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Messi, Dybala y las lágrimas de frustración

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Un Argentina – Uruguay no es tan solo un partido, es algo más. El Clásico del Río de la Plata. Una de las rivalidades más antiguas de la historia de este deporte. Dos Copas del Mundo para cada uno, 15 Copas América uruguayas por 14 argentinas, dos medallas de oro olímpicas para cada combinado nacional. Las dos naciones celestes han honrado al fútbol desde la creación del mismo allá por el siglo XIX en Inglaterra.

Debutar con la selección absoluta de tu país siempre es un honor, un reto y una responsabilidad a la par que un día para no olvidar el resto de tu vida. La mayor promesa argentina, ‘La Joya’, Paulo Dybala guardará este recuerdo: Yo debuté como titular contra Uruguay un 2 de septiembre de 2016. Y lloré. Pero no de emoción, sino con la rabia y frustración de quien ama a su país y siente que pudo hacer más. ¿Les suena? Igual que Leo Messi tras la final de la última Copa América.

¿Y por qué lloró Paulo si Argentina derrotó a Uruguay con un tanto de Leo, precisamente? Porque fue expulsado. ¿Y quién fue expulsado en su debut con la absoluta albiceleste hace once años? Él. Lionel Messi. Fue un 17 de agosto de 2005 ante Hungría. El caché del partido no tenía comparación alguna con el del debut de Dybala. Un amistoso contra Hungría carecía de importancia para cualquier seguidor argentino excepto por una cosa. Ese encuentro se disputó única y absolutamente para que Messi debutase y espantar así cualquier atisbo de duda entre Argentina y España en la cabeza de Leo. Un solo partido por un adolescente de 18 años.

La carrera de Paulo Dybala ha estado marcada por la constante comparativa con Leo Messi. Ambos zurdos, bajitos, con la pelota cosida a la bota izquierda haciendo diabluras, quebrando defensas y marcado goles muy similares. No eluden la responsabilidad, es más, crecen a medida que crece la importancia del encuentro. A sus 22 años, Dybala asume el peso de ser la punta de lanza del ambicioso proyecto de la Juventus de Turín. A la misma edad que Messi hizo lo propio en la primera temporada a las órdenes de Pep Guardiola en Barcelona.

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‘La Joya’ siempre se ha destapado como admirador incondicional de ‘La Pulga’ y admitido su deseo de jugar juntos algún día. Messi, por su parte, ha declarado que la admiración y el gusto por compartir cancha son recíprocos. El nombre de Dybala siempre ha sonado en Barcelona como futurible fichaje pero es una operación demasiado complicada y demasiado perjudicial para el desarrollo del joven jugador argentino que ni se contempló. Solo el futuro dirá si alguna vez pueden compartir vestuario en Barcelona, ya que lo que sí que se antoja difícil, imposible tal vez, es que Leo salga de allí.

Por ahora, lo harán con la selección argentina. El encuentro ante Uruguay es el cuarto de Dybala con la absoluta albiceleste pero el primero como titular y con un técnico que apuesta por la dupla con Messi. Dybala y Messi, Paulo y Leo, ‘La Joya’ y ‘La Pulga’, dos vidas cruzadas, marcadas por las semejanzas que los unen; físicas, futbolísticas, dos debuts clavados. Dos expulsiones. Lágrimas de impotencia. Respeto mutuo. Las carreras de Messi y Dybala estaban predestinadas a unirse. El destino así lo quería. Como Harry Potter y Lord Voldemort. Pero a diferencia de los personajes de ficción, luchan juntos, no tiene que desaparecer uno para que el otro sobreviva, al contrario. Y un objetivo: Rusia 2018. La última oportunidad de Messi. Un deseo que lo tortura, para lo que ha vuelto a la selección y para lo que Dybala ayudará; hacer a Argentina campeona del mundo por tercera vez.

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