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Marcelo, la fábrica de sonrisas

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Marcelo es el mejor lateral izquierdo del mundo. Cumple defensivamente y desatasca en ataque. El Real Madrid encontró en él el sustituto ideal de Roberto Carlos.

7 de enero de 2007. Riazor. Minuto 57. El Real Madrid acaba de encajar el 2-0, obra de Cristian. Fabio Capello trata de reaccionar y hace debutar un joven brasileño, con cara de travieso, pero siempre sonriente: se llama Marcelo y, por aquel entonces, el mundo del fútbol todavía no sabe que tiene ante sus ojos al mejor lateral izquierdo del mundo del futuro.

Fichado por Pedja Mijatovic y Franco Baldini, los inicios de Marcelo no fueron sencillos. Tras su debut, solo jugó 165 minutos más en lo que quedaba de temporada. Se llegó incluso a especular con una posible salida en verano. Pretendientes no le faltaron, pero él se negó: iba a triunfar en el Madrid y más aún tras haberse conocido en marzo el adiós de Roberto Carlos.

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No fue ese el primer momento crítico en su carrera. En su juventud, tras sus inicios en el fútbol sala, fichó por el Fluminense. Fue aquí cuando estuvo a punto de dejarlo: sus padres no podían permitirse pagarle el transporte. Por suerte para el fútbol, el club brasileño se hizo cargo de ello y evitó así su prematuro adiós.

Con el paso de los años Marcelo no ha hecho más que mejorar y convertirse en un icono del madridismo. Especialmente ha progresado en defensa, sobre todo bajo las órdenes de Mourinho, que es donde más cojeaba, aunque esta sigue sin ser su mejor virtud. Ofensivamente, en cambio, sus actuaciones suelen ser superlativas: ofrece un amplio abanico de recursos desde desequilibrios, creación de espacios, profundidad, etc. Con él puede suceder lo imprevisible: es el factor sorpresa del equipo. De hecho, Marcelo es lateral, pero podría ejercer perfectamente de carrilero, interior, extremo o, incluso, media punta y seguramente no desentonaría en ninguna de las demarcaciones, sino más bien el contrario.

Marcelo fabrica sonrisas entre el madridismo día sí día también. Lleva comprometido diez años y, dada su edad (28), no hay que descartar que este otros tantos. Quizá no diez, pero de seis a ocho seguro. El Madrid tiene una garantía ofensiva en el lateral.

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