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Memorias del Us Open (I): Hewitt reina en territorio de Sampras

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Muchos admiradores del tenis echamos de menos esa época donde en cada torneo había un amplio abanico de tenistas dispuestos a llevarse el título. Concretamente, en 2001, sólo Gustavo Kuerten ganó un Grand Slam siendo el máximo favorito para llevarse el torneo. La hazaña de Ivanisevic en Londres, o el Open de Australia ganado por Agassi (sexto favorito) jugando su partido más complicado contra el favorito número 12, Patrick Rafter, en semifinales son otros ejemplos más concretos de la variabilidad que existía en el circuito.

En Flushing Meadows pasaría tres cuartos de lo mismo. El sorteo nos dejaba un más que posible Agassi – Sampras en cuartos de final. Pete Sampras, antes, debería enfrentarse a Rafter en octavos de final. Sampras, finalista del Us Open en el 2000, había tenido un 2001 muy debajo de sus expectativas. Sin llegar a la segunda semana en ningún Grand Slam, y cero títulos en su haber. Otros posibles enfrentamientos más que apetecibles eran, por ejemplo, un Kuerten – Ivanisevic en cuarta ronda. Igualmente, la cuarta llave del cuadro era la que más juego iba a dar, con Juan Carlos Ferrero que crecía como jugador a una velocidad estratosférica, como Andy Roddick , el finalista de Roland Garros Alex Corretja y un joven Tommy Robredo, llamado a ser uno de los jugadores importantes de “La Armada” en el futuro.

El primer favorito en caer fue Sebastian Grosjean, lesionado, cayendo en 3 sets ante Zabaleta, uno de tantos argentinos sacados de la escuela de Tandil, ciudad al sudeste de Buenos Aires. Mientras, Andre Agassi maravillaba a la pista central. Sampras seguía sin ese “feeling”. Aun así, a base de tie breaks iba avanzando. Tanto Guga Kuerten como Ivanisevic avisaban: “Si llego a la segunda semana, puedo ser muy peligroso”. Marat Safin sufría ante pegadores, pero aguantaba en una primera semana dura para él. Juan Carlos Ferrero perdía ante Tommy Robredo, el cual perdería ante esa futura estrella llamada Andy Roddick. Pero de Hewitt nadie hablaba. Sólo se habló de Hewitt tras un comentario racista en su partido ante Blake, nada más. Antes de llegar a esa segunda semana, Agassi seguía maravillando y se colocaba como máximo favorito, mientras Sampras iba poco a poco mejorando. Y sí, teníamos un duelo Andre – Pete en cuartos de final. Mientras, otros favoritos iban cayendo. De los 8 mejores, solo quedaban 5. Kuerten – Kafelnikov, Hewitt – Roddick, Safin – Zabaleta y el duelo por excelencia.

Y llegamos al día 6 de septiembre. El “Kid of Las Vegas” contra “The King of Swing”. Un Agassi en un gran 2001 que había ganado en las cuatro últimas ocasiones a Pete Sampras(dos en 2001), y un Pete Sampras que muchos ya habían entrerrado, con cero títulos en 2001 y una decadencia grande en su juego. El partido fue, según muchos, una oda al tenis. Pete Sampras se rehízo tras perder el primer set por 7-6 y ganar los tres siguientes con idéntico resultado. En conclusión, cuatro “tie – breaks” apasionantes ante una pista central que se caía punto tras punto. El nivel de ambos jugadores fue excelso, tanto que Agassi comentó que “hay formas y formas de perder. Y esta me deja un sentimiento especial aunque haya perdido”. El partido tuvo de todo. Le costó cerrar el partido al bueno de Pete, hasta con una doble falta con punto de partido. La presión la llaman. Hasta gente como Sampras la tiene. Seguramente sea el mejor partido que han jugado entre ellos ambos jugadores. Dos clásicos del tenis.

Tras Sampras, llegó Safin. El ruso afincado en España derrotó a un Zabaleta que nada pudo hacer ante la potencia de Marat. Por la otra parte del cuadro, Hewitt derrotaba a Andy Roddick en otro de los partidos del torneo. El “aussie” tuvo que llegar al quinto set para derrotar a Roddick, quien avisaba que iba a dar mucha guerra en el futuro. En el último partido de cuartos, Kafelnikov derrotaba a Kuerten, que (por fin) llegó a la segunda semana en NY. Las semifinales no tuvieron mucha historia. Lleyton Hewitt pasó por encima de Kafelnikov, mientras Pete Sampras seguía bordando el tenis y derrotaba a Safin, y así se vengaba de su derrota ante el ruso en su último encuentro.

Y llegaba la gran final. Primera final para el joven Hewitt, que con solo 20 años podía conseguir su primer grande. El pequeño Lleyton ( 180 cm y 67 kg) empezaba a darse a conocer poco a poco en el circuito como un jugador con mucho carácter. Muy australiano, a todo esto. Véase las últimas aventuras de Kyrgios o Bernard Tomic tocados los 20 años. Se decía de Hewitt que era un jugador con el cual llegar a un 5º set era un martirio, ya que fue uno de los jugadores más consistentes y regulares del circuito, con una enorme movilidad y un resto prodigioso. Por el otro lado, Pete Sampras. Renacido, con hambre, y sobre todo, con mucho tenis, como ya vimos en cuartos o semifinales. Pero no fue así. El joven australiano dio una lección de madurez sobre la pista y derrotó a Sampras por 7-6 6-1 6-1. Sampras, que se fue diluyendo como una aspirina en un vaso de agua, reconoció el futuro (y presente) de Hewitt diciendo que “en los próximos 10 años le veréis por aquí, igual como me habéis visto a mí”. Pero el bueno de Pete se equivocó, ya que volvió a levantar el trofeo de campeón al año siguiente, tras no levantarlo desde 1996. Pero eso, eso ya es otro año. Otras historias.

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