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Mikel Merino progresa adecuadamente

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La trayectoria de un futbolista no deja de ser corta. Es por eso que el jugador debe medir muy bien sus pasos, no precipitarse y pensar con detenimiento qué camino elegir. Unos explotan antes que otros, lo que no quiere decir que su recorrido sea más fructífero que el de aquellos que no generan tanta expectación a los ojos de la opinión pública. Se puede decir que Mikel Merino (Pamplona, 22 de junio de 1996) se encuentra en el punto intermedio: a sus 20 años jugará en el Borussia Dortmund, un equipo que peleará por la Champions, pero que a su vez ha formado un entorno propicio para que Merino progrese, sin prisa pero sin pausa, adecuadamente.

Desde pequeño Merino ha crecido rodeado de fútbol. Su padre Ángel Miguel Merino Torres fue un centrocampista que pasó por las categorías inferiores del Real Madrid hasta recalar en Leganés, Osasuna -donde debutó en Primera-, Celta, Las Palmas, Burgos y Ceuta. Tras su retirada en 2003, pasó a formar parte del cuerpo técnico de Osasuna y, posteriormente, de la Peña Sport. Su hijo Mikel Merino nació en Pamplona y fue en Navarra donde empezó a labrarse un futuro más prometedor -parece- que el de su progenitor.

Mikel Merino inició su andadura por los campos del colegio Amigó, donde se formó hasta los 10 años. Entonces Osasuna se fijó en él para que formase parte de las categorías inferiores. Merino siguió los pasos de su padre y destacó en el medio campo. Así, poco a poco, ascendió de categorías hasta debutar en Osasuna Promesas en la temporada 2013/2014, todavía siendo juvenil de División de Honor. Fue entonces, en el equipo filial del club rojillo, cuando el apellido Merino empezó a sonar con más fuerza.

Con trabajo, llegó la suerte

El descenso de Osasuna a Segunda División supuso un mazazo tanto para el club como para sus aficionados. Tras 14 temporadas consecutivas en la élite del fútbol español, el equipo rojillo tendría que decir adiós a su pasado y reconstruirse de nuevo desde cero. Pero entre todas las noticias negativas -procesos judiciales, deudas-, asomó una esperanza en Pamplona: Osasuna debía edificarse a través de su cantera. Merino fue uno de los beneficiados de la situación.

Enrique Martín Monreal fue asignado en 2012 como Director del Fútbol Base de Tajonar. El actual técnico del primer equipo controlaba -y controla- todas las categorías inferiores y conoce mejor que nadie a la cantera de Osasuna. Si los aficionados que se acercaban a ver al Promesas se habían fijado en el espigado centrocampista, Martín no iba a ser menos.

Sin embargo, pese a que con el de Campanas el centrocampista ha dado su mejor versión, el primer mérito hay que otorgárselo a Jan Urban, ex jugador rojillo que cogió las riendas en la primera temporada de Osasuna en Segunda División. Merino fue uno de los elegidos para formar parte del primer equipo -aunque sin ficha profesional-. Entonces, pasó de jugar con el filial en Tercera a ser titular en Segunda División. No fue un año fácil para el equipo, ni para los más experimentados y mucho menos para los más jóvenes como Merino -aún así, con 19 años jugó 16 partidos, 12 como titular y marcando un gol-. Sin embargo, consiguió madurar físicamente y, sobre todo, hacerse fuerte psicologicamente, lo que le ha ayudado a liberar todo su juego en la recién finalizada temporada. Ya con ficha profesional desde 2015 -y después de proclamarse campeón de españa sub’19-, Martín depositó toda su confianza en él para hacer jugar al equipo y no falló: Merino fue designado por LaLiga como el mejor jugador del mes de junio y gracias a sus goles Osasuna jugará en Primera División.

El juego de Mikel Merino

La evolución de Mikel Merino se analiza desde la posición de pivote hasta las inmediaciones del área rival. Por sus pies pasan todos los balones y se encarga tanto de cortar el juego del rival como de generar el de su equipo. Se trata de un futbolista alto -mide 1.88 centímetros- y su poderío físico es notable. Además de ganar balones por arriba y ser fuerte al choque, consigue abarcar toda la zona media del campo, en un ida y vuelta constante sin perder su posición.

En sus primeros partidos con el primer equipo Jan Urban le hizo jugó de pivote y no descuidar su faceta defensiva. Y dos temporadas después el crecimiento de Merino no ha pasado desapercibido. Pese a ser un jugador largo y delgado, su posición en el terreno de juego le ha hecho ganar fuerza física, y con los pies su mejoría es notable en el juego en corto como en pases largos. Desde en las categorías inferiores su respuesta táctica ha sido positiva, Merino interpreta bien lo que le piden los entrenadores.

Con Martín Monreal en el banquillo Merino se ha consagrado como una de las jóvenes promesas españolas y su papel sobre el terreno de juego se explica de dos maneras. Al principio, Martín le utilizó como pivote defensivo. A la hora de generar juego, baja a recibir para ayudar en la salida de balón y conecta con sus compañeros en tres cuartos de campo para crear el ataque rojillo. Cuando se trata de defender, presiona y se dedica a cortar todo balón que pase por el centro del campo, sin descuidar su posición una vez los interiores y delanteros trenzan los ataques.

Cómodo en su posición, Merino ha llamado la atención en una posición más adelantada. Como centrocampista y gracias a su poderío físico, abarca muchos metros del campo y ha demostrado que sabe combinar en transición ofensiva, llegar al área rival y tiene olfato para el gol –fue el máximo goleador en la fase de ascenso a Primera División-.  En esta última temporada ha liderado a Osasuna gracias a todo su trabajo en la medular. Con Manuel cubriéndole las espaldas -de pivote- y junto a Roberto Torres, Merino se ha destapado como un jugador con un amplia visión de juego, inteligente en la colocación y preciso en los pies.

Liberado de tareas más defensivas, en los últimos meses en Osasuna se hizo dueño del balón y del juego osasunista. Merino sorprendía a los rivales, pues en juego interior, pese a que no se trata de un jugador veloz, ha mejorado en precisión y combinación con sus compañeros hasta llegar al área del oponente. Merino filtraba pases con facilidad y rompía líneas, por dentro y por fuera. Y confiado en su potente zancada y en su físico, llegaba a cubrir la esplada cuando el equipo tenía que replegarse o sufría algún contraataque.

Tímido y sencillo, Merino nunca alardea sobre su fútbol fuera de los terrenos de juego y solo quiere llamar la atención dentro del campo. Su implicación en el equipo se sitúa en la misma línea, ya sea en afcetas defensivas y ofensivas. Características que también heredó de su padre, definido como un jugador honrado, trabajador, perseverante y solidario con un compañeros, tanto fuera como dentro del terreno de juego.

”La Bundesliga es un reto para mi”

En enero de este año, en plena temporada en Segunda División y sin que Merino hubiera mostrado todo su potencial, el Borussia Dortmund de Tüchel consiguió la firma del jugador para formar parte del equipo alemán a partir de la temporada 2016/2017. Con la llegada de muchas jóvenes promesas como él, en cuatro partidos de pretemporada ya hemos podido ver qué intenciones tiene Tüchel con Merino. Para sorpresa de casi todos, el navarro debutó como lateral izquierdo en una defensa de tres y aunque también ha jugado en el medio campo -sin rendir por debajo de sus compañeros- el técnico alemán le volvió a probar en defensa, esta vez formando pareja de central con el también español Marc Bartra.

El salto entre ambos equipos es evidente. Merino, en pocos meses, va a pasar de jugar en Segunda División a hacerlo en un equipo que participará en la Champions League. En Osasuna se convirtió en el líder del equipo sobre el terreno de juego y en su llegada a Alemania ya contaba de antemano con una competencia: Weigl, que como mediocentro ha realizado grandes actuaciones en la Bundesliga.

Tüchel se fijó en él como pivote, organizador e incluso interior, pero por el momento parece que en Alemania Merino ocupará posiciones más retrasadas. Siendo consciente de la competencia en el equipo alemán, Merino ha decidido dar un gran paso en su carrera. Tener continuidad en el juego -algo que los aficionados rojillos temen que pierda- será importante para que siga progresando adecuadamente. Sin embargo, la polivalencia del jugador puede ser un factor a favor. El reto de Merino ya ha comenzado.

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