Fútbol inglés

article title

Marcus Bent: Un viaje a los infiernos

Tweet about this on TwitterShare on FacebookShare on Google+Share on LinkedIn

Sobre Marcus Bent. Una historia, una lección de vida para las estrellas de la Premier League.

El pasado 13 de septiembre el ex futbolista internacional de la Premier League, Marcus Bent llamó por teléfono a la policía de Surrey para denunciar un robo. En esa llamada contó como temía por su vida, el terror invadió su cuerpo hasta que tres agentes de policía llegaron 10 minutos más tarde y entraron al complejo de apartamentos donde presuntamente se encontraba Marcus Bent. Subieron un tramo de escaleras, pero nadie abrió la puerta de su apartamento en el segundo piso. Los agentes esperaron afuera, en el pasillo, tratando de convencer a la persona del interior de la vivienda para que abriera la puerta. Los gritos de ayuda del interior hicieron que la patrulla llamara a una unidad especial para derribar la puerta con un ariete. Tras tirar la puerta abajo apareció el ex del Everton y de la selección inglesa, Marcus Bent. Desnudo hasta la cintura, vestido con pantalones de chándal de color púrpura y llevando en una mano un cuchillo de carnicero y en la otra un cuchillo de cocina de 12 centímetros.

Los seis agentes retrocedieron ante la actitud de Bent, que se lanzó con el cuchillo de cocina hacia el oficial de policía, que se cubrió la cara para no ser herido, momentos después llegó otro agente que descargó su pistola eléctrica a máxima potencia en el brazo izquierdo de Marcus Bent.

Bent se golpeó la cabeza contra el suelo y quedó convulsionado tras la descarga de más de 50.000 voltios que recorrieron su cuerpo. Cuando recuperó el sentido, Bent no paraba de repetir, “Puedo ver su sombra, mira allí puedo oírlo”. La policía llevó a cabo una búsqueda completa de los locales y del complejo de apartamentos, pero no había nadie más allí. Al buscar en el coche de Bent, descubrieron una pequeña cantidad (0,1 g) de cocaína. Marcus fue esposado, detenido y llevado a dependencias policiales.

Uno de los oficiales que le detuvo tomo nota de lo que iba diciendo: “Mira hacia allá, puedo ver su cara por ese árbol afuera“. Ya en comisaría, Bent dijo a la policía que había estado solo en su apartamento cuando vio el pomo de la puerta del baño moverse hacia arriba y hacia abajo. Escuchó como la puerta del baño se abría desde el interior, como si alguien estuviera tratando de salir, y que temía por su vida viendo repetida varias veces la escena. Fue entonces cuando él se decidió a llamar a la policía para pedir ayuda. El oficial de la policía inglesa que prestó declaración en el juicio posterior contra Marcus Bent describió sus “ojos con pupilas dilatadas y llenos de rabia”. Bent, en el juicio, se declaró culpable de todos los cargos de escándalo, amenaza a la autoridad y la posesión de una droga controlada clase A, ya que también confesó que había tomado tres rayas de cocaína la noche anterior. El 12 de febrero fue condenado a 12 meses, pero se le conmutó la pena por 200 horas de trabajos comunitarios. La misma tarde de su detención, estuvo más de dos horas entrenando a su equipo juvenil, el Esher FC, equipo con el que todos los miércoles por la tarde sin importar el tiempo, iba a mostrar su experiencia como entrenador y jugador de élite.

Era difícil creer que este era el hombre que atacó a seis policías, y menos aún el futbolista que tanto destacó en la Premier League inglesa después de una carrera tan larga y distinguida como jugador. Sin embargo, Bent admitió cada palabra, cada testimonio que salió en su contra el día del juicio.

¿Cómo Bent había pasado de la Premier League a una condena de prisión de 12 meses en tan sólo cinco años? Su abogado dijo a los magistrados de Guildford que cuando Bent se retiró finalmente hace dos años después de una gran carrera profesional que había durado 18 años, su vida se convirtió en “un vacío“. Para empeorar las cosas, dijo que Bent tenía “problemas actuales derivados de su educación como niño“, dijo su abogado, que le siguieron a lo largo de su larga carrera como jugador y en su retiro. Se había acostumbrado a tratar con estos problemas “auto medicándose” con la cocaína.

La combinación de estas cuestiones, junto con el consumo de drogas y el ‘palo mental’ que es el final de una carrera de primer nivel, derivó en un cóctel explosivo en Esher en septiembre. Un individuo con ninguna asociación de criminales o condenas anteriores se había transformado en un sociópata violento y agresivo. El hecho evidente y aparentemente ineludible parece ser que durante el tiempo que Bent estuvo jugando al fútbol, fue capaz de mantener sus demonios bajo control; fue sólo cuando su carrera de jugador llegó a su fin, y se vino abajo conduciéndolo a un consumo mayor de sustancias psicotrópicas.

Daniel Dymond, un psicólogo deportivo de alto nivel del Funcionamiento y Psicología Clínica en Melbourne, dijo que los hombres jóvenes como Bent, que se establecen en el camino de convertirse en jugadores profesionales de fútbol a una edad tan joven, están rodeados de personas que refuerzan consistentemente la señal de que su autoestima está íntimamente ligada a su desempeño como futbolista. Dymond dijo que en ocasiones existe un entrelazamiento casi completo entre el yo del fútbol y el ser individual: “Se identifican con ellos mismos como futbolista y no como un ser humano, es el comportamiento de adaptación, y el éxito en este entorno les empuja para entregar el éxito en un nivel futbolístico a la exclusión de casi todo lo demás. Se pierde de vista la necesidad de invertir en uno mismo y establecer sus propios valores“.

La carrera de Bent empezó en las categorías del humilde Brentford antes de ser descubierto por el Crystal Palace con el que firmó en 1998, cuando solo tenía 19 años. Cuatro años después, con 23 años, ya había representado a seis clubes profesionales, con la consecuente nula estabilidad profesional. Después de un período de un año en el Sheffield United, la carrera de Bent se fue a Blackburn mientras luchaba por mantener su fútbol en el primer equipo. Las cosas iban bien en Ipswich hasta que, al igual que le ocurrió con el Crystal Palace, cayeron en problemas financieros y fue vendido al Everton en 2004. Su última experiencia profesional fue en Indonesia, donde según sus palabras, “Se me presentó la oportunidad de venir aquí y experimentar una forma diferente de vida y un estilo diferente de fútbol“, dijo sobre su fichaje por el club indonesio Mitra Kukar en noviembre de 2011. “Yo no diría que es un sueño hecho realidad, pero es algo que siempre he querido experimentar“. Bent acabó su carrera representando 14 clubes ingleses diferentes, nunca tuvo la sensación de representar o ser parte de uno de ellos. Sean cuales fueran los demonios que rondaban por su cabeza, Bent tuvo que enfrentarse a ellos en gran medida por sí solo.

A su retirada, no logró entrar en ningún organigrama de esos 14 clubes, por lo que tuvo que buscarse la vida para mantener su estilo y su nivel económico. Marcus tomó un puesto con una compañía petrolera como director no ejecutivo. No era un trabajo de fútbol, y no era el trabajo de sus sueños, pero era al menos una forma de llenar el vacío dejado cuando su cuerpo le dijo basta. En el futuro, los clubes que se benefician de las carreras de estos jugadores, de estas estrellas, deberían estar más dispuestos y dotar de medios para proporcionar una estructura de ayuda cuando los días de gloria de estos futbolistas se terminen. Nada es eterno.

Tweet about this on TwitterShare on FacebookShare on Google+Share on LinkedIn

Artículos relacionados