada, el de Nueva York, donde acabó por firmar su último título del año. La gira asiática sólo sirvió para volver al número uno, para completar el trabajo de todo un año, pero el español llegó extasiado, no había fuerzas para más. En frente, Djokovic, que si había guardado fuerzas para intentar parar el ciclón. El último tercio de año fue suyo. Pekín (ATP 500), Shanghái (Masters 1000), París-Bercy (Masters 1000) y el Torneo de Maestros sirvieron para dejar claro que él no estaba de paso. Hasta el final defendió su trono como número uno del mundo, pero la defensa de tantos puntos acabó por poner en bandeja la corona para Nadal.

Pero más allá de Nadal y Djokovic, el año tenístico también nos ha regalado varios nombres propios que merecen una mención en este repaso del año 2013. David Ferrer, Andy Murray o Juan Martín Del Potro, han sido los otros grandes triunfadores del curso. El español cierra el año en el tercer puesto del ranking ATP. El año comenzó con dos títulos ATP 250, el de Auckland y Buenos Aires, dos triunfos que marcaron su temporada, eclipsada por los dos monstruos, como se pudo ver en el primer grande del año, en el Abierto de Australia, donde el campeón, Novak Djokovic, le apeó en semifinales, o en el segundo, en Roland Garros, donde Nadal le ganó en su primera final de un grande (torneo en el que no había cedido ni un set hasta semifinales).

Ferrer llegó cortó de fuerzas al final de temporada, con demasiados kilómetros en sus piernas. Un calendario mal programado que le dejó fuera de toda lucha por el Torneo de Maestros de Londres, finalista en 2007. Todo lo contrario que lo que le sucedió a Del Potro, que llegó al final del año combativo, como siempre, con cuatro ATP 500 en su bolsillo (Rotterdam, Citi Open, Tokio y Basilea). El argentino acaba quinto en el ranking, superado por And Murray, en la cuarta plaza. Año especial también para el escocés, que levantó el tercer grande del año, Wimbledon, donde no reinaba un británico desde hacía 77 años, cuando en 1936 levantó la corona Fred Perry.

En la otra cara de la moneda aparece Roger Federer, el gran derrotado de este 2013. El suizo está de capa caída, cerrando el peor año de su carrera desde 2001 (sólo ganó en Milán), con un solo torneo en sus vitrinas, el de Halle, y sexto en el ranking ATP. Ya en junio nos preguntabamos qué le pasaba a Federer, y ahora las explicaciones son muchas.  

Más allá de los puestos de privilegio del ranking ATP, también hay que hablar de otros nombres propios de este año, con jóvenes como Milos Raonic, Jerzy Janowicz o Grigor Dimitrov que darán mucho que hablar en la próxima temporada y que han sentado las bases en este 2013 para seguir creciendo. O de algunos veteranos, que se han mostrado llenos de tenis, como Tommy Haas o Tommy Robredo, ambos con dos torneos en su haber este año.

Así, en el panorama español, además de destacar el año de Nadal, Ferrer o Robredo, hay que rescatar nombres como los de Marrero y Verdasco en dobles, grandes triunfadores del Torneo de Maestros en Londres, culmen a una temporada de éxito, con otro títulos más como pareja, el de San Petersburgo. Además de rescatar el nombre de Pablo Carreño-Busta, la gran esperanza del tenis patrio. Con 22 años, este asturiano se ha ganado el premio de la ATP al jugador con mayor progresión de 2013, pasando del puesto 715 al 66, con 11 títulos en sus vitrinas este año (siete Futures y cuatro Challenger) de 12 finales disputadas, dando sus primeros pasos en el circuito ATP en este último tercio de curso.

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