Fútbol inglés

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Michael Carrick, el último hombre en pie

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Hace unos años los equipos ingleses eran los dominadores de la máxima competición continental, la Champions League. Chelsea, Liverpool y Manchester United eran los mayores exponentes.

En 2008 los blues y los red devils llegaron a la final de este prestigioso torneo. Fue el momento de mayor esplendor del fútbol inglés, ya que por única vez en la historia del fútbol europeo llegaron dos equipos de este país a la final. El partido finalizó con empate a 1 y el Manchester United se impuso gracias a la tanda de penaltis. El equipo entrenado por Sir Alex Ferguson levantó su tercera Champions League.

Ese equipo red devil ha quedado grabado en la memoria de los aficionados del club rojo de Manchester y también del resto de amantes del fútbol. Van der Sar, Ferdinand, Vidic, Scholes, Rooney, Cristiano Ronaldo… unos jugadores de leyenda. Pero el paso del tiempo afecta a todos por igual y las trayectorias de los futbolistas en un club empiezan y acaban.

Ya han pasado 9 años desde esa final de 2008 en Moscú. Durante todo este tiempo los futbolistas de ese equipo histórico se han ido marchando, el entrenador, Sir Alex Ferguson, también, pero aún hay un jugador que se resiste a abandonar el barco. Es como si los años no hicieran mella en él. Con la reciente salida de Wayne Rooney al Everton solo queda un último hombre en pie, un último futbolista que perdura. Ese es Michael Carrick.

El jugador inglés nació hace 35 años en Wallsend, una localidad cerca de Newcastle. Empezó a jugar a fútbol en el club de su ciudad natal, ya que su padre trabajaba en él. Fue la figura paterna quién poco a poco le fue inculcando el amor por este deporte. El equipo por el cual Carrick era aficionado durante su infancia fue el Newcastle.

En su adolescencia se unió a las categorías inferiores del West Ham. Con los hammers debutó en la Premier League en 1999. Posteriormente, después de sus cesiones al Swindon Town y el Birmingham City, en 2004 fue traspasado al Tottenham. Sus buenas temporadas allí hicieron que Sir Alex Ferguson viera en él un jugador ideal para su medular. Los red devils se lo llevaron a Manchester en 2006 por 26 millones de euros.

Carrick se hizo rápidamente un hueco en los esquemas del entrenador escocés y poco a poco fue subiendo escalafones en la importancia del equipo, tanto por su juego como por lo que transmite dentro y fuera del terreno de juego. El futbolista nacido en Wallsend lleva ya 11 temporadas vistiendo la camiseta red devil. Nadie mejor que él para haber sido nombrado, en su duodécima temporada en el club que está a punto de empezar, el capitán de la plantilla, después de la marcha de Rooney.

José Mourinho pidió que renovara su contrato el año pasado y Carrick lo hizo. Esta temporada, después de la consecución de la Copa de la Liga y de la Europa League, el futbolista de 35 años ha alargado un año más su vinculación con el club y jugará, como mínimo, hasta 2018.

Su transcendencia en el juego ya no es como la que tuvo antaño. Pero el peso de Carrick en el Manchester United es casi más importante que nunca. El futbolista representa a ese pasado reciente glorioso de la entidad, a ese equipo de leyenda que alzó la última Champions League en las vitrinas del equipo red devil. El conjunto dirigido por José Mourinho quiere volver a resurgir, ser uno de los grandes de nuevo cuando se cumple una década de esa final de la máxima competición continental en Moscú, y Carrick será el comandante del barco. El futbolista es el emblema más simbólico del club actualmente, y como un buen comandante de una navegación, es el último en abandonar el barco, es el último hombre en pie.

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