Sudamérica

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Monagas: El sorprendente campeón del fútbol venezolano

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En 2015 Monagas estaba en la segunda división del fútbol venezolano, y como si fuese un cuento de hadas, ascendió para obtener su primer título en la máxima división del balompié petrolero dos años más tarde. Fundado en 1987, ‘Los Guerreros del Guarapiche’ no habían podido conseguir esta alegría en 30 años, y lo gestaron con tesón en el inolvidable mes de julio de 2017. Quedaron sextos en la fase regular, eliminaron al campeón Zamora en cuartos de final, se desquitaron del Carabobo en la semifinal y derrotaron al Caracas FC, el más ganador del país, en la final.

“Hoy somos campeones y hay que celebrar”, indicó Jhonny Ferreira eufórico. El entrenador confeccionó a un equipo por el que pocos apostaban y se convirtió, sin duda, en el técnico más exitoso en la historia de la institución. El timonel había hecho un gran trabajo al frente del Carabobo, pero no había podido rubricarlo con un campeonato. En la lejana Maturín consiguió su revancha y amarrar un título que le era esquivo a la institución oriental.

El legado de Ferreira

Si bien es cierto que Monagas SC recibió una inyección económica importante, también es verdad que Ferreira no se dejó deslumbrar por el dinero y que decidió trabajar en una plantilla con jugadores talentosos pero que no eran habituales en sus equipos. El técnico le dio el arco al experimentado Ángel Hernández, de 36 años de edad, quien respondió con garantías tapando incluso un penal clave ante Zamora en cuartos de final. Aunado a esto consiguió conformar una pareja de centrales que calló la boca de muchos detractores: Joaquín Lencinas y el argentino Lucas Trejo se consolidaron en la última línea y de hecho anotaron tres goles cada uno. Por los costados imprimió juventud y capacidad con Óscar González y con el joven canterano Samuel Barberi.

 

 

En la mitad de la cancha, Javier García impuso su calidad. El mediocampista volvió a ser el de sus mejores momentos en el Deportivo La Guaira y se afianzó como uno de los baluartes del estratega en la cancha. Vicente Rodríguez y Dager Palacios fueron acompañantes extraordinarios y en el plano ofensivo Luis “Cariaco” González demostró su nivel. Siendo el jugador más conocido de la divisa, consiguió por fin recuperar su mejor nivel tras estancias con altibajos en Caracas FC y Mineros de Guayana, lo que incluso le permitió estar en la selección nacional. Pero ahí no terminó el trabajo de Ferreira para hacer de Monagas un equipo a tomar en cuenta. En el ataque confió en un jugador que llegaba de la segunda división, Anthony Blondell, una promesa que parecía haber perdido el norte en Zamora B, y Daniel Febles, un atacante que no había conseguido tener un torneo tan determinante en muchos años.

Ferreira había configurado una columna vertebral extraordinaria que le daría muchos réditos, y también supo sacar provecho del recambio. Cuando lo necesitó Ángel Lezama, Óscar Guillén, Yohanner García, entre otros, respondieron ante las vicisitudes.

Ferreira levantó su primer torneo en su corta carrera como entrenador. Demostró su capacidad para manejar vestuario, confeccionar un plantel y hacer que sus jugadores practicaran un fútbol ofensivo que convirtió al Monumental de Maturín en una referencia del balompié venezolano. El caraqueño le enseñó al país que está para grandes cosas.

Un camino lleno de espinas

El primer obstáculo de Ferreira y su cuerpo técnico al frente de la dirección técnica del equipo fue salvarlo del descenso. El panorama era complicado, pero logró hacerlo para ganarse el derecho a dirigir el siguiente campeonato: El Torneo Apertura. No falló. El equipo se coló entre los ocho primeros y clasificó a la siguiente instancia.

Zamora fue el primer rival. Maturín fue una fiesta en una jornada en la que “Los Guerreros del Guarapiche” se impusieron 3-1 a los “blanquinegros” gracias a un tanto de “Cariaco” González y a un doblete del sorprendente Blondell. Con el trabajo hecho en gran medida, Monagas supo sostenerse en la vuelta de Barinas. Pese a comenzar perdiendo, logró darle la vuelta al marcador para asestar otro 1-3 categórico con dianas del tridente endemoniado. “Cariaco”, Blondell y Febles.

 

 

En la semifinal, Ferreira se encontró con su anterior equipo: Carabobo FC. No hubo nostalgia que impidiera el festejo soñado, pero sí sufrimiento. El cotejo de ida finalizó igualado sin tantos en Maturín, pero en el partido de vuelta, Monagas consiguió pegar en los primeros compases del partido gracias a un Febles acertado. Carabobo atacó sin miedo e incluso empató el partido, pero no pudo darle vuelta a la historia y los orientales clasificaron al cotejo definitivo ante Caracas FC. La final fue apasionante. Ante un lleno espectacular, Monagas se abalanzó contra el equipo de Noel Sanvicente e impuso su juego en la ida. El resultado fue 1-0 gracias a un tanto de Samuel Barberi y de un Wuilker Fariñez, cancerbero de los capitalinos, que evitó la caída de su valla en varias oportunidades. En la vuelta no hubo sorpresa. Caracas se adelantó y preocupó, pero Blondell consiguió rematar con potencia desde fuera del área para igualar el compromiso en la reanudación. Si bien es cierto que Caracas pudo anotar el segundo, la celebración fue para Monagas.

Era historia. El equipo dirigido por Ferreira reivindicó a la historia futbolística de una región que muchas veces no ha tenido el reconocimiento adecuado y que por fin pudo celebrar en la élite. Yangel Herrera, Edder Farías, Jacobo Kouffatty, César “Maestrico” González, entre otros, son sólo algunos de los jugadores trascendentes que le ha dejado oriente al país y que no habían obtenido una recompensa adecuada. Pero finalmente se festejó en Maturín. El fútbol saldó una deuda.

 

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