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Los sprinters dominan el inicio de París-Niza

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Enrique JULIÁN GÓMEZ – Como si de una primera semana de Tour de Francia se tratara, la fase inicial de la París-Niza está transcurriendo con la tediosa repetición de los mismos elementos: etapa llana, formación de una fuga con protaganismo francés, control del pelotón, reagrupación, alguna caída y sprint final. Los factores no cambian, el orden tampoco, al menos sí lo hace el ganador.

Tras la ya comentada en su día, el domingo, victoria del potentísimo ciclista -también pugilista, practica el boxeo- Nacer Bouhanni en la etapa inicial, la prueba siguió su curso en esa “carrera hacia el sol”, como bien dice su sobrenombre, hacia el sudeste camino de Niza. En un pueblo a las afueras de Auxerre, en la Borgoña, finalizaba la 2ª etapa y dos ciclistas obtuvieron el protagonismo en la escapada habitual. El campeón letón Aleksejs Saramotins, decente rodador que pudo llegar a más y cuya última buena actuación fue en la Strade Bianche del año pasado, y Anthony Delaplace, corredor local del equipo Bretàgne. El paso de los kilómetros y algún ligero repecho en la fase final de la etapa dejó al letón solo, para ser neutralizado a falta de tres para meta.

Mientras tanto, Gianni Meersman, uno de los favoritos para la etapa y con el liderato en su mano gracias a las bonificaciones, se cayó junto a otros ciclistas de nivel como Boasson Hagen, Farrar o Lars Boom, que se rompió el codo. Descaradamente, Meersman realizó un trascoche flagrante siguiendo la estela del vehículo de su director Peeters para volver al pelotón, incluso ayudado por Terpstra, que de la mano le lanzó como si de la 'americana' en el velódromo se tratara. Meersman fue sancionado con un minuto y no tomó la salida al día siguiente por los golpes. Por delante, Giant controló el pelotón pero Degenkolb no pudo rematar, superado por un genial Moreno Hofland, vencedor ya de una etapa en Andalucía, segundo en Kuurne tras Boonen y renovado hasta 2016 por Belkin, que se llevó la etapa imponiéndose al alemán y al líder Bouhanni.

En la tercera etapa más de lo mismo. Esta vez la fuga la formaron tres ciclistas franceses, Quemeneur, Fouchade y Romain Feillu, también del equipo Bretàgne, protagonista todos los días como intentará serlo en el próximo Tour de Francia, al que han sido invitados. Quemeneur, el último superviviente, fue neutralizado nada más entrar en el circuito automovilístico de Magny-Cours, en Nevers, donde finalizaba la etapa. Y esta vez, John Degenkolb sí culminó de manera inapelable el trabajo de su equipo, para vencer etapa y colocarse como líder. Curiosamente, Degenkolb también venció una etapa en la Vuelta 2012 que terminaba en el circuito de Motorland en Alcañiz. Por detrás, llegaron Matthew Goss -que solo ha ganado tres veces desde que venció Sanremo en 2011- y José Joaquín Rojas, que remontó realizando un gran sprint, aunque como habitualmente sin opciones de victoria.

Mañana, primera supuesta etapa de esas que presentaba ASO como “clásicas” dentro de la París-Niza. Cuatro cotas en los últimos 60 kilómetros, incluyendo la última, Mont Brouilly, a 13 de meta, de 3km de longitud, media del 8,4% y máximas del 25%, que puede servir para separar a los primeros favoritos. Además, mañana también da inicio la Tirreno-Adriatico, que en los últimos años, con ambas carreras superpuestas en el calendario, le ha ido comiendo la tostada a la prueba francesa. Con la habitual contrarreloj por equipos inicial entre San Vicenzo y Donoratico en la costa toscana, iniciaran su andadura en Italia ciclistas de la talla de Contador, Quintana, Porte, Kwiatkowski, Ulissi, Cancellara, Tony Martin, Daniel Martin, Kittel, Cavendish o Greipel.

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