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Nadal, ganador en la derrota

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Rafa Nadal y Roger Federer se cruzaban esta mañana en la Rod Laver Arena por la disputa del Abierto de Australia. El partido era uno de los más importantes de la historia y no defraudó. Federer tenía ante sí la posibilidad de lograr su decimoctavo grande mientras que Nadal buscaba acortar las distancias en la estadística.

Desde el principio, ambos lucharon por imponer sus estilos. El juego del suizo empezó mostrando cierta superioridad, dificultando a Nadal conectar con su drive. Federer no quiso saber nada del peloteo y ganó, de forma intratable, un magnífico tercer set (6-1). Nadal, una vez más, trató de demostrar que la palabra rendirse no la contempla. El paralelo, su verdadero termómetro, apareció en el cuarto parcial y en el inicio del quinto. En ese instante, parecía que el ganador sería el balear. Nada más lejos que la realidad. El suizo, en una remontada más propia del español, logró remontar el break adverso del quinto set y llevarse el campeonato.

Con la épica como una de las palabras subrayadas en su diccionario, Rafa ha estado cerca de sobreponerse a un duro desafío. Teniendo en cuenta las sonadas eliminaciones de los grandes favoritos, Djokovic y Murray, a las primeras de cambio, sus rivales no han sido nada sencillos. De hecho, todos ellos, a excepción de Zverev (el futuro número del tenis mundial), podían presumir de haberle batido en alguna ocasión. Raonic, número tres mundial, Monfils, sexto o Dimitrov, en uno de los mejores partidos de tenis que recuerdo, se cruzaron para poner a prueba la resistencia del español. Candidatura presentada para mostrar que Rafa Nadal ha vuelto para quedarse.

En relación a su contrincante hoy y la rivalidad existente entre ellos, no cabe duda que la espera de casi seis años para verles batallar por un grande se ha hecho más que eterna. Desde 2011 en las pistas de la Philippe Chatrier de Roland Garros los aficionados del tenis hemos tenido que esperar para verles disputar un gran título. Nadal y Federer han sido el mayor exponente del deporte de la raqueta. “Dios, esto me está matando”, la frase del suizo, pronunciada entre lágrimas, tras perder la final del Open de Australia 2009 revela lo que ha supuesto Rafa para Roger. Su única enémesis. El único capaz de desarbolar el inmaculado juego del tenista suizo. Estadísticas como las 10 victorias en sus 12 partidos anteriores en Grand Slam lo corroboraban pero hoy no fue el día.

Hace ya un tiempo empecé a pensar que debe haber habido pocos deportistas (no tenistas) en la historia con la capacidad competitiva que tiene Rafael Nadal Parera. Ese afán por superarse sobrepasando los límites. Esas ganas de lograr imponerse siempre, sean las condiciones que sean, le han llevado a poder presumir de proezas como la de ser el segundo tenista con más grandes. Viéndolo con perspectiva, el ejemplo más reciente es el del viernes contra Dimitrov. El marcador indicaba en el quinto y definitivo parcial un 4-3 favorable al búlgaro, que disponía de un 15-40 para casi finiquitar el encuentro. Rafa, sin margen de fallo, salvó las bolas de ruptura y terminó saliendo airoso cuando ya muchos lo veían derrotado.

Cambiar para que todo siga igual. Ha sido una época muy difícil para el de Manacor. Su reciente lista de lesiones y esa falta de confianza de 2015 (reconoció que por primera vez había tenido dudas al salir a la pista) le han llevado a tener que permanecer a la espera de agrandar su excelso palmarés. Roland Garros 2014 continua siendo el escenario donde dejó el contador a 14 en títulos de Grand Slam y eso, para un jugador como él, es demasiado tiempo. Parece que una vez cerrado ese oscuro capítulo y con la introducción de ciertos cambios en su juego, Rafa puede volver a hacernos estar pendiente de él cada domingo. De hecho, para el próximo grande, el propio Roland Garros, pocos dudarían en considerarle como uno de los principales favoritos para lograrlo por décima vez.

Admirable su capacidad por reinventarse. Sabe que su físico no es el de antaño pero eso no le ha impedido mostrar otras armas. La cada vez mayor facilidad por cerrar los puntos en la red se une al objetivo de buscar una mayor iniciativa en los intercambios. Incluso también el aumento de casi 10 km/h en su antes algo vulnerable segundo servicio, buscando lograr una media de 150 km/h conviene resaltarlo. Carlos Moyà es uno de los culpables de las modificaciones, incorporación magnífica al cuerpo técnico. Todo muestras de que Nadal quiere volver para quedarse.

Rafa no ha logrado esta mañana morder su segundo Open de Australia. Crucemos los dedos para que, pese a ello, le queden años de quejas por parte de su dentista. Eso será buena señal.

Y no, esos 18 títulos de Roger Federer no suenan tan inalcanzables si Nadal consigue mantener el nivel mostrado durante estas dos semanas.

¡Vamos Rafa!

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