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Mourinho sigue renovando el bono de su “autobús”

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El azar quiso hacer acto de presencia en París. En la ciudad del amor. En el lugar donde todo suena especial, con otro aroma. La ciudad donde echaría a rodar de nuevo la Champions League, el torneo más querido del aficionado general, el del himno que suena a canción universal.

Mourinho es uno de los técnicos más laureados del fútbol europeo y mundial en la actualidad. Sin embargo, uno de sus hándicaps, uno de los pesos que debe asumir desde hace años por las voces populares, son las formas de sus equipos cuando deben cerrar partidos, cuando deben defender encuentros a favor.

En París, con un 0-1 a favor logrado por Ivanovic, tras jugada majestuosa de sus defensas, el Chelsea no tuvo su mejor noche, ni siquiera tuvo un buen encuentro. Y estas artes de Mourinho volvieron a hacer acto de presencia. Pero sí, como suele ocurrir en un alto porcentaje de los casos, el resultado no dejó en mal lugar sus intereses.

El dicho popular del “autobús de Mourinho” parece ya asignado, instalado en la jerga futbolística. ¿Qué es realmente? Tiende a decirse que, en caso de eliminatorias y citas importantes los equipos dirigidos por el técnico luso acaban siendo más resultadistas que estéticos, y es cuando la muralla defensiva, presentada estéticamente como un autobús debajo de la portería, entra en acción.

Pero el destino quería adelantarse a todo. El destino, el azar, ya había dejado su sello una hora antes del inicio del encuentro, cuando el Chelsea llegaba el estético y bonito estadio del Parque de los Príncipes. Una entrada al coliseo algo estrecha, o eso pareció resultarle al conductor del autobús que trasladaba al conjunto Blue desde el hotel hasta el partido.

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Un incidente que dejó al vehículo bloqueado en la entrada, que provocó la ruptura de una de sus ventanas tras chocar con una pared. Mala suerte, mala precisión, pero muchos lo ensalzaron como la previa de lo que iba a ocurrir en el partido. Es decir, en esa imagen el Chelsea dejaba claro, a domicilio, con un partido de vuelta en Londres, que el autobús de Mourinho había llegado al Parque de los Príncipes.

La imagen del Chelsea no fue la mejor, ni siquiera la que se puede esperar del líder de la Premier League. Sin embargo, empataron, no perdieron, marcaron a domicilio, y sacaron un 1-1 que, en caso de 0-0 en Stamford Bridge, les permitiría sellar el pase a Cuartos de Final. Las artes del conjunto Blue muchas veces esta temporada están dejando claro que su calidad individual acaba certificando resultados.

Tal y como ocurrió antes del 0-1, el Chelsea no dominaba, incluso se salvaba de varios goles gracias a un Courtois que se ensalzó como el gran jugador del partido Blue. Sin embargo, pese a no convencer, pese a ver cómo el PSG era superior, una jugada fabricada entre sus defensas Terry, Cahill e Ivanovic supuso que el gol visitante brillara en el videomarcador del coliseo parisino.

Sus artes, en ocasiones, no parecen las mejores, pero el palmarés de Mourinho deja claro que su “autobús” es efectivo si los jugadores son conscientes de que son capaces de sacar resultados adelante. Concentración absoluta, trabajo al límite y unión para que su fútbol, mejor o peor, sea colectivo.

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