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Maldini rechaza volver como directivo al Milan

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El excapitán y leyenda del Milan, Paolo Maldini, ha zanjado de golpe los rumores sobre un inminente regreso como directivo a la que fue su casa durante toda su trayectoria como futbolistas. Un interés en otorgar a un milanista de pro un rol importante en la deriva del club rossonero que ha crecido desde la entrada de la inversión china en el equipo lombardo.

Sin embargo, Maldini, un hombre fiel a sí mismo, ha rechazado la propuesta y lo ha explicado a través de un comunicado escrito en su página de facebook en el que asegura en primer lugar que nunca fue un problema económico, así como que jamás solicitó ejercer de figura capital del club, tal y como lo ha sido Adriano Galliani en los últimos años. Los motivos que le han llevado a decir que no se resumen de manera básica en una falta de claridad en las funciones propuestas y en una ausencia de libertad de decisión a la hora de la verdad, como el propio Paolo Maldini explica.

“El Milan siempre ha sido para mí un asunto de corazón y pasión. Mi historia en el club, la de mi padre y la de mis hijos así lo demuestra y nadie podrá borrar nuestro estrecho vínculo los colores rossoneri. Son estos mismos fuertes lazos de unión los que me obligan a ser cauto, certero y profesional a la hora de aceptar el encargo que me han ofrecido. Es cierto, sería mucho más fácil dejarme llevar por las emociones que supone la propuesta y decir que sí, sin pensar en las posibles consecuencias y empezar de inmediato una nueva aventura. Sin embargo, no puedo, debo respetar los valores que me han acompañado durante toda mi vida, debo respetar a los muchos aficionados que se han identificado siempre conmigo por mi pasión, voluntad y seriedad, debo respetar al Milan y a mí mismo.

No he solicitado ninguna cantidad económica. Desde el primer encuentro he dejado claro que el tipo de función era la llave para una posible colaboración. ¿Cómo puedo valorar una propuesta cuando no han sido expuestas con claridad las funciones? He dejado claro asimismo que habría dado lo mejor de mí mismo por un proyecto serio que me colocase en un rol importante, que no habría nunca aceptado ser utilizado como una simple bandera. Lo repito: el Milan para mí es una elección que se tiene que hacer con el corazón.

Nunca ha solicitado un puesto como el que ha ejercido Galliani, esto es, de Administrador Delegado con plenos poderes. Sé perfectamente cuáles son mis virtudes pero conozco aún mejor mis límites, mi área de competencia debe ser la deportiva.

Me ha sido propuesto el cargo de Director Deportivo cuando ya había sido elegido otro de la confianza del Administrador Delegado. Por lo tanto, según el organigrama de la sociedad que me han presentado, habría tenido que compartir con él todo proyecto, fichaje o venta de jugadores. A mi pregunta sobre qué sucedería en caso de desacuerdo entre ambos, el señor Fassone me ha respondido que decidiría él. Dicho esto, no creo que fuesen las premisas para un trabajo exitoso en dicha parcela. Yo he formado parte de equipos que han hecho historia en el fútbol y sé que pare llegar a esos magníficos resultados tiene que haber un gran sinergia entre todos los ámbitos del club, inversiones importantes en materia de fichajes y roles muy bien definidos. Las últimas temporadas del Milan con el doble Administrador Delegado y roles repetidos deberían servir como aprendizaje. Naturalmente, me hubiese tocado cargar, a los ojos de los aficionados, de la prensa y de la nueva propiedad, con toda la responsabilidad de la parte deportiva, conviviendo con la posibilidad de ser excluido de todo poder ejecutivo.

Nunca he pedido tampoco tener un contacto directo con la nueva propiedad para situarme por encima del Administrador Delegado. He expresado mi volutad de escuchar al señor David Han Li, director ejecutivo de Sino Europe Sports, para saber qué se espereba de mí y solamente pude reunirme con él durante unos pocos minutos. Me hubiese gustado escuchar de su propia voz cuáles eran los objetivos prefijados y cuáles las inversiones que tenía pensado acometer. Creo que es una pregunta seria que todo profesional tiene derecho a hacer a su empleador, especialmente cuando sobre las espaldas se tiene un pasado repleto de pertenencia y credibilidad como el que tengo yo con el club.

Espero con estas líneas haber aclarado mi postura. Me queda un regusto amargo de estos días por un sueño que se ha desvanecido y por la polémica generada que no me ha gustado. Yo defiendo el derecho de las personas a cargo de sociedades importantes como es el Milan a poder elegir a sus propios colaboradores en base a los criterios que ellos estimen más idóneos. Yo también haría exactamente lo mismo de estar en su posición pero repito que mis valores y mi independencia de pensamiento siempre serán para mi más importantes que cualquier cargo”.

 

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