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Mandzukic y Griezmann, dos hombres y un destino

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El Oeste era considerado un territorio salvaje e inhóspito, con escasas posibilidades de ser habitado. Escasa flora y fauna en un paisaje característico por sus tierras vírgenes donde el único huésped que habita en estos lares es el aire. Un aire cargado de historias y aventuras, los secretos más profundos del Oeste aguardan sobre el imponente silencio de este. Apaciguado espera expectante la llegada de nuevos inquilinos por estas zonas. Los forajidos siempre con prisa, huyen día y noche de la justicia, con el paso de los días, aturdidos y derrotados por las exigencias de un sol asfixiante hacen parada en algun bar del Oeste para tomar un whisky doble y sin hacer noche seguir la travesía para borrar su huella. 

Robert Redford y Paul Newman formaban una estupenda pareja de actores, un tándem idílico para encarnar a estos legendarios forajidos. Conocidos como Butch y Kid, eran criminales del Viejo Oeste que se divertían con sus fechorías. En Dos hombres y un destino operan conjuntamente por salir vivos de todo tipo de aventuras; la explosión del vagón, el robo a bancos, disparos a cowboys o la escena del acantilado final.

En un ambiente un tanto dispar parece recrearse la situación que tantos éxitos reportó a la película. Siendo indios y no cowboys y sin la necesidad de huir cruzando el Misisipi pero sí cruzando el Manzanares, encuentras a Griezmann y Mandzukic recreando Dos hombres y un destino. Bajo la barbarie del tráfico en constante ebullición de la capital madrileña, a orillas del Manzanares por si la ocasión merece una salida fugaz, estos dos hombres representan a la perfección lo que un día fueron Butch y Kid. Dos hombres antagónicos en el papel sobre el terreno, con la pistola cargada de balas y con una química sobre el verde que hace que salten chispas.

Las dos pistolas más rápidas del Oeste. Con un guión brillante, un ritmo frenético y un final perfecto representan la noche y el día del Atlético de Madrid. La victoria del pasado sábado frente al Almería vuelve a demostrar la sintonía y la simplicidad que comparten los chicos de Simeone. Mario por un lado, tosco, robusto y difícil de derribar pone las bases de este tándem. Mario es el del carácter fuerte, forjado en el frío de los Bálcanes, tímido y hombre de pocas palabras no medita palabra con hombre alguno. Sus ojos hablan por él, entre ceja y ceja el frente y con las dos manos que se deslizan suavemente para desenfundar las ametralladoras. Antoine por otro lado, es el que ilusiona, el fichaje del verano. Treinta millones empiezan a sonar a chiste, sus ojos llenos de alegría y con una cresta rubia y esbelta corretea por el Calderón detrás de Mario. Rápido, eléctrico y en constante movimiento es todo lo contrario a Mario. Nunca nadie podía imaginar que se gustarían, que viajarían por Europa juntos y ni mucho menos que registrarían estos números a mitad de temporada.

 

“Lo dífícil no es llegar arriba sino mantenerse”. Todos alguna vez hemos hecho algo maravilloso, ¿por qué no repetirlo? Es ahí la cuestión. La dificultad surge cuando uno se sienta al otro lado del charco, un domingo de brasas con sus hijos. Y ve que tras 38 jornadas, tras una infinidad de minutos y un amplio margen de capital, los indios han colonizado la capital y España entera. Apunto estuvieron de hacerlo en Europa también. El Atleti fue sueño convertido en materia el curso pasado y en parte gracias a la aportación de sus dos hombres de arriba. 48 Goles anotaron entre los dos al final de la temporada en el cómputo global de las tres competiciones. A tener en cuenta, que jugaron casi la totalidad de los partidos posibles ya que el Atleti de Simeone llegó a la final de Lisboa y semifinales de Copa. 

En el presente curso, 36 goles acumula ya la pareja de moda. Cuando llega el día de partido. Whisky doble al pecho, cinturón repleto de balas sobre la cintura y unas manos rápidas y eficaces para la ejecución. Sino lo haces tú lo haré yo parece decirle él uno al otro. “Oye no me importa perder pero si el resultado es que yo muero… mátale”. 

Única y exclusivamente quedan 12 goles para igualar a la pareja que devolvió la gloria a todos los colchoneros. La pareja es la moda, todos hablan de sus aventuras. Aquella tripleta en San Mamés de Griezmann, aquella eliminatoria de Copa frente al Madrid, aquel 4-0 en el Calderón. Se ha llegado al meridiano de la temporada y salvando la eliminación en Copa, el Atleti está vivo. Han transcurrido 24 de las 38 jornadas y el Atleti se encuentra a un punto del F.C.Barcelona. La gesta es más grande si cabe, el proyecto se mantiene, la idea sigue intacta y el aire que deambula cercano al Manzanares conoce toda la historia, como aquel del Viejo Oeste. En los prolegómenos a la batalla, en la megafonía suena Raindkrops keep falling on my head, el recuerdo es inevitable y la sonrisa se auto-invita a la cita y sobre el verde, dos hombres nacidos para matar. Dos hombres y un destino, el gol.

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