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Michael Carrick: el parche perfecto del fútbol inglés

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Steven Gerrard y Frank Lampard son dos leyendas consagradas del fútbol inglés. Sus números, logros y la destacada lealtad con la que defendieron los colores en sus respectivos clubes son sinónimo de clase y respeto en las islas británicas. Sin embargo, siempre contarán con un hándicap. Es extraño que jugadores de tal importancia nunca pudieron engranar en el centro del campo de la selección inglesa, como se esperaba. Entre ambos sumaron 220 apariciones (114 para Gerrard y 106 para Lampard) con Inglaterra, dejando poco espacio para centrocampistas emergentes con otro estilo de juego que venían pidiendo paso.

Las razones por las cuales Gerrard y Lampard nunca pudieron asentarse como un dentro del campo dominador con Inglaterra se puede explicar como un asunto de química entre ambos dentro de los terrenos de juego. Podría decirse que nunca fue la mejor, y se entiende, ya que ambos eran jugadores con características muy similares, que se tradujo en una falta de equilibrio entre ellos. Uno de los pocos jugadores capaz de proporcionar ese balance era sin duda Michael Carrick. El inglés, de 33 años, salido de la cantera del West Ham, estuvo gran parte de su carrera en la sombra de los dos colosos de Anfield y Stamford Bridge respectivamente. A pesar de esto, Sir Alex Ferguson vio en él las cualidades suficientes como para ser el compañero de Paul Scholes en el mediocampo del Manchester United.

Desde su llegada en 2007 al club de Manchester se convirtió en una figura constante. Calidad rotunda, cumpliendo las responsabilidades que su técnico le imponía. Su trabajo, como bien lo describen sus colegas, es hacer jugar mejor a quienes le acompañen. Una labor que en primer plano parece simple, pero definitivamente no lo es. Su estilo escapa del clásico prototipo inglés, también conocido como el famoso “Box to Box”. Carrick, es un perfil más Xabi Alonso-Busquets y menos Lampard-Gerrard. Su ex-compañero Paul Scholes lo explica de una manera muy clara: “Yo amaba jugar con él, siempre estaba ubicado en el lugar correcto. Su trabajo me daba licencia para jugar con tranquilidad. Debió haber jugado más con la selección, si hubiera nacido en España o Alemania probablemente hubiera jugado mucho más a nivel internacional”.

El pasado viernes Inglaterra venció 4-0 a Lituania en partido oficial, con vistas a la próxima Eurocopa de 2016. Carrick jugó de titular y cumplió perfectamente con su rol dentro del mediocampo del equipo de Hodgson. Distribuyó la pelota correctamente, siempre buscando a un compañero en buena posición, tácticamente bien parado y constantemente en el lugar correcto para interceptar y ser el primer pase en la transición ataque-defensa. De igual manera, su actuación como suplente (entró por el lesionado Smalling) en el empate 1-1 ante Italia en Turín. También se llevó grandes elogios, el principal viniendo del capitán de su selección, Wayne Rooney: “El mejor jugador en el campo y por mucho fue Michael Carrick, cuando entró, dominó el partido para nosotros, él fue la diferencia entre los dos equipos en la segunda mitad”.

Su calidad, experiencia y liderazgo, permiten que tipos talentosos como Sterling, Welbeck, Chamberlain, Rooney, entre otros, tengan la libertad para atacar y ser agresivos en el último tercio del terreno de juego. A pesar de estar mucho tiempo bajo la sombra de otros, en este momento, él es quien brilla y no tiene sombra, ya que Inglaterra no tiene otro jugador como él. Carrick no tiene los goles, ni las asistencias que aportan otros mediocampistas, pero su capacidad de entender el juego es lo que necesita una selección como Inglaterra. Un equipo con mucho vértigo y velocidad, pero con poca pausa y orden, características esenciales en el juego de Michael Carick. Dos leyendas como Gerrard y Lampard son irreemplazables. La tarea de Hodgson, pues, no es buscarle sustitutos a semejantes figuras, sino buscar alternativas dentro de las posibilidades que tiene y que su equipo, de igual forma, pueda funcionar y mantenerse competitivo.

En Michael Carrick tiene una opción clara. Un líder silencioso, que siempre tuvo la confianza de Sir Alex Ferguson y que ahora, con Louis van Gaal, es el comandante del centro del campo de los Red Devils. Carrick puede emerger como la gran luz al final del túnel para la selección de Inglaterra tras el retiro de dos de sus históricos personajes.

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