Fútbol italiano

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Milan Badelj, el sostén de la Fiorentina y el eje de Croacia

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Vive el Calcio una época de apogeo futbolístico. Es poderosamente inexplicable el hecho de que, justo ahora que la Liga parece haber alcanzado un nivel superlativo, que la Liga es tan interesante como hace lustros y que ahora que los equipos son competitivos en Europa, la selección se haya quedado fuera del Mundial. El traspiés nacional es morrocotudo, con jugadores de la categoría de Candreva, Insigne o Belotti viendo el torneo desde casa. Con algunos de los mejores del mundo en su posición, como la BBC (Barzagli, Bonucci y Chiellini) o Verratti, sentados en el sofá en vez de en Rusia, con tipos históricos como De Rossi o Buffon fuera del gran torneo, con algunas de las mejores promesas del balón como Bernardeschi o Pellegrini perdiéndose su primer gran torneo y con cumplidores enrachados como Immobile o Florenzi que no podrán extender su momento de forma actual el próximo verano.

Pero en la Liga, sobre todas las cosas, destaca la posición del cinco. Siempre se ha caracterizado Italia por tener un ariete de tronío en cada equipo. Hoy, la cosa no va mal. Higuaín, Mandzukic, Belotti, Immobile, Kalinic, Simeone, Dzeko, Mertens, Petagna, Icardi, Zapata, Berardi, Pandev, Destro, Paloschi, Matri, Gilardino, Pazzini, Maxi López o Pavoletti se reparten entre los 20 equipos de la máxima categoría. Pero esta historia no va de ellos. Va del pivote defensivo con salida de balón, del cinco puro argentino que tan extinguido parecía hace poco y que en Italia apenas existía. Torreira es el perno de la Sampdoria, Pjanic maneja el cotarro de la Juventus, Gagliardini lleva los mandos del renacido Inter, Jorginho es el director del mejor Nápoles desde Maradona, Strootman coloca y ordena en la capital. Pero hay uno, quizás por encima del resto, que siempre está ahí para la Fiorentina: Milan Badelj.

El croata es un jugador a seguir por muchos motivos. El primero y más importante, porque acaba contrato en junio y porque el verano pasado ya le dijo a la Fiorentina que no iba a renovar. El balcánico será libre el 30 de junio próximo y los equipos ya se lo rifan. Por eso, en el pasado mercado, la Fiore se encontró en un dilema nada sencillo: vender al jugador por un precio bajo o dejarle marchar libre. El mismo lío que se le presentará el próximo invierno. Badelj estuvo a punto de marcharse en ese desmantelamiento que hubo el pasado verano en Florencia, pero al final decidió quedarse. Sus dos socios en la medular, Vecino y Valero, salieron, dejándole huérfano de compañeros y teniendo que coger unos galones que nunca ha tenido.

Porque la mayor virtud de Milan Badelj siempre ha sido trabajar en la sombra, ser el escudero de jugadores más dotados y más cercanos al área rival, estar en la sombra de los focos. Badelj es un pulpo en el centro del campo. Se desenvuelve mejor en un centro del campo de tres pivotes, siendo él el más retrasado, dotando de libertad a sus compañeros. Así juega en Croacia, donde Modric construye y Rakitic se descuelga con facilidad ya que el octopus de la Fiorentina guarda siempre las espaldas. Badelj es tácticamente perfecto, está siempre bien colocado y es un maestro a la hora de cortar el juego ofensivo rival y dar una primera salida de balón. Jugando como ancla hay pocos jugadores a su nivel y solo le resta firmar por un equipo primer espada para tener el reconocimiento individual que merece.

Su juego entre líneas es mejor de lo que se le intuye. Distribuye con soltura en un par de toques, tanto en corto como en profundidad, aunque carece de juego en largo y llegada de segunda línea. Su más de 1’90m de altura le hace ser inexpugnable en el juego aéreo, que domina con facilidad de manera posicional y que es un arma doble en las jugadas a balón parado. Asoma siempre en posiciones de cabeza en las listas de jugadores con más recuperaciones del campeonato, así como la de precisión en sus pases. Se trata de un jugador que hace mejores a sus compañeros.

Badelj llegó hace tres años a la Fiorentina desde el Hamburgo, donde había aterrizado desde su Croacia natal. Hoy, a sus 28 años, disfruta de una experiencia perfecta para dar el salto a un equipo con mejor aspiración que la Fiorentina. Internacional absoluto, la competencia con jugadores como Brozovic, Kovacic o Rog es brutal en la selección, pero parece que Badelj sigue siendo el favorito del seleccionador. El Milan fue el mejor colocado para ficharle en verano y el mal momento actual de los rossoneri, que han invertido una cantidad millonaria que de momento no está dando sus frutos, unido a que Biglia es uno de los jugadores más señalados por su rendimiento, hace que el nombre del croata vuelva a estar en boca de todos.

 

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