Leganés

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De dormir en la calle, a jugar en Primera División

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El fútbol nos deja historias entrañables. Momentos idílicos que perduran en el tiempo. El pasado 4 de junio, el Leganés conseguía entrar en los anales de la historia del fútbol español tras lograr el ascenso a Primera División después de 88 años de historia. La primera vez nunca se olvida.

Uno de los baluartes de este equipo y de la hazaña desbloqueada es Maximiliano Martín Mantovani, defensa central y capitán del cuadro pepinero. Un ejemplo de constancia y humildad, de dar el máximo por lo que uno desea para que el tiempo te lo otorgue, como a su equipo. Martín, nacido en San Miguel, un barrio en la periferia de Buenos Aires, tuvo su primer contacto con el deporte que tantas alegrías y tristezas provoca con apenas cinco años. Gracias a su tía y a la ayuda de un carnicero, realizó su primera prueba en Banfield de Mar de Plata. Tras permanecer en este equipo más de diez años, se marchó al Atlético Kimberley, donde debido a su entrenador, abandonó la posición de centrocampista para situarse en lo que es hoy, defensa central.

Con 20 años recién cumplidos, el argentino se marchó del Kimberley de la mano de su padrino, Juan Eduardo Esnáider. “Juan me llevó hasta allí. Compró unos terrenos y construyó varios campos de fútbol. Al parecer, quería que Cadetes nutriera de jugadores jóvenes la cantera del Atlético de Madrid. Por fortuna fui elegido“, recuerda entre risas Mantovani.

El capitán del Leganés recuerda que alguien del club le advirtió que debía sacarse el pasaporte: “Vas a probar en un equipo de Europa”. Ante estas palabras el futbolista argentino enloqueció de alegría: “Es lógico, a esa edad, si no has explotado ya, en Argentina sos viejo. Ahí tenés a Saviola, Agüero… Se marcharon de Argentina siendo niños. Yo cobraba, en pesos, unos 200 euros al cambio. Sólo me daba para pagarme los gastos de desplazamiento a los entrenamientos.

Por aquel entonces Mantovani compaginaba sus estudios (Técnico de control de alimentos) con su verdadera pasión, el fútbol. A los pocos días de que le pidieran sacarse el pasaporte, desde el club le dijeron que iba a probar con el filial del Atlético de Madrid. “Ni en mis mejores sueños pensé que me tocaría ir a España, imaginaba Rumanía o Bulgaria”.

Esnáider y Mantovani pusieron rumbo en 2006 a la capital de España. Allí, realizó la tan soñada prueba con el filial rojiblanco, pero el Atlético lo rechazó en un primer momento. Sin perder la ilusión, completó las pruebas también con el Villarreal, pero tampoco lo quisieron. Caprichos del destino, a finales de septiembre recibe una llamada del Atlético de Madrid confirmando que iba a jugar en el “C”, no sin antes conseguir la doble nacionalidad italiana, ya que su abuelo era natural de Bolonia.

Ansioso por no desaprovechar semejante oportunidad, el defensa argentino tuvo que viajar en septiembre de 2006 hasta Bolonia con la partida de nacimiento de su abuelo. Al aterrizar allí comenzó una odisea: “El abogado que me tenía que ayudar no se presenta. Me dijo que me fuera a una casa donde había tres chicos brasileños de no muy buen ver. Esa misma tarde tomé un vuelo para Milán. Al fin pude presentar toda la documentación necesaria gracias a la ayuda de una “chiquita” que envió aquel abogado“.

Tras haber conseguido la doble ciudadanía le tocó viajar de nuevo a Bolonia, donde el último día de su estancia en la ciudad italiana vivió un hecho insólito que hoy recuerda sonriente: “Como mi vuelo de vuelta a Madrid salía a las 6.30 de la mañana, pensé que lo mejor era dormir en el aeropuerto. Me subí a un bus pero como era festivo, no llegaba hasta allí. Entonces decidí dormir en la estación de tren, en una sala vacía. Pero al poco de quedarme dormido comencé a ver vagabundos a mi alrededor. Para disimular me eché unos cartones por encima y rezaba para que la noche pasara lo más rápido posible“.

Con los pies en España, las complicaciones en el día a día de Mantovani continuaban. Firmé por 600€ con el Atlético de Madrid. Durante cinco meses no percibía dicha cantidad económica, únicamente me pagaban el piso y la comida, relata el central argentino. En el filial del Atlético permaneció tres años y medio. Tras esta experiencia recibe una oferta de un equipo rumano, el Targu Mures, donde volvería a vivir unas semanas nefastas: “En la primera jornada de liga, tras perder, nos echaron la culpa de todo. Al poco tiempo nos rescindieron el contrato y no nos dieron ni la casa ni el dinero que nos prometieron“.

Después de su mala vivencia en Rumanía, decide regresar a España. Cultural Leonesa, Atlético Baleares y Real Oviedo fueron sus equipos antes de recalar en el Leganés. En este último, en el club asturiano, de nuevo pasa otro mal trago futbolístico y personal. “Tanto el Real Oviedo como yo fuimos engañados por un intermediario argentino que se plantó en las dependencias del club con una oferta de compra del Nancy francés”. El supuesto intermediario ofrecía a Martín 600.000 euros por dos años de contrato, pero lo más cruel llegó el día que iban a firmar: “El Real Oviedo aceptaba esa oferta de mi venta y yo también estaba de acuerdo, pero el día que se iba a producir ese fichaje no se presentó ni ese intermediario ni nadie del Nancy”, explica Mantovani.

El conjunto asturiano se sintió engañado por el futbolista argentino y decidieron cederle al CD Leganés. Llega en invierno de 2013 y en su primera temporada con la camiseta pepinera consigue ascender. Con 29 años dio el salto al fútbol profesional, subiendo a Segunda División en 2014, él se considera el “viejo” entre todos sus compañeros.

Tras una temporada de asentamiento en Segunda División, el conjunto madrileño el año pasado consigue ascender a la máxima categoría del fútbol español por primera vez en su historia, Con 21 años pensé en retirarme y dedicarme a trabajar. Pero fíjate, hoy soy capitán del Leganés en la mejor liga del mundo, relata orgulloso Mantovani.

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