Fútbol Europeo

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Montella en la ciudad de la moda

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Desde que Massimiliano Allegri fuese despedido como entrenador del Milan en 2014, por su banquillo han pasado hasta cuatro entrenadores distintos. Dos temporadas y media en las que ni Seedorf, ni Inzaghi, ni Mihajlovic, ni Brocchi han podido devolver al conjunto rossonero a dónde realmente merece. Y es que la historia de este club tan ganador, tanto en Italia como en Europa, demanda volver a ocupar las portadas de la prensa por sus éxitos, y no por sus fracasos, como ocurre en estos momentos.

Y para dar un giro de 90 grados, el Milan ha querido apostar por Vincenzo Montella, un técnico bien reputado en el país transalpino que, a priori, no encaja por su estilo en este Milan actual. Por ello y porque en las últimas semanas no se había hablado de su posible llegada al club en la prensa, para la Sampdoria (equipo del que procede) ha sido una sorpresa. Tanto que no han tenido opción a negociar, pues el equipo presidido por Silvio Berlusconi se ha hecho con el entrenador napolitano previo pago de su cláusula de rescisión (1 millón de euros). En Milán, Montella estará, salvo despido, las próximas dos temporadas, tiempo en el que cobrará, según ha apuntado la Gazzetta dello Sport, 2,3 millones por curso.

¿Cómo llega Montella al Milan?

Su carrera futbolística como jugador la terminó en la Roma en 2009 y sin miramientos, siguió ligado al club giallorosso entrenando en las categorías inferiores. Su oportunidad de ocupar un banquillo de un club profesional llegó apenas temporada y media después de colgar las botas, y precisamente en la Roma. Duró media temporada al frente del equipo capitalino antes de ser sustituido por Luis Enrique, pues no mejoró la 6ª posición en la que cogió al equipo en los 16 partidos que disputó.

Pese a su corta experiencia en su debut en un banquillo, el Catania decidió apostar por él para suplir la marcha del Cholo Simeone, quien había salvado al equipo del descenso, mismo objetivo con el que llegaba Montella al conjunto siciliano en el curso 2011/12. Y lo cumplió. Con creces además. Y es que al mando del equipo etneo construyó un bloque sólido y fiable que plantó cara incluso a los grandes, sacando numerosos resultados positivos a su favor. Un equipo en el que, por aquel entonces, había jugadores que empezaban a despuntar en el Calcio y que posteriormente se mantendrían en la rueda de la élite italiana varios años (algunos incluso hasta hoy).

Y con jugadores como Andújar, Spolli, Marchese, Legrottaglie, Biagianti, Lodi, Izco, ‘Papu’ Gómez, Lanzafame, Barrientos, Maxi López o Bergessio, el Catania de Montella finalizó la Serie A en una meteórica 11ª posición (la mejor en la historia del club), nueve puntos por encima del descenso y a tan sólo tres de posiciones europeas, por las que peleó durante gran parte del campeonato.

Por su sensacional campaña al frente del equipo isleño, Montella no pasó desapercibido para los grandes clubes italianos, y tan pronto como se puso fin a la temporada la Fiorentina le reclutó para enderezar al club y conducirlo al éxito, que llegó de forma instantánea. En su primera temporada colocó al equipo en 4ª posición, mejorando la 13ª de la campaña anterior, y dando acceso al combinado Viola a la Europa League. Su buen hacer le fue reconocido tanto por la afición como por el propio club, que le renovó automáticamente hasta 2017.

En sus dos temporadas siguientes repitió el mismo resultado clasificatorio en Serie A, asegurando jugar competición europea, además de sumar una Final de Coppa Italia (perdieron 3-1 contra el Napoli) y unas Semifinales de Europa League y Coppa. Todo ello realizando un fútbol exquisito, ofensivo, con tendencia a dominar la posesión del balón; lo que maravilló en Italia y fuera de ella. Pero no era insuficiente para l‘Aeroplanino (como se le conoce en el país de la bota), que sentía la necesidad de lograr cotas más altas. Soñaba con recalar en algún gran equipo, y su cláusula era un impedimento, motivo por el cual fue relevado, que no despedido, de su cargo, pues exigió a la Fiorentina que la eliminara de su contrato.

Y sin poder trabajar en el club, pero aún con contrato hasta 2017 con el equipo de Florencia, Montella se pasó casi la primera parte de la temporada 2015/16 de vacaciones, hasta que la Sampdoria llamó a su puerta para reconducir el rumbo, nefasto, trazado por Walter Zenga. Así, con una plantilla confeccionada no a su gusto y pese a muchos malos resultados, logró la permanencia en Serie A. Y tras medio año en Génova, ahora desembarca en la modélica Milán.

¿En que contexto se encuentra el Milan?

Un club que ostenta 18 títulos de liga y 7 Copas de Europa pero que acumula 5 temporadas sin levantar un título y 2 sin jugar competición europea, está claro que está sumido en una profunda crisis. Una crisis, analizada con detenimiento, ya no sólo de resultados, sino de identidad. Tanta que la paciencia no es una virtud que aflore por Milanello últimamente, dónde exigen resultados inmediatos sin pararse a pensar que quizás lo mejor sea consolidar un proyecto a medio plazo, dándole tiempo, algo que escasea, parece. Y si no que se lo digan a Seedorf, Inzaghi, Mihajlovic y Brocchi, entre los que suman 1.262 días desde que el primero de ellos cogió las riendas del equipo en 2014 hasta que el último ha sido relevado. Es por ello por lo que quizás la clave del resurgir del Milan esté en dejar trabajar a su técnico.

Además, y por si fuera poco, la llegada del entrenador napolitano al club lombardo se produce en medio de las conversaciones entre el Grupo Fininvest, Silvio Berlusconi (propietario del club) y un grupo de inversores chinos para cerrar la venta de la mayor parte de las acciones de la entidad, lo que hace pensar qué parte de los mencionados ha decidido la contratación de l’Aeroplanino.

¿Encaja el estilo de Montella en la idiosincrasia del Milan actual?

Está por ver cómo configura el ex-entrenador de la Sampdoria este Milan, pues a priori su filosofía de juego no congenia para nada con la composición de la plantilla y lo que ésta viene proponiendo sobre el césped con sus anteriores entrenadores. Y es que su estilo de juego ofensivo, de posesión y combinación distan mucho del tan conservador y rácano, o incluso nulo, de sus predecesores. Es por ello que, si su idea es implantar sus conceptos desde un primer momento, va a tener que hacer limpia de varios jugadores y fichar a otros. Eso o inculcarles ideas.

Y es en este caso dónde el Milan y Montella cuentan con un punto a favor. El hecho de que Vincenzo Montella vaya a comenzar con el equipo rossonero desde la pretemporada, hace que sea posible formar un equipo en base a sus ideas, a sus gustos, a sus necesidades, y no a las de otros, como hizo, por ejemplo en sus etapas en Roma y más recientemente Sampdoria. Es quizás lo más importante de este nuevo proyecto del conjunto de Milán, que está ante la posibilidad de que la ciudad vuelva a ser de interés mundial por el fútbol y no por ser la ciudad de la moda y las compras.

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