Fútbol italiano

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¿Por qué el fichaje de Ocampos es una gran noticia?

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Ya es costumbre que el calciomercato del Genoa CFC cada temporada tenga una larga lista de altas y bajas auspiciada por Enrico Preziosi, presidente genovés al que parece encantarle revolucionar su plantilla; armarla y desarmarla cual juego de cubos aprovechando las gangas del mercado, las llegadas a coste cero y las jóvenes promesas (esperando que la promesa se consolide, claro está). Sobre esta filosofía, poco apoyada por la hinchada rossoblú, sigue apostando Preziosi y hasta la fecha son nueve los jugadores que no continuarán, a su vez, el renglón de las “altas” solo muestra dos nombres: Francesco Renzetti (defensor de 28 años proveniente del Cesena) y Lucas Ocampos, un volante argentino que estará un año cedido para intentar tapar el hueco que dejó su compatriota Diego Perotti cuando se marchó a la Roma.

En contra parte a Perotti, quien jugó en Boca Juniors y lo llamó el club de sus amores, Ocampos se formó en las inferiores de River Plate, donde además debutó como profesional en la temporada 2011-2012 de la Primera B Nacional. En la segunda jornada, ante Independiente Rivadavia, anotó su primer gol, y en la siguiente fecha el segundo. En total anotó 7 goles y consiguió el ascenso cuando aún tenía 17 años de edad. Su último partido como gallina fue precisamente en la jornada inaugural de Primera División.

Siendo mayor de edad, Lucas da el gran salto a Europa, aterrizando en el AS Mónaco, equipo que para la temporada 2012-2013 estaba en Segunda División y compró el 50% de su pase a River por 16 millones de euros. En el principado disputó 31 partidos y anotó 5 goles, el primero de ellos en la Copa de Francia ante el Valenciennes FC, gol que además significó avanzar a octavos de final. Para final de temporada ascenderían a Primera División, era el segundo ascenso consecutivo en la corta pero fructífera carrera del nacido en Quilmes.

La temporada 2013-2014 trajo consigo un nuevo proyecto a Mónaco, uno visionario donde los objetivos eran altos: el título de la Ligue One y disputar la Liga de Campeones. Para dicha tarea, el presidente Dmitry Rybolovlev fichó jugadores de renombre, y entre ellos, uno que presagiaba un futuro brillante (y vaya que en esto acertó), un tal James Rodríguez. De esta manera fueron pocas las oportunidades del Esturión, como se le empezó a llamar a Ocampos. Aún así, anotó 7 goles en 40 partidos.

 

La llegada del colombiano Radamel Falcao al conjunto rojo y blanco le restó espacio en la plantilla, por lo que decidieron cederlo al Olympique de Marsella por seis meses. En febrero de 2015 fue oficializado su traspaso y con ello, una nueva oportunidad para el mediocampista que de a poco generaba buenas sensaciones con su juego por las bandas. Diestro, pero desempeñándose mayormente por la izquierda, Ocampos labraba su espacio en los equipos donde calaba. Este último era dirigido por otro albiceleste, el gran Marcelo Bielsa. Con el cierre de campaña solo pudo entrar en 14 encuentros, pero no se fue en blanco ya que logró mandar el balón al fondo de las redes en dos ocasiones. La próxima zafra se veía en el horizonte como una nueva oportunidad para afianzarse en el 11 de Los Fenicios. Su futuro premió la constancia, dejándole un espacio innegociable para los partidos de la Europa League, vitrina de lujo para un jugador en ascenso constante. También se convirtió en el cambio recurrente para el español Míchel González en los partidos de la Ligue 1.

Su paso por Marsella le dejó el, hasta ahora, mejor promedio de goles por partido, cifra que intentará mejorar en una nueva liga. La Serie A le abre las puertas al volante que buscará de una vez por todas certificar por qué, en su momento, algunos lo llegaron a comparar con Cristiano Ronaldo. El club más antiguo de Italia obtuvo la cesión de Ocampos durante un año con la opción de compra. El porteño por fin encontró un club que le dará el espacio y continuidad necesarios para desenvolverse, para querer y ser querido por una hinchada que ha arropado bien a argentinos como Diego Milito y Diego Perotti, ídolos indiscutibles para los rossoblú.

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