Ciclismo

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Mundial de ciclismo, la velocidad contra la valentía

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La carrera élite masculina en ruta este domingo será el colofón a una semana de ciclismo en Ponferrada. El Mundial, hasta hoy un fracaso en público e interés, reflejado por bastantes de los presentes, tanto nacionales como internacionales, tratará de redimirse en la carrera reina del evento, que contará con prácticamente todos los mejores ciclistas del pelotón y con un abanico muy amplio de favoritos.

El circuito no es para nada tan duro como se podría sospechar por el perfil. 18 kilómetros con salida y llegada a Ponferrada, un primer ascenso a Confederación, muy tendido y fácil de superar, y un segundo, el repecho de Mirador, que sí puede ser decisivo. Más o menos un kilómetro con un par de rampas del 10%, que se coronan a cuatro de meta. También hay que tener en cuenta los dos descensos, primero hacia la presa y luego hacia meta: vertiginosos, con algunas curvas peligrosas especialmente si hace acto de presencia la lluvia, como está previsto.

Está claro que el fondo, casi 255 kilómetros de carrera, 14 vueltas, y el desnivel total de más de 4.000 metros harán más mella que las rampas del circuito. Pero posee espacio cómodo suficiente para que las selecciones, especialmente las que cuentan con nueve integrantes, puedan controlar la carrera a sus anchas. Especialmente las que tienen ciclistas que se la pueden jugar en una ‘volata’ más numerosa, como es el caso de Australia con Gerrans, Alemania con Degenkolb y Francia con Bouhanni. Sin embargo a equipos como España, Italia y Bélgica les conviene endurecer mucho -algo complicado- la jornada para evitar que las anteriores lleguen con suficientes integrantes a la vuelta final.

Por versatilidad y estado de forma, es el australiano Simon Gerrans el principal favorito. Con su triunfo en Lieja -su segundo monumento tras la Sanremo 2012- y los dos triunfos en Canadá hace un par de semanas, llega preparado a la perfección. Además cuenta con un equipo que trabajará a su servicio, liderado por Cadel Evans, y que incluso cuenta con otra gran opción como el veloz Michael Matthews. Gerrans puede tanto resolver en un grupo grande como moverse en el último repecho.

En el caso de una llegada más masiva, el alemán John Degenkolb es otro de los ciclistas más destacados, tras sus buenas actuaciones en Primavera y su póker de triunfos en la Vuelta, también con un gran equipo de rodadores a su servicio. Bouhanni ha demostrado que puede superar las cotas, aunque probablemente le pesarán más las piernas que a sus rivales, mientras el noruego Alexandr Kristoff, ganador en Sanremo, cuenta con el invoniente de que apenas tendrá equipo -le flanquean Boasson Hagen, plata en 2012 y Nordhaug- y se moverá por libre. Otros hombres rápidos que pueden destacar, además del ya nombrado Matthews, son el italiano Sonny Colbrelli, el inglés Ben Swift o el esloveno Luka Mezgec, aunque con opciones más residuales.

Otros ciclistas se verán obligados a romper la carrera antes. Coronar Mirador con una decena de segundos puede suponer, si no hay organización en el grupo, tener el triunfo en la mano. Así tendrá que buscar el oro la selección española, de la mano de su líder Alejandro Valverde. Difícilmente capaz de entrar en un gran sprint -¿podría haberlo hecho Juanjo Lobato?-, se verá obligado a atacar si España ha endurecido la carrera previamente. Con cinco medallas en Mundiales, al murciano se le resiste el oro en la gran cita del año, y este puede ser una de sus últimas oportunidades. Joaquím Rodríguez -plata en Florencia-, Jesús Herrada, Dani Moreno, Dani Navarro, Castroviejo, Erviti, Ion Izagirre y Luis León Sánchez estarán a su servicio.

Por su parte, Bélgica cuenta con un equipazo. Tiene la baza más certera de Philippe Gilbert, campeón del mundo en Valkenburg y que puede atacar en Mirador, salvando las distancias, como lo hizo en el Cauberg. Cuenta con la opción más combativa, la de un Greg Van Avermaet siempre peleón y en plena forma, además de veloz. También la carta de Tom Boonen, un clasicómano histórico, arcoiris hace nueve años en Madrid que se puede mover bien en cualquier situación. O guardarse los ases en la manga de Vanmarcke, Bakelants o el joven Tim Wellens.

Falta dureza para Vincenzo Nibali, que aun así se mostrará valiente como acostumbra y ha demostrado otras veces en recorridos desfavorables como en Sanremo. Y en el peligroso descenso, mojado, puede romper la carrera. También falta para que otros grandes ciclistas como Chris Froome, Fabio Aru, Warren Barguil, Bauke Mollema, Carlos Betancur, Andrew Talansky o Dan Martin tengan opciones reales de triunfo.

Sí que hay que contar con las espadas de Fabian Cancellara y Peter Sagan. El suizo buscará ser el primero en conseguir el maillot arcoiris tanto contrarreloj como en ruta, y es capaz de plantar cara a todo el pelotón en este tipo de recorrido, mientras el eslovaco tratará de vencer sus dificultades para resolver en grandes escenarios. Tampoco hay que obviar las opciones del polaco Michal Kwiatkowski, los franceses Sylvain Chavanel y Tony Gallopin, el checo Zdenek Stybar, el neerlandés Tom Dumoulin ni, por supuesto, las del vigente campeón del mundo, el portugués Rui Costa.

En definitiva, una carrera abierta en la que, salvo que varios equipos desgasten lo suficiente, Australia y Alemania pueden controlar a su antojo para que llegue un grupo numeroso. Sin embargo la inestabilidad meteorológica, la falta de zonas de recuperación y el ascenso y descenso de Mirador al final, pueden ser claves para que el arcoiris se juegue de otro modo. El sprint masivo contra los ataques, el control contra la libertad, la velocidad pura contra la valentía. Y lo mejor, todo con el sabor y el color que solo puede aportar el Mundial.

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