Fútbol alemán

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Los problemas del Bayern de Ancelotti

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La reciente derrota del Bayern en el klassiker del pasado sábado ha vuelto a encender las alarmas de la Säbener Strasse. Perder en el Signal Iduna Park puede entrar dentro de la lógica, por lo que no debe ser algo que extrañe. Los bávaros no perdían allí en Bundesliga desde 2012, curiosamente también por 1-0. Sin embargo, lo relevante en sí no es la derrota, que también podría serlo, sino el cómo y todo el camino que ha recorrido el Bayern durante los últimos dos meses.

Antes de entrar en materia, hay que contextualizar. Hasta el 28 de septiembre, el día del Atlético de Madrid-Bayern, el equipo de Carlo Ancelotti se mostró implacable en liga: cinco victorias en cinco partidos, marcando quince goles y solo encajando uno. Además de eso, le ganó la Supercopa al BVB en agosto (0-2), pasó de ronda en Jena (0-5) y goleó al Rostov en la primera jornada (5-0). De todos esos partidos, el mejor partido fue el de la primera jornada ante el Werder Bremen, que se ganó por un set a cero. En el resto de partidos, el rendimiento y las actuaciones fueron peores, aunque la victoria siempre llegaba, sobre todo por las individualidades de los hombres de arriba.

Todo iba sobre ruedas hasta que llega el 28 de septiembre. Aquel día, el Atlético de Madrid saca a relucir todos los déficits del equipo bávaro, que se ve incapaz de sacar el balón, gozar de posesiones largas y que generasen peligro y de crear ocasiones de peligro. Solo pierde 1-0, aunque el resultado podría haber sido mayor de no ser por el penalti fallado por Griezmann. La dependencia de las individualidades se hizo evidente y se observó que el sistema aún necesitaba de más tiempo para poder funcionar. La derrota, pese al clima de optimismo por ese fulgurante comienzo, era plausible ante un proyecto consolidado como el del Cholo Simeone.

Ese día se destapó la caja de Pandora, quizás suene exagerado, y el nivel del Bayern cayó en picado: En los seis siguientes partidos de liga, el Bayern ganó dos, empató tres y perdió uno. Todos los rivales que llegaban enrachados y de nivel, se llevaron puntos, tanto como si fuera en el Allianz Arena como a domicilio. Por momentos, el juego pareció mejorar (4-1 vs PSV o el 2-0 ante el Gladbach), pero los bávaros se dieron de bruces con la realidad el pasado sábado. Dos meses después, los problemas persisten.

Un 4-3-3 “innegociable”

Carlo Ancelotti eligió el mismo sistema que utilizó durante su etapa en el Real Madrid y no lo ha cambiado en ninguno de los diecisiete partidos que ha disputado su equipo. Pep Guardiola también lo utilizó muchas veces, aunque siempre cambiaba de esquema según al rival al que se enfrentaba. En el caso del italiano, lo utiliza se enfrente a quién se enfrente.

A día de hoy, su 4-3-3 no parece demasiado trabajado, básicamente, porque los problemas que tenía hace dos meses persisten: Muestra dificultades para salir con el balón jugado desde atrás cuando el rival presiona, la presión tras pérdida es peor, no hay llegadas desde segunda línea y el balón se mueve muy lentamente y de forma imprecisa. En definitiva, faltan automatismos y la libertad que se le da a los jugadores para actuar arriba ya no da resultados. Puede incluso resultar paradójico que, utilizando solamente este sistema y entrenándolo todos los días, el juego no mejore.

La única variación ha llegado cuando el equipo ha tenido que remontar: el italiano cambiaba a un mediocentro por un extremo y pasaba a jugar con un 4-2-4 que no dio resultado en Dortmund ni ante el Hoffenheim, por lo que parece que no se ha entrenado lo suficiente.

“Guardiola empleó en las tres temporadas hasta diez distintas salidas de balón organizadas y ensayadas, y usó veintitrés módulos de juego diferentes“. Martí Perarnau en Pep Guardiola. La metamorfosis.

“Si los muniqueses fueron en los pasados años una perfecta simbiosis de flexibilidad táctica y fuerza individual, ahora mismo son un grupo de jugadores que esperan que el otro lo solucione”. Reflexión de Justin en el blog miasanrot.de

Sin respuesta a la presión

El Schalke 04 fue el primer equipo que puso de manifiesto esta debilidad: Xabi Alonso no recibe el apoyo suficiente de los interiores, por lo que suele errar pases o perder el balón en zonas comprometidas. Los mineros no consiguieron traducirlo en un resultado favorable, pero el Atlético de Madrid, Eintracht Frankfurt, Borussia Dortmund y Hoffenheim sí pudieron.

atleti-bayern

El Atlético presionó intensamente para que el Bayern no saliera de forma cómoda. Griezmann y Torres presionaban a los centrales que, normalmente, abrían al lateral, que a su vez también era presionado por uno de los hombres de banda y por los propios delanteros. Si Thiago o Vidal se acercaban a apoyar, Koke o Gabi les perseguían. El Bayern acabó cometiendo serias pérdidas de balón, fruto la excelente presión, hasta que acabó encajando el definitivo gol.

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Xabi Alonso queda encerrado en un pentágono formado entre Rudy, Demirbay, Amiri, Wagner y Kramaric. Todos ellos tapan líneas de pase y no dejan que los interiores del Bayern (Vidal y Thiago) reciban cómodamente y puedan girarse. Si el Bayern lo intentaba por los laterales, los carrileros del Hoffenheim (Zuber y Kaderabek) y los delanteros (Wagner y Kramaric) iban a encimarles para no dejarlos progresar.

Bajo estas circunstancias, lo lógico que ocurra (y ocurrió) es que Xabi Alonso no logre batir líneas, falle pases y pierda el balón ante la presión.

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Xabi Alonso vuelve a ser una isla en mitad de un océano. Los laterales del Bayern se mantienen muy ofensivos, sobre todo Alaba, pero los carrileros del BVB no suben a presionar y se juntan a los centrales para defender a los extremos. El Bayern no tiene encuentra salida y recurre al balón en largo. Hasta la media hora, el Bayern no logra hacerse con el control del partido, aunque no llega a crear peligro. Se vuelve a naufragar ante el mismo sistema que utilizó Nagelsmann, solo distinto en algunos matices.

Miasanrot.de hizo una tabla comparativa ante los equipos que presionaron al Bayern (BVB, Hoffenheim, Eintracht Frankfurt, Ingolstadt y Schalke) y los que adoptaron una actitud más pasiva (Werder Bremen, Hertha BSC, HSV, Köln. Gladbach y Ausgburg). La diferencia es muy notable:

El Bayern ante equipos que presionan:

  • 686 pases de media, completando el 82,9% de ellos.
  • 16,2 tiros por partido, solo 4 a puerta.
  • Distancia media de tiro: 18,8 metros.
  • 23 entradas, 69,6%  exitosas.
  • Línea defensiva: 41 metros.

El Bayern ante equipos pasivos:

  • 821 pases de media, completando el 87,4% de ellos.
  • 19,8 tiros por partido, solo 7,3 a puerta.
  • Distancia media de tiro: 16,9 metros.
  • 18,5 entradas, 77,5% exitosas.
  • Línea defensiva: 46 metros.

No hay “Plan B”

De los dos anteriores ya podemos sacar varias conclusiones: No hay otro sistema más allá del 4-3-3, estructura ni sistema, se dependen de individualidades y los automatismos no están lo suficientemente entrenados o necesitan de alguna modernización.

¿Qué ocurre cuando hay que remontar? El Bayern suele recurrir al bombardeo indiscriminado del área rival mediante centros laterales, cuyo resultado ha sido de todo menos satisfactorio. Además de esto, ha aumentado el número de centros por partido y ha disminuido el de regates. Como ya se ha explicado, los laterales actúan como extremos y estos últimos ocupan posiciones interiores. Ni Alaba ni Lahm son expertos en el regate, por lo que la respuesta habitual es lanzar centros y prescindir de la finta. También es justo decir que las lesiones de Robben, Costa, Coman y Ribery han afectado negativamente a esta proporción.

Tampoco se ha notado la dirección de campo de Ancelotti. Los cambios no suelen surtir efecto e incluso cometió algunos fallos, como en Frankfurt: Retiró a todos los extremos del terreno de juego e hizo entrar a Rafinha y Lewandowski con 1-2 a favor. Los locales empataron y la capacidad de respuesta fue muy limitada.

Buscando al soldado Müller

Van Gaal, Heynckes y Guardiola necesitaron mucho tiempo hasta encontrar la fórmula perfecta para incorporar a Müller en sus sistemas. Los tres lo acabaron consiguiendo y lo lógico es que Ancelotti también acabe haciendo lo mismo. Pese a todo, las cifras que presenta el canterano son realmente preocupantes tras haberse disputado las primeras once jornadas de liga:

  • Temporada 2009/2010: 3 goles y 4 asistencias.
  • Temporada 2010/2011: 2 goles y 1 asistencia.
  • Temporada 2011/2012: 2 goles y 4 asistencias.
  • Temporada 2012/2013: 7 goles y 7 asistencias.
  • Temporada 2013/2014: 4 goles y 3 asistencias.
  • Temporada 2014/2015: 6 goles y 4 asistencias.
  • Temporada 2015/2016: 10 goles y 1 asistencia.
  • Temporada 2016/2017: 0 goles y 3 asistencias.

Sus características son especiales. No es un jugador con una depurada técnica, no es excesivamente rápido, no desborda ni lanza pases precisos. Tampoco puede jugar de único punta porque no goza de una gran envergadura. Sin embargo, es demoledor dentro del área, su hábitat natural. Ancelotti deberá seguir trabajando para sacar de él el máximo rendimiento posible.

La mediapunta, zona olvidada

Pese a que los extremos ocupen zonas interiores, la zona del mediapunta ha quedado huérfana. Ningún hombre del ataque suele ocuparla y los interiores tampoco. Podría resultar beneficioso hacer un mayor uso de esta zona, puesto que podría servir para aprovechar segundas jugadas o intentar robar con un gegenpressing más agresivo y preciso. Arjen Robben se mostró letal cuando ocupó esta zona en algunos partidos.

¿Posibles soluciones?

– Cambiar el sistema por otro/s que resuelvan los problemas que adolece el equipo: Un sistema con 3 centrales para poder alinear a más hombres de ataque, un doble pivote, la función híbrida de Lahm o Alaba…

– Utilizar la polivalencia de los jugadores para cambiar el sistema y/o organizar salidas de balón alternativas: Los laterales interiores fueron uno de los inventos de Pep Guardiola para ganar salida, presencia y circulación de la pelota.

– Mejorar la precisión de los pases recuperando los rondos en los entrenamientos.

Es completamente lógico que el Bayern de Ancelotti no juegue como el de Pep Guardiola. El italiano ha conservado parte del legado del catalán, aunque ahora mismo se halla en un momento en el podría recuperar viejos conceptos para volver a desplegar un juego convincente.

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