Champions League

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Mauricio Pochettino, medalla de oro al mérito táctico

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El partido que realizó ayer el Tottenham de Mauricio Pochettino fue excelso. No tuvieron una posesión abrumadora de balón, ni siquiera tiraron a puerta más que el Real Madrid. Sin embargo, los Spurs hicieron lo que quisieron. Pochettino quería ganar el partido, y gracias a su brillante planteamiento consiguió imponerse por 3-1 y colocarse como líder de grupo. El técnico argentino trabajó mucho este partido, tenía controladas todas las variables posibles que podían acontecer durante los 90 minutos. Y al final ocurrió lo que tenía que ocurrir, el Tottenham venció, sobre todo, gracias al brillante trabajo táctico de su entrenador.

El partido empezó con mucho ritmo, se notaba que los dos equipos se jugaban mucho y que esto era la Champions League. Desde el inicio del encuentro se vio que el Tottenham tenía muy claro lo que debía hacer para ganar, algo que en el caso madridista no era igual. Los hombres de Pochettino intentaban salir con la pelota desde atrás, pero si el Madrid presionaba arriba, los centrales londinenses lo tenían claro. Balón largo para Kane, el delantero inglés la bajaba y se comenzaba a jugar en campo rival. Fue fundamental la ayuda de Dele Alli, que formó ayer más como delantero que como centrocampista. Alli era el hombre que luchaba por las segundas jugabas y que rompía las líneas merengues.

La pausa del futbolista originario de Milton Keynes fue básica. Dele sabía lo que tenía que hacer en todo momento, y su equipo lo agradeció. A los pocos minutos, el Tottenham sufrió una importante lesión. Toby Alderweireld tenía que marcharse por un pinchazo, en su lugar entró Sissoko, lo que hizo que Dier pasase a jugar de central. Pochettino tenía todas las variables en su cabeza y con este cambio lo demostró, aunque no sería la última vez que lo hiciera a lo largo del partido. Durante el primer periodo las espaldas del Madrid hicieron aguas, sobre todo la de Marcelo, que siempre competía en inferioridad contra un gran Trippier, que no dejó de subir durante todo el encuentro. De esta manera llegó el primer gol spur. Balón a la espalda de Marcelo, centro de Trippier de primeras, y Alli aparece en área pequeña para anticiparse a Nacho.

Después del gol, el Real Madrid se fue a buscar el empate, pero el entrenador de Murphy sabía lo que debía hacer para evitarlo. Mandaba a sus hombres de arriba (Kane, Alli y Eriksen) a ahogar la circulación del balón blanca, algo que ya hizo Pablo Machín el pasado domingo. De esta manera, Cristiano Ronaldo y Benzema estaban desconectados, además de que el Madrid perdió el dominio del centro del campo. La única salida eran balones profundos a Achraf, que en pocas ocasiones eran precisos. La línea de tres centrales del Tottenham (Davinson Sánchez-Dier-Vertonghen) se mantuvo muy seria durante los 90 minutos, cometiendo poquísimos errores a lo largo del encuentro.

A Zidane le gustó esa idea, y a la vuelta del descanso planteó lo mismo, una línea de tres centrales formada por Nacho, Casemiro y Sergio Ramos. La idea no pudo resultar peor, Pochettino leyó de maravilla las dificultades madridistas para jugar con tres centrales y supo aprovecharlo. Casemiro demostró que no es central, estando mal colocado en varias ocasiones. El Madrid se partió, y la distancia entre defensores y centrocampistas era abismal. Ese hueco lo aprovechó el Tottenham para matar a los de Zidane. Primero Alli y después Eriksen se encargaron de poner un 3-0 en el marcador que sería imposible de remontar para los merengues. Solo Cristiano Ronaldo, cuando el partido estaba acabado, consiguió batir a Lloris y poner el 3-1 final en el marcador.

El Real Madrid volvió a naufragar como ya hiciera frente al Girona. No obstante, esta vez el problema solo estuvo en el planteamiento. Zidane se vio abrumado por la idea de partido de Pochettino, quien dominó a la perfección los tempos del partido. El Tottenham no tuvo más posesión, no tiró más veces, y no dio más pases. Lo que hizo fue saber a lo que jugaba y plasmarlo a la perfección sobre el verde. Si el partido del Bernabéu sirvió para que el mundo viera a los Spurs y a Pochettino, el de Wembley sirvió para concederle al entrenador argentino la medalla de oro al mérito táctico.

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