Se habla de:

Motociclismo

article title

Lucha de gigantes

Tweet about this on TwitterShare on FacebookShare on Google+Share on LinkedIn

Hay pilotos que a lo largo de sus carreras profesionales van acompañados de una sola marca que los alza a la gloria más dulce pero que también los pasea por los peores infiernos. Sea por la razón que sea, cuando se habla de un piloto que ha hecho historia de la mano de una única marca es inevitable pensar en por qué él fue bien en esa montura y otros no.

Es más, también se cuestiona qué tenía ese piloto o esa moto que creaba ese precioso feeling; siempre con la idea en el subconsciente de volver a conocer una figura así, alguien que reviva las buenas carreras que un piloto ha brindado a los aficionados.

Podemos pensar en diversos nombres al leer estas palabras, pero ante la cuestión de si estoy pensando en una marca, he de confesar que sí: Suzuki y todos los mitos que han ido de su maneta. Barry Sheene y Kevin Schwantz son los principales, pero no los únicos.

Barry Sheene: Protagonista de oro en años dorados

Piloto británico nacido en Londres en 1950 que cosecharía grandes éxitos durante su carrera. Con la imagen del pato Donald en su casco, un 7 en su carenado y un cigarrillo en parrilla antes de dar la salida se convirtió además de en una gran leyenda, en un carismático piloto.

Pero lo realmente interesante es el carisma que tenía el británico en pista. Hay que recordar cuando en la temporada 1975 –preludio de sus dos títulos- tuvo un grave accidente en Daytona que casi hace tener que retirarse al hoy mitificado Barry Sheene. Sin embargo, combatió a las lesiones y en las dos siguientes temporadas se haría con dos títulos de la clase reina.

Suzuki by Barre Sheene 7 - Sphera SportsSuzuki sería su gran marca aliada durante sus años de gloria, con ésta compitió hasta en diez temporadas y llegó a conseguir sus dos únicos dos campeonatos de 500cc. Fueron catorce años en activo en los que pasó de ser un piloto cualquiera a una leyenda del motociclismo mundial.

Diez temporadas en las que la Suzuki y Sheene fueron un importante, y casi invencible, binomio para sus rivales como la gran leyenda Giacomo Agostini con la MV Agusta. Marcando así, la década de los setenta y dejando huella en la historia del mundial de motociclismo, y como no, en la de Suzuki que pudo saborear la victoria de la mano del británico

Además, fue protagonista de la transición que tuvo lugar en el año 1976 con el fin del dominio de MV Agusta; tras ésta haber dominado de forma apabullante durante diecisiete años seguidos el Mundial de motociclismo, en 1975 vencería Agostini a lomos de Yamaha dejando el testigo en las siguientes temporadas a Suzuki de la mano de Barry Sheene. Es más, once de los doce primeros clasificados del campeonato del mundo de 500cc en el ’76 (con título para Sheene) fueron Suzuki. La única excepción entre los doce primeros (con marca no Suzuki) sería Agostini en séptima posición con MV Agusta.

Sin embargo, no se libraría del ocaso de éxitos y cuando tras haber cosechado dos títulos mundiales, un subcampeonato y un tercer puesto, quiso quitarse la espinita que teneía clavada de vencer el Gran Premio de Silverstone no pudo. Como tantos pilotos quería ganar en casa, ante sus compatriotas y saborear esa victoria en familia.

Barry Sheene Suzuki Kenny Roberts Yamaha 500cc - Sphera Sports

Sheene le declaraba entonces la guerra al americano Kenny Roberts en dicho circuito cuando corría el año 1979. Fue inútil, pero precioso; Sheene tras la llegada del americano no volvería a ganar una carrera pero esos duelos, para la afición más “old school” queda.

Tal y como él fue testigo del final de los éxitos de Agostini, Kenny Roberts lo sería del británico; pero ni uno ni otro a día de hoy han dejado de brillar.

7 Barry Sheene - Sphera SportsSin embargo, el éxito de Sheene no solamente fue importante para la marca nipona, estamos hablando del último campeón británico de la categoría reina. De hecho, habría que esperar hasta 2015 para ver de nuevo a un británico ganar un mundial en el campeonato de motociclismo de velocidad, esta vez sería Danny Kent en la categoría pequeña (Moto3).
Culminaba así un bonito sueño para Gran Bretaña que no volvería a saber qué era ver ganar a un compatriota un título en el mundial de motociclismo hasta 2015.

Los éxitos de Gran Bretaña en el mundial, bien es cierto tuvieron un punto y seguido, que se alargó en el tiempo hasta volver a conocer la victoria; no sería así para la marca nipona de Hamamatsu a la que otras figuras, tras Sheene, no tardarían en devolverle la gloria.

La transición italiana

Marco Lucchinelli

Nacido en Bolano (Italia) en 1954, y con una trayectoria mundialista de once temporadas (cinco de las cuales con Suzuki), Lucchinelli, sería el encargado de volver a honrar a la marca nipona con un título en 1981 también en la categoría reina.

Título que encontraría continuidad en la figura de Franco Uncini dentro de la dinastía Suzuki.

Franco Uncini Suzuki 500cc champion - Sphera SportsFranco Uncini

El también italiano sería el siguiente de la Dinastía suzukista; con una trayectoria más bien modesta (por lo general) conseguiría hacerse con título mundialista para Suzuki la temporada 1982 cuando esta marca tenía la hegemonía en la categoría de 500cc.

Esta vez, la marca perdería su dominio en la clase reina hasta el año 1993 de mano de una leyenda: Kevin Schwantz.

Kevin Schwantz: Romanticismo suzukista

Apenas nueve temporadas (1986-1995) en el Campeonato del mundo de velocidad sirvieron para crear un gran piloto marca Suzuki que más tarde sería convertido en leyenda y para siempre admirado y añorado. La leyenda de Suzuki a la que muchos hoy buscan sucesor; no se sabe si llegará, lo cierto es que el listón está altísimo.

El único piloto que durante todas sus temporadas en el mundial corrió con una única marca, que no sería otra que la de Hamamatsu. A lomos de una Suzuki Kevin Schwantz cabalgó hacia la gloria, que le llegaría en 1993 con su único título en el mundial. Aunque hay que reconocer que también realizó un subcampeonato (1990), un tercer puesto (1991) y tres cuartos (1989, 1992 y 1994).

Kevin Schwantz Daryl Beattie Suzuki 500cc - Sphera SportsEs menester añadir que la Suzuki con la que lidió el texano no era una moto fácil de por sí, unrideable (la inconducible), la llamaban por su agresividad. Únicamente él fue capaz de lidiar con la bestia, y vencer.

Sin quitar mérito a Schwantz, hay que contextualizar un poco: hablamos de un tiempo en el que la mecánica y el piloto jugaban un papel importantísimo, puesto que la electrónica que hoy en día tienen las motos de competición, en aquel entonces brillaba por su ausencia. Esto llevaba a los pilotos a tener que personalizar mucho su pilotaje marcando la diferencia, rozar en el límite sin –como decía Valentín Requena- dar un paseo por la agricultura.

No solamente hablamos de la Suzuki como moto muy difícil de conducir, hablamos de una época en la que la mecánica y  el pilotaje eran elementos muy importantes. Mientras que ahora cada fin de semana los equipos tratan de configurar sus prototipos para que valiéndose de la electrónica puedan ir más finas a la hora de pilotar, en la época de las 500cc de dos tiempos el control del gas, la agilidad a la hora de conducir fina la moto y el talento a la hora de frenar eran los elementos que podían llevar a los pilotos del éxito al fracaso, y a la inversa.

Kevin Schwantz #1 500cc world champion Suzuki - Sphera Sports

Kevin Schwantz consiguió ganar un mundial en 500cc cuando la Suzuki ya no atravesaba sus mejores años; esos que Barry Sheene veía comenzar cuando el Suzuki era capaz de completar un Top10.

Sin embargo, en la época de Kevin poco tenía que hacer en lo que a competir con otras marcas se refiere. La RGV500 del texano era considerablemente más difícil de conducir que las demás. En lo que a motocicleta se refiere, poco tenía que hacer contra la Yamaha de su eterno rival Wayne Rainey.

Kevin Schwantz 34 wheelie 500cc Suzuki - Sphera Sports

Estos fueron enemigos en pista durante mucho tiempo, hasta que un accidente en el año 1993 éste último sufriera un accidente que le postrara en una silla de ruedas y (obviamente) le apartara de la competición.

Nunca sabremos si Schwantz había aprendido a ganar a Rainey y por eso no volvió a ser el que era o quizá fue el miedo o el paso del tiempo; lo cierto es que tras ese acontecimiento, el fiel de Suzuki no volvería a ser el mismo.

A día de hoy al hablar de los fichajes de Suzuki aun es común inconscientemente (o no) hablar del sucesor de Schwantz, el que sea capaz de domar otra bestia como la inconducible montura del piloto americano con la que conquistaría un título en 1993 pero que le acompañaría durante toda su carrera en el mundial.

Kenny Roberts Jr: Principe Kenny de azul Suzuki

Al hijo de quien Barry Sheene no consiguiera vencer al final de su trayectoria, Kenny Roberts, sería el último héroe que hasta a día de hoy ha conseguido dar un título a la marca nipona de Suzuki.

Kenny Roberts Jr Suzuki 500cc world champion - Sphera SportsKenny Roberts Jr se haría, con el primer campeonato de siglo, y de milenio de la categoría reina; en el año 2000 con este título la marca nipona pone un punto que ya va seguido de casi 16 temporadas con escasas alegrías, entre las que destacan la victoria del australiano Chris Vermeulen en 2007 en Le Mans, o la más reciente: el podio de Maverick Viñales en el GP de Francia 2016.

Hijo de King Kenny, el príncipe suzukista se alzó como el último campeón del mundo de la marca nipona, y ya se verá dentro de cuánto podrá hablarse de otro título vestido de azul Suzuki.

¿Presente? ¿Futuro?

A día de hoy, es más que obvio que Suzuki ya no está en esos años dorados de la década de los setenta; pero lo cierto es que se está trabajando muy duro en la fábrica de Suzuki para volver a saborear la gloria. En el año 2011 la marca se retiraba temporalmente para mejorar y volvería en 2015 con Aleix Espargaró y Maverick Viñales.

En las últimas semanas se ha hablado mucho sobre la decisión de éste último de aceptar la oferta de Yamaha. La idea romántica de que el catalán prosiguiera en la marca de la leyenda texana (que en su día rechazaría ofertas de Honda y Yamaha) era, en mi humilde opinión, añorar de alguna manera los buenos tiempos que dio al motociclismo.

Si de algo no cabe duda es que ayer, hoy y mañana pilotar una Suzuki es una lucha solo para gigantes del motociclismo.

 

Tweet about this on TwitterShare on FacebookShare on Google+Share on LinkedIn

Artículos relacionados