Copa América

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México certifica su candidatura: la táctica de Osorio

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La selección mexicana logró una importante victoria ante su similar de Uruguay, en un partido donde dio buenas sensaciones en cuanto a nivel de sus jugadores y volumen de juego. La escuadra de Osorio brindó junto a los sudamericanos el mejor juego de los primeros encuentros de la Copa América.

México comenzó el partido a un nivel excelente, con un dibujo flexible tanto en defensa como en ataque. La presencia de cuatro defensas centrales le permitía a México encarar el sistema defensivo uruguayo con extremos muy alto y un mediocampo que permitía el juego libre de Guardado y a Héctor Herrera llegar de segunda línea para desafiar junto a Chicharito los colosos centrales de Uruguay.

Para ello los centrales mexicanos formaban una especie de rombo en zona baja, con Araujo y Héctor Moreno abiertos, y Márquez con Diego Reyes alternándose entre el líbero y lo que podríamos llamar mediocentro. Los centrales abiertos conducían y daban pases verticales, Márquez y Diego Reyes se encargaban de trazos largos a las bandas.

La cosa funcionó de inmediato, un trazo largo de la defensa encontró a Guardado escorado a la derecha, desde donde se acomodó y centró para que Hernández, que había arrastrado los centrales, viera como Herrera luchaba con el desafortunado lateral izquierdo Pereira. El uruguayo marcó autogol.

Uruguay hacía frente con un 4-2-3-1 que tenía a Cavani como referencia, y a Egidio Arévalo como brújula en medio campo. El maestro Tabárez fue superado de arranque por el planteamiento mexicano y tras el gol trató de subir metros y emparejar a tres uruguayos con los tres centrales mexicanos de la última línea. El equipo de Osorio respondía con balones largos o tratando de que los centrales encontrasen compañeros líneas adelante. Las combinaciones dejaban a los mexicanos jugadas de cara y combinaban bien en campo rival.

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Aquino y Corona se cambiaban de banda para variar el ataque mexicano después del minuto veinte. Ocurrió entonces que Vecino y Guardado fueron amonestados con un minuto de diferencia y después Uruguay detectó que las bandas eran opción en ataque. La selección mexicana perdió precisión en campo contrario y facilitó las recuperaciones a los celestes, que se daban tiempo a la subida de los laterales o esperaban que algún compañero cayese a banda, como sucedió con Cavani. El delantero se escapó a un Aquino que llegó tarde, pero falló en el mano a mano con Talavera.

En los últimos minutos de la primera mitad México volvió a serenar la pelota y recuperó cierto control, que se saldó con la expulsión de Vecino. Eso provocó que Uruguay sacase a Lodeiro para tratar de ajustar al segundo tiempo. Los charrúas regresaron del descanso con un 4-3-2 donde Cavani y Rolan se colocaban en el frente, con el del PSG como punta y Rolan escorado a su izquierda en ataque. Ambos arietes se sacrificaban recorriendo una distancia larga para tratar de incomodar la salida de México.

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Nuevamente México perdió control en mediocampo y precipitó sus pases, pero además perdió solidez entre Guardado y Layún. Los uruguayos empezaron a ganar impetuosamente el carril central en sus transiciones, y una gran jugada de Godín pudo culminar el empate sudamericano, cuando Rolan echó fuera un pase de Cavani que le dejó solo.

Osorio había tratado de ajustar con la entrada de Lozano por Aquino y posteriormente la de Dueñas, mediocentro defensivo, en lugar de Jesús Corona. Lozano, reciente campeón de la Liga MX con Pachuca, dio más sentido a cada ataque mexicano que caía en sus pies. Sin embargo, Dueñas (cuya entrada coincidió con la de Abel Hernández por Rolan) se ocupó más de compensar la banda derecha que de equilibrar el mediocampo y Guardado pagó la factura: en una falta para detener un contragolpe rival, vio la segunda amarilla. México tenía diez sobre el campo, al igual que Uruguay y para colmo veía como en la falta cometida por Guardado, Godín remataba el servicio al fondo de las redes.

México no perdió la fe, y se agarró a Lozano, que bastante suelto por la izquierda desbordaba. Así, en jugada ensayada de saque de esquina, Rafa Márquez lograba el segundo tanto mexicano rematando a la escuadra. El histórico central ex de Barcelona sigue marcando goles en partidos importantes, presentando su candidatura a mejor jugador mexicano de la historia cuando se retire.

Lozano siguió acuchillando la banda y logró generar una jugada por la izquierda que terminó con asistencia de Raúl Jiménez a Héctor Herrera. El de Benfica asistió al del Porto y el marcador quedó en el definitivo 3-1. La victoria certifica el buen trabajo de Juan Carlos Osorio como entrenador nacional, pero además significa que México ha solventado el partido más difícil de su grupo con vitoria, alejándose de Uruguay y cargándose de moral. La cosa empieza bien.

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