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Luis Enrique: 500 días de montaña rusa

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Luis Enrique ha conseguido en 500 días el 80% de los títulos que ha disputado y se ha ganado la plena confianza y credibilidad por parte de la afición barcelonista. Sin embargo, el camino ha sido largo y lleno de altibajos. Que no iba a ser fácil lo sabía todo el mundo. Todo proyecto nuevo requiere confianza y, por tanto, tiempo. Con la llegada de un nuevo entrenador, los jugadores deben adaptarse a unos mecanismos nuevos y, depende de en qué caso, a una nueva forma de jugar.

El Tata Martino lo intentó, pero terminó sucumbiendo ante la presión de la prensa y fue despedido; Luis Enrique hizo lo propio, pero aguantó y lo ganó todo. Actualmente, con la segunda temporada del técnico asturiano al frente en marcha, el Barça vuelve a saber a qué juega, cosa que con el argentino no.

Desde Sphera Sports, hemos querido aprovechar el hecho de que Luis Enrique cumplió 500 días como entrenador azulgrana contra el Sevilla para analizar su paso por la ciudad condal; 500 días en los que ha pasado por todo tipo de situaciones: tener miedo e impotencia en enero 2014, cuando estuvo a menos de un paso de ser despedido; alegría y satisfacción en junio 2014, tras el triplete, y dudas actualmente por culpa de la sanción FIFA y la consecuente falta de efectivos. En líneas generales, su gestión de la plantilla y los 4 títulos de 5 posibles le avalan, pero su juego no siempre convence: el Barça gana, muchas veces, sin brillar. Pese a todo, tiene toda la credibilidad del mundo y la afición confía en él.

En lo deportivo, ajustarse a las características del rival y determinar, en consecuencia a ello, si emplear un esquema u otro y un estilo u otro: esa es la filosofía del ex entrenador del filial, la Roma y el Celta. En general, apostar por menos control y un juego más directo, dándole el timón del equipo a la delantera en vez de a los medios, tal y como había ocurrido en épocas anteriores. Por ello, la intensidad y la presión adelantada tienen un valor enorme para Luis Enrique. Y es básicamente por ello que se trajo a Rakitic, se añadió a Suárez a la dupla Messi – Neymar y se traerá a Arda Turan. Además, también le gusta hacer pequeñas rotaciones partido a partido para lograr que el Barça llegue fresco a los meses decisivos.

 

 

Salvo casos excepcionales que todos conocemos, quién no se deje la piel sobre el terreno de juego lo tiene complicado para jugar. Lo mismo pasa con los canteranos y, si no, que se lo pregunten a Deulofeu o Adama: ambos le habrían venido de perlas a la primera plantilla esta temporada, pero el primero no defendía y el segundo se dejó ir al final del campeonato con el filial. A Gumbau, en cambio, le ocurre lo contrario: fue de lo poco salvable y aunque no tenga calidad para jugar en el Barça el técnico asturiano le da oportunidades. Esto, evidentemente, acarrea sus riesgos, pero sí es cierto que Luis Enrique se ha ganado a pulso que la afición confíe en él después de lo visto la pasada campaña; al fin y al cabo, pese al inicio dubitativo del equipo, él no tiene la culpa de que no se hayan hecho las cosas como Dios manda desde el club. Munir y Sandro son otros dos ejemplos de ello. No prima el talento, sino el esfuerzo y el trabajo por el equipo y eso no siempre va en favor del Barça.

En cierta medida, su personalidad y su habilidad a la hora de gestionar la plantilla le han dado sus frutos. Si comparamos sus primeros 500 días, por ejemplo, con los de Guardiola, los números son notoriamente mejores: el técnico asturiano tiene un porcentaje de triunfos del 79,17% sobre el 69,23% del de Santpedor. Guardiola, pero, había dirigido más partidos a estas alturas: 78 por 72, aunque esto se debe a que fue presentado un mes antes que Luis Enrique.

Actualmente, el Barça atraviesa un pequeño bache provocado por la falta de efectivos, la falta de concentración en defensa y la ineficacia en ataque. Como consecuencia ha realizado el peor inicio liguero desde la temporada 2005/06 y acumula ya con 2 derrotas en 7 partidos.

Los dos primeros factores son alarmantes, mientras que el tercero no preocupa, puesto que el equipo genera ocasiones partido tras partido: por poner un ejemplo, creó 28 contra el Sevilla; de hecho, los azulgranas son el equipo con más disparos a portería de la Liga detrás del Real Madrid. Datos en mano, el Barça, pese a todo, acumula 21 goles en 12 partidos, que supone 8 menos que la temporada pasada, mientras que la ‘MSN’ suma 16, 4 menos. Es decir, hablamos de una diferencia considerable, pero no gigantesca.

Por otro lado, la falta de concentración defensiva podría ser una consecuencia del primer factor. Por ejemplo, Luis Enrique todavía no ha sido capaz de juntar la defensa titular de la final de la Liga de Campeones: Alves, Piqué, Mascherano y Alba. Por si esto fuera poco, Bravo ha estado alrededor de un mes baja y Ter Stegen no ha tenido el arranque de temporada deseado. Esto ha provocado que actualmente el Barça acumule siete partidos consecutivos encajando.y que, en total, haya recibido 20 goles (1,6 por partido), lo que supone más de la mitad de lo encajado en el global de la pasada: 38 en 60 encuentros. De cara al futuro, los jugadores deberán tratar de minimizar los errores y controlar las bajadas de tensión.

No obstante, el factor más preocupante es la falta de efectivos, puesto que esto limita a Luis Enrique y le resta, por tanto, alternativas. Con apenas dos meses y medio de competición los azulgrana acumulan ya cerca de 15 bajas por lesión, incluidos algunos jugadores determinantes como Bravo, Alves, Alba, Iniesta, Neymar o Messi, además de otros como Vermaelen o Rafinha que habían iniciado la temporada en forma y se habían consolidado como las alternativas al equipo de gala. Como consecuencia de ello y de la falta de nivel en el banquillo habitual actual, Luis Enrique no ha completado los cambios en 6 de los 12 encuentros. Eso sí, no hay excusa que valga y Luis Enrique lo tiene claro: “Somos como el corcho, siempre salimos a flote”.

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